Los políticos y los empresarios europeos no hablan el mismo idioma

La conferencia anual de autoridades y directivos de Aix-en-Provence evidencia la división de opiniones sobre Trump, China y Silicon Valley

Los políticos y los empresarios europeos no hablan el mismo idioma

Los políticos franceses temen tres fuerzas que amenazan el bienestar europeo: China, el presidente de EEUU, Donald Trump, y los GAFA (Google, Apple, Facebook y Amazon). Sin embargo, los líderes de las multinacionales galas dicen que están invirtiendo más en Estados Unidos, intentando desarrollar una estrategia comercial adecuada frente a China y asociándose con las Big Four.

Esta dicotomía se manifestó en la conferencia anual Rencontres Economiques, que reunió en Aix-en-Provence a funcionarios, expertos económicos y grandes empresarios de Europa la semana pasada. Bajo el lema Renovar la confianza, debatieron sobre cómo contrarrestar la pérdida de fe en las instituciones francesas y europeas. Aunque los participantes estuviesen de acuerdo en este propósito común, las relaciones económicas y comerciales globales que han facilitado el crecimiento de las empresas francesas también han debilitado al Estado, lo que dificulta la tarea.

Esto explica las perspectivas contradictorias de los políticos y empresarios. Tomemos como ejemplo el panel compuesto por Bruno Le Maire, Ministro de Finanzas francés, y Annegret Kramp-Karrenbauer, líder del partido de la Unión Demócrata Cristiana de Alemania, y los directores ejecutivos de Airbus y Saint-Gobain, Guillaume Faury y Pierre-André de Chalendar, respectivamente.

Le Maire, un profeso germanófilo, recibió un fuerte aplauso al declarar que EEUU no podía vigilar el mundo entero, un sentimiento que probablemente comparta Trump. También obtuvo la misma respuesta cuando habló sobre la expansión económica china: “Sí a la inversión positiva, pero no al pillaje.” Su homóloga alemana, conocida como AKK, le correspondió al declararse franco-alemana, habiéndose criado en el río Sarre, que atraviesa ambos países.

Le Maire reiteró su deseo de revisar las regulaciones europeas para “poder construir campeones en Europa”, como la fusión de las empresas ferroviarias Alstom y Siemens, que la UE bloqueó a principios de este año. Ambos políticos abogaron por el acceso recíproco al mercado chino por parte de las empresas europeas. AKK declaró: “Si no queremos que las normas de Amazon sean omnipresentes, tenemos que crear nuestras propias reglas.”

En cambio, los ejecutivos de Airbus y Saint-Gobain adoptaron una postura más moderada. De Chalendar, cuya empresa emplea al 75% de sus 180.000 trabajadores fuera de Francia, evitó hablar de Trump, el mercado chino o Silicon Valley, prestando atención a la necesidad de centrarse en las nuevas generaciones. Asimismo, Faury, cuya empresa vende más aviones en el Asia-Pacífico que en Europa, dijo que las fuerzas denunciadas por los políticos alemanes y franceses podrían incluso ayudar a su compañía a competir con Boeing: “El poder americano y las ambiciones chinas nos impulsa a ser fuertes”.

Los discursos de los políticos no ayudan a ganarse el favor del público general. Una encuesta de BVA realizada el mes pasado entre adultos franceses mostró que el 37% expresó su confianza en las grandes empresas, frente al 11% que sentía lo mismo con respecto a los partidos políticos. Mientras tanto, a los bancos les fue mejor que a los miembros del Parlamento, con un 29% frente a un 23%.

Tomas Buberl, el ejecutivo alemán que dirige Axa, la segunda aseguradora más grande de Europa, simpatizó con los políticos: “Para los europeos, China y Trump son la misma cuestión” , dijo en una entrevista en la conferencia. “Se trata de liderazgo tecnológico en el mundo y hacia dónde nos dirigimos, y de la lucha a largo plazo que conducirá a dos universos chinos y americanos diferentes: Europa tiene que posicionarse adecuadamente”.

Aun así, Buberl exigió un replanteamiento de la actitud europea hacia la tecnología, incluyendo el Reglamento General de Protección de Datos, que entró en vigor en mayo de 2018. “El GDPR es un referente en protección de datos y privacidad, pero un año después nos preguntamos si fuimos demasiado lejos”, dijo a Breakingviews. “Hoy en día, es cierto que sí que dificulta el desarrollo del uso de datos en Europa; encontrar un mejor equilibrio es clave”.

Miembros del sector privado en Aix criticaron las perogrulladas políticas, como la afirmación de Le Maire para impulsar campeones europeos, o un líder franco-alemán en la fabricación de baterías para vehículos eléctricos. Patrick Artus, economista principal del banco de inversiones Natixis y miembro del Cercle des Economistes, que organiza las conferencias de Aix, señaló que EEUU se mueve en otra dirección: hacia una mayor regulación y una posible disolución de sus gigantes tecnológicos.

Simeon Djankov, economista búlgaro del Banco Mundial, fue aún menos diplomático. En una sesión titulada ¿Puede Francia insuflar nueva vida a Europa?, bromeó con que el resto del planeta se dejaría sermonear sobre el vino y el fútbol, ámbitos en los que lidera el mundo, pero no tanto en cuestiones de empleo e impuestos, donde el país está a la zaga. Pese a toda la autocrítica francesa en Aix, el comentario no sentó muy bien.

 

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