Supervisión

Así manipuló Bankia su cotización antes de que fuera rescatada

El Supremo ratifica la sanción que le impuso la CNMV en 2016

Rodrigo Rato, en la salida a Bolsa de Bankia en julio de 2011, cuando era su presidente.
Rodrigo Rato, en la salida a Bolsa de Bankia en julio de 2011, cuando era su presidente.

La fecha es histórica. El 9 de mayo de 2012, el Estado se vio obligado a intervenir Bankia, presidida por Rodrigo Rato hasta dos días antes, tras haber llegado a una situación límite de insolvencia que ponía en jaque toda la economía española. La nacionalización supuso la inyección de unos 24.000 millones de euros a través del FROB y la petición del Gobierno de un rescate a la UE para el sector financiero.

La entidad, que vendió acciones a unos 400.000 particulares en su salida a Bolsa efectuada en julio de 2011, manipuló su cotización tres meses antes de su rescate. Así ha quedado certificado por el Tribunal Supremo en una sentencia del pasado 15 de julio.

BANKIA 1,77 -1,14%

La CNMV tomó cartas en el asunto en octubre de 2016, de manera que impuso a Bankia una sanción por infracción grave, publicada en el BOE del 6 de diciembre de ese año, por la realización de prácticas de manipulación de mercado entre el 13 de febrero y el 12 de marzo de 2012 con una multa de 150.000 euros. Pero Bankia, presidida durante la infracción por Rato, recurrió la sanción. Primero, ante el propio Ministerio de Economía, después ante la Audiencia Nacional y finalmente ante el Supremo.

Ahora, el alto tribunal ratifica que el supervisor de los mercados actuó correctamente y sienta jurisprudencia, al concluir que el hecho de que una cotizada comunique su política de autocartera a la CNMV no la exonera de nada. El fallo matiza además que Bankia incumplió su propia política y que se limitó a comunicar las operaciones de compra una vez realizadas.

La sanción, en todo caso, no tiene nada que ver con el actual equipo gestor de la entidad, liderado por José Ignacio Goirigolzarri desde el 9 de mayo de 2012.

La sentencia relata que en 18 de las 21 sesiones analizadas Bankia compró para su autocartera más del 25% del volumen negociado en la mayoría de esas sesiones. También revela que en el 62% de las subastas de cierre –un momento clave para determinar el precio de un valor– de esas jornadas de Bolsa la compra de acciones propias supuso más del 25% del volumen. El volumen de compra se concentró de forma sistemática a partir de las cinco de la tarde, en torno a media hora antes del cierre del mercado.

La salida a Bolsa se hizo a un precio de referencia de 3,75 euros por acción, y en las sesiones mencionadas el banco sufrió una fuerte depreciación, desde el entorno de los 3,5 euros hasta el de los 3 en el mes. Una vez que fue intervenida, los títulos de la entidad financiera se desplomaron hasta caer por debajo del euro.

En el momento relatado por la sentencia, la cotización estaba sufriendo por numerosos factores. El FMI había advertido de que había un elefante en la habitación del sector financiero español, Deloitte había advertido a la entidad de “dudas razonables sobre la viabilidad futura del grupo” y Rodrigo Rato preparaba su propio plan para reflotar la entidad que finalmente fue rechazado por el ministro de Economía, Luis de Guindos.

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