Aramco da a los banqueros otra ocasión para el ‘saudi-masoquismo’

Otra oferta pública de casi 90.000 millones de euros traería inversores distintos, pero los problemas del primer intento son ahora mayores

Dos empleados de Aramco toman un vuelo en Arabia Saudí.
Dos empleados de Aramco toman un vuelo en Arabia Saudí.

Los banqueros de inversión se están preparando para la segunda parte de lo que recibe el nombre de saudo-masoquismo. El estancado debut en la Bolsa de valores de Saudi Aramco, por valor de casi 90.000 millones de euros, está mostrando nuevas señales de vida, lo que ha provocado el mismo frenesí que acompañó el lanzamiento inicial del acuerdo en 2017. Sin embargo, con el primer equipo de asesores a punto de cambiar, la cuestión es si es bueno echarse a un lado.

De los principales asesores originales de Aramco, la boutique Evercore de Wall Street y el megabanco HSBC podrían ver reducidas sus funciones, informa Reuters. No está claro si esto es el resultado de una reunión informativa entre los banqueros y sus rivales con un cliente de piel fina o un mero capricho de Aramco. Si fuera cierto, ello dejaría a JP Morgan, Morgan Stanley, Moelis y Michael Klein a bordo. La operación parece más propia de alguien ansioso por meterse siempre en problemas que la de un supuesto amo del universo.

Asumiendo que la lista se publique a finales de 2020 como muy pronto, los bancos tendrían que mantener los equipos en el país. Ese es un gran compromiso de costes, especialmente dada la probabilidad de que los honorarios de suscripción asciendan a una fracción de la tasa máxima, alrededor del 7% que normalmente se paga en las transacciones en Estados Unidos. Los esfuerzos para asegurar los listados en Nueva York o Londres, junto con Riad, condujeron al retroceso de los inversores y a complicaciones políticas. Eso fue antes de la vectorización de la extravagante valoración de 1,7 billones de euros que el príncipe heredero Mohammed bin Salman prevé para el principal generador de efectivo de la monarquía absoluta.

Lo que aumenta la complejidad esta vez es si el asesinato del periodista Jamal Khashoggi por agentes saudíes el pasado mes de octubre ha mermado el apetito institucional por hacerse con una parte de una entidad estrechamente entrelazada con la corona. La facilidad con la que Aramco vendió en abril un bono de 10.600 millones de euros y un prospecto que mostraba que había ganado 98.000 millones en 2018 podrían no garantizar el apoyo a unas acciones sobrevaluadas en un clima de inversión centrado en el ESG.

Tanto Evercore como HSBC figuran entre los cinco primeros puestos en las comisiones de banca de inversión de Arabia Saudí para 2018, según Dealogic, mientras que HSBC lidera este año. De cualquier manera, el punto de soportar las delgadas bases sobre las que se sostiene Aramco es la esperanza de obtener riqueza más tarde, cuando el país abra las puertas a la inversión extranjera directa, lo que forma parte de la visión económica del príncipe heredero para el año 2030. Sin embargo, Reuters informó en junio de que solo una gran empresa extranjera, la operadora de parques temáticos Six Flags Entertainment, se había comprometido hasta ahora a apoyar tales proyectos. Si la bonanza resulta ser un goteo, el trabajo de los banqueros parecerá completamente masoquista.

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