Venus, el Inditex de los trajes de baño de los ochenta

La compañía Veflogar, dueña de la marca, comercializa más de 160.000 prendas al año

Venus, el Inditex de los trajes de baño de los ochenta

No, no se pueden comprar en los chinos ni en las grandes cadenas low cost, tipo H&M o Bershka, que venden ropa casi de usar o tirar. Porque los bañadores, bikinis y complementos de baño Venus sostienen la filosofía de que lo barato, casi siempre, sale caro.

Sin necesidad de marcarse ninguna pretenciosa estrategia, y probablemente sin saberlo, esta podría ser una de tantas compañías españolas que lleva más interiorizado el concepto de sostenibilidad que muchas empresas con sus extraordinarios planes medioambientales, porque sus bañadores, bikinis y otros complementos para el baño no son flor de un día. ¿Dónde hay que firmar para que un traje de baño dure más de cuatro años?, se preguntará más de una española. Pues en los suyos.

Con unos comienzos que pueden recordar a los de Inditex, la compañía Veflogar, creadora de la marca de moda de baño Venus y de la más juvenil Golden Beach, comenzó a confeccionar lencería en un pequeño piso de Madrid de la mano de su fundador, Policarpo Domínguez, y su esposa, en 1932.

De un vistazo

Venus, el Inditex de los trajes de baño de los ochenta

Tejidos. Los tejidos que usa son de elastano combinados con poliamida o poliéster. El poliéster que utiliza es casi todo reciclado y el objetivo es que en un plazo corto se vuelva a reciclar el 100%. Son tejidos de punto circular o de ketten.

Proveedores. Venus compra el 80% del tejido en España, en Cataluña concretamente, y en Italia. Algunas veces adquieren otros materiales (copas, cierres...) en Alemania y Francia.

Facturación. Hasta 2010, sus ventas ascendían a medio millón de euros, pero con la nueva estrategia, la facturación superó el millón de euros el año pasado.

Clientes. Hoy las consumidoras compran tres o cuatro prendas de baño por temporada. Su público es muy fiel porque duran más de cuatro años.

No tardó en pasarse a la confección de moda de baño en la década de los sesenta abriendo camino en el país, que ya se configuraba como el destino de playa europeo por antonomasia. No ha llegado tan lejos como Zara, pero por poco, porque Venus tuvo unos años gloriosos en la década de los ochenta, cuando se repartía el éxito con marcas como Belcor (ya desaparecida), Ory o Dolores Cortés, explica su actual director general y diseñador de moda, Marcos Pizarro, quien tomó las riendas de esta empresa hace siete años para relanzar la imagen de sus marcas y sus creaciones.

De hecho, llegó a fabricar 200.000 prendas al año, “5.000 del mismo color, un volumen que hoy no tienen ni las grandes marcas”, asegura Pizarro, rememorando aquella década en que sus colecciones se exhibían en el Florida Park, en el parque del Retiro. Pero tampoco puede quejarse, ya que actualmente vende 160.000 prendas a multitud de tiendas en varios países de Europa, 40.000 bajo la marca Venus; sus modelos están presentes en muchos establecimientos españoles multimarca y diseña cada año una colección solo para El Corte Inglés.

Gracias a las medidas puestas en marcha por el diseñador, la empresa está hoy en pleno proceso de expansión. Además de doblar las ventas en ocho años (su facturación superó el millón de euros en 2018), también ha sido un éxito la apertura de una tienda online donde ahora vende incluso al público directamente. “No teníamos unas perspectivas tan ambiciosas, pero en el último año, el 15% de las ventas han sido a través de este canal, agotando todo el stock”, señala el directivo, contento por la conquista del público alemán, francés, italiano y holandés en esta aventura.

40.000 trajes de baño comercializa anualmente la compañía bajo la marca Venus

La firma tiene más planes. Para empezar, lanzar una marca de baño para hombre, volver a realizar presentaciones y desfiles de sus colecciones, y abrir un local a puerta de calle. Pero, “para llegar a eso, primero hay que relanzar la marca, que es en lo que estamos”, dice Pizarro. Y es que han pasado cosas desde que la compañía llegó a manos de su madre, Esperanza Garbajosa, una empleada de la empresa que la salvó del cierre cuando murió el hijo de los fundadores en 1989.

Venus, el Inditex de los trajes de baño de los ochenta

Aunque sus productos no pueden compararse con los low cost, dado que “Venus es una marca más delicada y de mayor calidad”, ha tenido que hacer frente a su competencia. Según Pizarro, “las marcas de bajo coste soportan mejor los vaivenes porque tienen mayores márgenes y venden todo en rebajas”. Aunque parece ser que está cambiando la filosofía de muchas tiendas, porque “son las pequeñas firmas las que innovan desarrollando productos más diferenciados”, aclara.

La compañía pretende situar Golden Beach,
la marca para las más jóvenes, entre las primeras de España
y de Europa

Además de la crisis, en los últimos años también ha cambiado la forma de producir. Venus ahora deriva casi toda su producción a fábricas de Túnez, “bajo estricta supervisión, debido a que la recesión se llevó por delante a las españolas”. Y añade: “Es un negocio muy estacional”, aunque hoy no solo se vende en verano, dado que los periodos de calor son más largos y la gente fragmenta más las vacaciones. En Túnez, donde se confecciona el 60% de la moda de baño de todo el mundo, Veflogar cuenta con ocho empresas asociadas a las que provee de trabajo cada año. Y en la sede de Madrid solo tiene cuatro empleados (siete en temporada alta) y es donde Pizarro hace los diseños y se confeccionan tiradas cortas de bañadores, bikinis y otros complementos.

Las alemanas, cautivadas por sus bañadores y bikinis

Esperanza Garbajosa y Marcos Pizarro, los dueños.
Esperanza Garbajosa y Marcos Pizarro, los dueños.

Evitar el cierre de la compañía es lo que se propuso Esperanza Garbajosa junto a otro de los trabajadores de la empresa, Emilio Flores, tras la muerte del hijo de los fundadores en el año 1989. Todavía recuerda Garbajosa, hoy ya jubilada pero aún consejera de su hijo, Marcos Pizarro, cuando para fabricar prendas de baño se usaban tejidos de punto, frente al elastano de hoy, con máquinas de coser semiautomáticas.

Ahora son necesarias hasta siete máquinas distintas para la fabricación por el tipo de tejido y los reglajes (ajustes), respecto a las dos que se usan para hacer otras prendas. Y es que antes “eran bañadores más simples, sin forros ni copas ni apenas estructura interna”, dice la dueña del 20% de la compañía (el 80% pertenece a su hijo).

Las alemanas son algunas de las fans más fieles de sus modelos porque el patronaje de Venus es igual al suyo y, además, confecciona hasta la talla 56. La demanda de las alemanas, que suelen comprar las medidas 52 y 54, ha crecido mucho con la apertura de la tienda online.

También las mujeres con mucho pecho son asiduas por la fortaleza de su estructura, indica. Ahora, uno de los planes de Veflogar es situar también a la marca joven, Golden Beach, entre las primeras de Europa.

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