El bono español a ocho años entra en negativo por primera vez en la historia

La rentabilidad de la deuda con vencimiento en 2029 marca nuevos mínimos

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Los inversores huyen de la renta variable y se cobijan en la deuda. Con los bancos centrales apostando por la flexibilización monetaria y la economía mostrando síntomas de desaceleración, los inversores no están dispuestos a jugársela ahora que la guerra comercial amenaza con convertirse en una guerra de divisas. La entrada de dinero en el mercado de deuda acelera la caída de los rendimientos ante las expectativas de que EE UU acometa nuevas rebajas de tipos.
Una semana después de que la Reserva Federal rebajara el precio del dinero por primera vez desde 2008, el bono estadounidense a diez años se aleja progresivamente del 2% y cae al 1,71%.

El recorte de las tasas acometido por Jerome Powell no logra convencer a la Casa Blanca, que considera que es insuficiente. Los nuevos aranceles anunciados por EE UU y la respuesta de China es la excusa a la que se aferran los inversores para poner en precio nuevos recortes. El bono estadounidense a 30 años (2,24%), que llegó a marcar mínimos intradía, se sitúa a 15 puntos básicos de sus cotas más bajas. Esto sucede en un momento en el que las probabilidades de rebajas del precio del dinero aumentan día a día. Los futuros de los fondos federales prevén dos recortes del precio del dinero adicionales.

La deuda europea sigue los pasos de la estadounidense. Aunque el BCE no ha efectuado ningún cambio, las expectativas de que en septiembre anuncie una batería de medidas unido a los coletazos que llegan desde EE UU, Asia y Oceanía, arrastran la rentabilidad del bono español a 10 años a nuevos mínimos históricos al caer al 0,17%. Desde que en mayo la deuda española con vencimiento en 2029 comenzara a revalidar los mínimos de 2016, la sucesión de récords ha sido una constante.

Mientras el bono a diez años cae a nuevos mínimos, los tipos negativos se propagan a lo largo de la curva española. La novedad corrió a cargo de los títulos a ocho años, que entraron en terreno negativo por primera vez en su historia. El bono con vencimiento en 2027 se sitúa en el -0,010%. Hasta la fecha en el mercado secundario el plazo más largo que registraba rendimientos negativos era la deuda a siete años que cerró en el -0,09%. Mientras, en el mercado primario este hito sigue estando reservado para los bonos a seis años y diez después de que el pasado 4 de julio el Tesoro vendiera títulos con una rentabilidad del -0,08%. La entrada de nuevos plazos en negativo a raíz de la guerra de divisas eleva el volumen de deuda mundial en negativo a los 13,4 billones de euros, nuevo máximo.

Las caídas de los rendimientos se propagan por la eurozona marcando el camino a las decisiones de Mario Draghi. El bono alemán a diez años, activo refugio por excelencia, cerró en el -0,58%. Por su parte, la deuda germana a 30 años, que esta semana ha entrado en negativo coincidiendo con las fuertes caídas de las Bolsas, marca nuevos mínimos y se sitúa en el -0,09%. El diferencial entre la deuda a 30 y 2 años se reduce a los 76 puntos básicos, su nivel más bajo desde 2015. Los expertos señalan que el aplanamiento en la curva de tipos no ha finalizado, pues está por ver qué medida adopta Draghi a la vuelta de las vacaciones.

Una situación parecida a la es la que experimenta la deuda holandesa con sus títulos a 10 y 30 años en el -0,47% y -0,089%, respectivamente. El bono portugués con vencimiento en 2029 se mueve al mismo son que el español y baja del 0,2% (0,18%) mientras el francés retrocede al -0,31% y el griego, a 1,98%. En todos los casos se trata de nuevos mínimos históricos. Solo Italia se desmarca de esta tendencia.La deuda transalpina no escapa a los recortes de las rentabilidades, pero los títulos que expiran en 2029 se sitúan aún en mínimos de 2016 (1,07%).

Alemania coloca deuda a cinco años al -0,79%

Con la guerra comercial como principal riesgo, el apetito de los inversores por la renta fija se expande al mercado primario y Alemania fue ayer el mejor ejemplo de ello. El Tesoro alemán colocó 2.646 millones a cinco años con un tipos de interés del -0,79%, la más baja hasta la fecha. En la anterior subasta de deuda a cinco años Alemania cobró un -0,66%. La demanda alcanzó los 3.126 millones. Es decir, fue de 1,2 veces la oferta, la menor suscripción desde julio de 2018.

A Alemania se sumó Grecia, este con letras a tres meses. El país heleno vendió 12.500 millones de deuda en deuda a 13 semanas. El tipo de interés se situó en el 0,095%, unos precios que hace años parecían impensables. El próximo 20 de agosto se cumple un año de la salida de Grecia de los rescates y aunque tiene garantizada la financiación por el FMI no quiera dejar escapar la ocasión para sacar partido de los bajos precios que imperan en el mercado de capitales.

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