Nombramientos

WiZink ficha a Miguel Ángel Rodríguez Sola como CEO para preparar su salida a Bolsa

El objetivo es transformar el banco especializado en tarjetas de crédito en un plataforma digital líder en soluciones financieras

Miguel Ángel Rodríguez Sola, futuro consejero delegado de Wizink.
Miguel Ángel Rodríguez Sola, futuro consejero delegado de Wizink.

Nueva vuelta de tuerca en WiZink, el banco propiedad de Värde, que se quedó sin consejero delegado el pasado abril tras la marcha de Iñaki Perkins. Desde entonces la entidad, especializada en tarjetas de crédito y depósitos, ha buscado un sustituto que afronte una operación corporativa, previsiblemente en 2020, y que potencie su perfil digital. El elegido es Miguel Ángel Rodríguez Sola, que cuenta con más de 12 años de experiencia como ejecutivo en Lloyds, donde fue director de su división digital y en Santander. Su último puesto era el de líder global del área digital en  instituciones financieras de Boston Consulting Group. 

El banco ha estado preparando una eventual salida a Bolsa, en la que su actual accionista se desprendería hasta del 50%, pero la situación de los mercados y los problemas legales con las sentencias por usura han aplazado la operación. Värde también llegó a barajar la posibilidad de realizar una venta privada a otro fondo de capital riesgo, opción también descartada finalmente. 

Värde, que asesora fondos por 14.000 millones de dólares (12.400 millones de euros), ni siquiera fichó oficialmente a los coordinadores de la OPV de la entidad financiera, que opera en España y Portugal, si bien Goldman Sachs y UBS eran los bancos mejor posicionados. Ambos fueron los artífices de la colocación de 515 millones de euros en bonos en agosto de 2018.

WiZink, que cobra una media del 24% en los créditos que concede a través de sus tarjetas de crédito, es una entidad blindada pese a que los tipos de interés continúen por los suelos. Pero es cierto que existe una oleada de reclamaciones contra el sector que daña su modelo de negocio. En un folleto de un fondo de titulización del pasado mes de diciembre, WiZink revela que en 2017 tuvo 245 reclamaciones que invocaban la ley de la usura, que data de 1908 y que se resume en que "será nulo todo contrato de préstamo en que se estipule un interés notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso o en condiciones tales que resulte aquél leonino".

La entidad recibió 599 reclamaciones por usura entre enero y marzo de este año, lo que supone multiplicar casi por cuatro las 159 del mismo periodo del año pasado. La firma provisionó 10 millones por este motivo, lo que equivale al 42% de su resultado neto atribuible de 23,7 millones en el primer trimestre. En 2018, las provisiones de WiZink por este tema sumaron 17 millones de euros. En total, el importe que el banco ha reservado por si las reclamaciones tienen un final infeliz para él ascendía a cierre del pasado marzo a 22,8 millones de euros.

José Luis del Valle, presidente de WiZink, ha dado la bienvenida al nuevo consejero delegado: "Estamos encantados de poder contar con Miguel Ángel. Gracias a su experiencia impulsando la transformación digital de grandes entidades del sector, nos ayudará a seguir desarrollando nuestro negocio, al tiempo que nos convertimos en una plataforma digital líder en soluciones financieras".

Miguel Ángel Rodríguez Sola, que tiene que recibir el plácet del Banco de España a su nombramiento, asegura que está encantado de incorporarse a WiZink "en un momento en el que el banco está explorando cómo seguir proporcionando la mejor experiencia a sus clientes a través de nuevas oportunidades de crecimiento en el ámbito de e-commerce y fintech, tras la compra de Aplazame”.

La gestora estadounidense de fondos de capital riesgo compró en 2014 a Popular el 51% de su negocio de tarjetas, que ya había incorporado el segmento de tarjetas de Citibank. La compañía, que pasó a denominarse WiZink en 2016, cerró la compra de Barclayscard en noviembre de ese año. En abril de 2018, Santander, heredero del 49% de WiZink tras absorber Popular, acordó la venta de ese porcentaje a Värde por unos 1.000 millones de euros.

WiZink  logró un beneficio por su actividad de 95,9 millones el año pasado, un 27% inferior al de 2017. Sin embargo, se anotó una plusvalía extraordinaria de más de 300 millones por el traspaso de una parte del negocio a Santander –el de tarjetas de crédito de Popular– que disparó el resultado hasta los 403,7 millones.

 

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