Casa Trabanco, la sidra que busca conquistar los paladares jóvenes

La bodega más internacional de Asturias reivindica su origen y tradición

La experiencia sidroturística en Trabanco finaliza con un pequeño curso de escanciado y una degustación de quesos asturianos.
La experiencia sidroturística en Trabanco finaliza con un pequeño curso de escanciado y una degustación de quesos asturianos. Cinco Días
Lavandera (Asturias)

“Queremos poner Asturias en el mapa a través de la sidra”, declara Yolanda Trabanco, directora de marketing y ventas de la empresa y cuarta generación de una familia que desde 1925 ha estado vinculada a la producción y comercialización de la bebida fermentada asturiana más famosa.

Hoy son referencia en un sector que, según la directiva de Trabanco, trata de ganarle terreno a la cerveza como bebida de ocio por excelencia entre los jóvenes. “No podemos dejar que la sidra quede en el olvido”, insiste.

El olor a manzana y fermentos inunda las paredes del túnel de la sidra, antiguo conducto ferroviario construido en 1892 para transportar el carbón hasta el puerto del Musel. Aquí se almacena más de un millón de litros del brebaje asturiano, tanto en modernos tanques de acero como en barricas centenarias de roble.

Estamos en las bodegas de Lavandera, un pueblo situado en las afueras de Gijón donde hace 94 años Emilio Trabanco y sus tres hijos empezaron a elaborar sidra natural para venderla en romerías en un carro tirado por bueyes. Así nació la marca Trabanco.

La cifra

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11 productos distintos de una misma manzana. Además de las distintas variedades de sidra natural, Trabanco ha consolidado su posición en el sector con la producción de derivados como los espumosos, el vermú o el vinagre.

“Era muy habitual que todos los vecinos tuvieran sus manzanos y que elaborasen sidra para consumo propio. Mi bisabuelo fue uno de los primeros en distribuirla a las sidrerías”, recuerda.

Todo queda en casa

Sidra Trabanco es una empresa cien por cien familiar, como lo es también su inversión. Cuenta con una plantilla de 16 empleados que trabajan en las dos bodegas situadas en Sariego y Lavandera.

En ambos establecimientos se organizan, además, visitas turísticas a los lagares tradicionales, entre toneles de madera, pasillos húmedos y prensas antiguas donde comenzó a forjarse este negocio que facturó el año pasado 3,9 millones de euros.

La compañía produce cerca de tres millones de litros de sidra al año, de los cuales venden dos millones en diferentes productos, como sidra natural, espumosas, vermú o vinagre.

Tenemos que intentar ganarle terreno al sector de la cerveza como bebida de ocio juvenil

Yolanda trabanco, directora de marketing y ventas

En la casa trabajan los bisnietos y los nietos del fundador, Emilio Trabanco, que están inmersos en un proceso de reestructuración empresarial de cara a implantar un protocolo familiar que afiance la toma de decisiones por departamentos, ya que “la empresa no es la misma hoy que hace 30 años”, aclara la responsable de ventas.

La junta directiva está compuesta por el gerente, Samuel Trabanco; su hija, Yolanda Trabanco, y sus sobrinos, Isabel Trabanco, directora financiera, y Héctor Trabanco, director de producción.

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Visita a los lagares de Lavandera. Cinco Días

¿Una caña o un culín?

Nacho Barreiro, empleado desde hace 28 años de la casa Trabanco, escancia un culín de sidra, lo ofrece desde la barra del restaurante de Lavandera y recuerda que hay que bebérselo de un trago y tirar el último poso. Así manda la tradición y así manda el lagarero, aunque hoy no siempre se respete. Suena música folclórica de la región y huele a carne a la brasa mientras se saborea la acidez de este jugo natural.

En tanto, Yolanda Trabanco habla de los principales hitos de la historia de la casa.

Al crecimiento paulatino de los años setenta y ochenta, le sucedió uno mucho más acelerado en los noventa, cuando la bodega empezó a comercializar otros productos derivados de la sidra, a ampliar sus instalaciones y a exportar a países como México o EE UU. “En ese momento, empezamos a profesionalizarnos y a crecer fuera de Asturias”, añade.

