Foster cubre de futurismo el Bellas Artes de Bilbao

El arquitecto británico se encargará, junto a Luis María Uriarte, de la reforma de la pinacoteca vasca

Una inmensa galería flotante de 2.000 metros cubrirá el edificio

Proyecto de ampliación del Museo Bellas Artes de Bilbao, propuesto por Norman Foster y Luis María Uriarte.
Proyecto de ampliación del Museo Bellas Artes de Bilbao, propuesto por Norman Foster y Luis María Uriarte.

Norman Foster regresa a Bilbao y lo hará colocando una galería flotante de 2.000 metros cuadrados sobre la cubierta del Museo de Bellas Artes. El arquitecto británico, autor de la línea de metro y cuyas bocas de entrada se conocen como fostercitos, se encargará de la ampliación y reforma de la pinacoteca que dirige Miguel Zugaza, que durante 15 años gestionó el Museo del Prado. El proyecto ganador, Agravitas, fue elegido ayer por el patronato del museo, iniciativa que cuenta con el patrocinio de BBK.

Se trata de un trabajo conjunto del estudio de Foster + Partners con el arquitecto vasco Luis María Uriarte, que ya acometió varias reformas y ampliaciones en la citado museo, y obedece a la necesidad de dotar a la pinacoteca, cuando celebra 111 años de existencia, de mayor espacio para extender la presentación de sus colecciones y promocionar sus programas de exposiciones, educación y difusión, así como de dotarle de un estilo renovado y futurista.

La reforma resolverá además la orientación urbana del museo, que hará nuevamente permeable la fachada del edificio antiguo hoy abierta a la plaza Euskadi, y la nueva arquitectura ofrecerá un valor singular a la identidad de la institución. El presupuesto máximo estimado para la reforma es de 18,66 millones de euros.

El Museo de Bellas Artes se alberga en varios edificios de singular calidad arquitectónica, que reflejan los cambiantes criterios de la museografía durante el siglo pasado. La propuesta ganadora del concurso respeta lo existente, recuperando los valores históricos de la sede y proyectando el museo hacia el futuro, con una nueva imponente galería que se eleva sobre las construcciones de 1945, 1970 y 2001 para escribir un nuevo capítulo en la vida de la institución, describe en su veredicto el jurado.

Además de mejorar la funcionalidad y visibilidad del museo, el proyecto elegido propone extender el parque de Doña Casilda a una parte de la rotonda de la plaza Euskadi, reordenando la circulación de vehículos y haciendo más franco el acceso de visitantes, además de vertebrar mejor los recorridos verdes de la ciudad.

Con la gran sala flotando ingrávida sobre los edificios actuales, a los que apenas afecta con su soporte estructural, el diseño dotará al museo de una identidad renovada, más moderna y actual, al tiempo que mejora la organización de sus circulaciones y espacios. De esta manera, vuelve a situar el acceso principal donde estuvo originalmente, unifica la cota de planta baja para favorecer el tránsito de visitantes, y transforma la plaza Arriaga en un gran atrio en torno a la fuente, que puede ser usado de forma independiente en horarios distintos a los del museo.

El uso inteligente de la ventilación y la luz naturales, así como el aprovechamiento de la inercia térmica, la captación de energía solar y la recogida de agua de lluvia, reducirán tanto los costes de mantenimiento como el impacto ambiental de la edificación. Por su parte, el sistema de construcción en seco agilizará los procesos de ejecución y permitirá acortar el periodo en que el museo no podrá ofrecer la totalidad de sus salas a la visita. La propuesta se resume, según el jurado, en tecnológica en su imagen, humanística en su enfoque y ecológica en su sostenibilidad, además de aunar “calidad arquitectónica, sensibilidad urbana y responsabilidad social para levantar un hito luminoso y leve en el corazón histórico de Bilbao”. La ampliación y reforma abarca 7.000 metros cuadrados y el calendario fijado es el siguiente: durante los próximos 15 meses se redactará el proyecto arquitectónico, cuyas obras comenzarán en la primavera de 2021 y la finalización se producirá a finales de 2022.

Al concurso del Bellas Artes se presentaron 57 candidatos y quedaron finalistas cinco propuestas, las de Nieto Sobejano Arquitectos, de Rafael Moneo, del estudio noruego Snøhetta, del danés Bjarke Ingels y de los japoneses Sanaa. Todos estos proyectos, junto al ganador, se exhibirán al público de manera gratuita el próximo 29 de julio.

Además de la obra de Bilbao, Foster, en colaboración con el estudio español Rubio Arquitectura, acometerá la rehabilitación arquitectónica y adecuación museística del Salón de Reinos de Buen Retiro en el Museo del Prado.

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