“Ahora tenemos un canal de distribución muy potente a escala nacional y hemos conseguido tener presencia en más de 20 países”, concluye. EE UU, Reino Unido y Rusia son sus principales compradores, después de España.

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La marca continúa utilizando las mismas prensas y barricas que empleaba el fundador, Emilio Trabanco. Cinco Días

A pesar del éxito de la marca, Trabanco destaca las dificultades dentro de un sector tradicional. “El mundo de la sidra es muy diferente al del vino o de la cerveza, aquí hay que peleárselo mucho. Nuestro producto es tradicional y se escapa de las zonas de consumo de los jóvenes de la región, que se han decantado por la cerveza como principal bebida de ocio”, lamenta.

La firma pretende revertir esta situación como plan de futuro, además de afianzarse como uno de los líderes en el mercado nacional, donde compite con el Ladrón de Manzanas.

En el panorama internacional lo hace con los grandes productores de sidra en sus diferentes formatos procedentes de EE UU, Reino Unido o Alemania. En estos países está cada vez más de moda, indica.

¿Las credenciales de Trabanco? “Elaboración tradicional, sidraturismo y un profundo amor por esta tierra astur”, especifica.

Datos clave

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Instalaciones de Sariego, situadas en plena comarca de la sidra. Trabanco

Empleados. La empresa cuenta con 16 trabajadores repartidos en los departamentos de producción, control de calidad, facturación, distribución y ventas.

Instalaciones. La sidra de Trabanco se elabora en dos bodegas con una superficie total de 5.100 m2, ubicadas en Lavandera, a las afueras de Gijón, y en Sariego, en plena comarca de la sidra. El grupo dispone de 100 hectáreas de plantaciones propias.

Resultados. La compañía facturó el pasado año 3,9 millones de euros y produjo tres millones de litros de sidra, aproximadamente.

Productos. Además de la sidra natural, bebida por excelencia dentro de la región, la bodega elabora diferentes derivados de este brebaje, como espumosos, vermú o vinagre. Sidra sobre la madre es el último lanzamiento de la variedad natural.

Premios. Trabanco ha recibido más de 50 galardones en la última década en los concursos más importantes a escala internacional. En 2019 ganó el de Mejor Sidra Natural en The Bath and West International Cider Competition.

El sidraturismo: lagares, historia y culines

Samuel Trabanco
Samuel Trabanco, gerente de la compañía, pasea entre las barricas de la bodega.

La marca Trabanco quiere dejar un aspecto muy claro: esta es una bodega tradicional. “Al ser los primeros del sector en vender nuestro producto fuera de Asturias, enseguida nos pusieron la etiqueta de multinacional sidrera dentro de la región”, comenta Isabel Trabanco, la directora financiera.

Sin embargo, según la compañía, la expansión internacional nunca ha estado reñida con el respeto por la tradición y los orígenes de esta casa.

Aquí continúan empleando métodos de elaboración ancestrales, utilizando depósitos de madera y prensas de su bisabuelo. Además, reafirman su compromiso con el entorno natural y cultural, ya que siguen suministrándose de productores de manzana locales, además de sus propias plantaciones (100 hectáreas) donde trabajan para recuperar diferentes variedades de la región que se estaban perdiendo.

De esta manera se crea un producto totalmente natural y asturiano. “Lo que sí hemos hecho ha sido explorar nuevos mercados y elaboraciones”, concluye Trabanco.

Esta devoción por el dogma de la sidra y por la naturaleza del Principado los ha llevado a ser pioneros también en el sidraturismo. Se trata de mostrar al visitante los procesos y métodos de elaboración de esta bebida en los mismos lagares mientras se descubre la historia de la marca.

Este tipo de experiencia, bautizada como Orígenes (6 euros), se puede complementar con la visita del túnel de la sidra, un paseo por la pomarada y por diferentes lagares como Casa Alicia o los Paxos. Aquí se respira sidra y también se saborea, ya que el tour concluye con un pequeño curso de escanciado y degustación de quesos asturianos (10 euros).

“Es la mejor manera de hacer llegar la cultura sidrera al visitante”, opina Trabanco. La bodega cuenta, a su vez, con un afamado restaurante y sidrería donde la mayoría de los visitantes rematan su experiencia gastrocultural con el menú maridaje (38 euros).

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