La banca soportaría un tercio del alza fiscal de Sociedades que planea Hacienda

El sector es el gran beneficiario de la exención sobre filiales extranjeras que Montero prevé rebajar al 95% lo que elevaría la recaudación en 1.300 millones

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La ministra de Hacienda en funciones, María Jesús Montero, avanzó hace una semana que planea llevar a cabo una revisión de la “totalidad” del impuesto de Sociedades y de los beneficios fiscales de los que disfrutan las empresas sujetas a este tributo para elevar la aportación de las grandes compañías, según explicó en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander. Su plan pasa por recuperar la batería de medidas fiscales que incluyó en el fallido plan presupuestario de 2019 una vez que se forme un nuevo Ejecutivo. De lograrlo, la banca soportaría un tercio de los nuevos ingresos que Hacienda obtendría con la reforma que baraja para el impuesto de Sociedades.

“Las empresas que están radicadas en España tienen beneficios que están en el margen que teníamos previo a la crisis pero los créditos fiscales, las exenciones, las bonificaciones, han ido llevando en los últimos años a que estas empresas aporten la mitad de lo que en el año 2007 o 2008. Eso hay que revisarlo”, defendió Montero un par de días después en declaraciones a Antena 3.

Para lograr su objetivo, la titular de Hacienda pretende limitar la rebaja de impuestos que logran las empresas mediante exenciones, deducciones y otros beneficios fiscales de forma que, del tipo nominal de Sociedades del 25%, no puedan acabar pagando menos de un tipo mínimo que fijaría en el 15% (el 18% para banca y petroleras, cuyo tipo nominal es del 30%).

En paralelo, Hacienda aspira a rebajar del 100% al 95% la exención sobre el pago de impuestos que se aplica sobre los dividendos netos de las filiales extranjeras de las compañías españolas.

Este último es el beneficios fiscal que en mayor medida merma la recaudación, según el informe sobre el impuesto de Sociedades que publicaron la pasada semana el Consejo General de Economistas y el Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF), quienes defienden su legitimidad para evitar que las empresas se vean sometidas a una doble imposición fiscal pagando por los beneficios de esas filiales tanto en el extranjero como en España. Según el documento, en todo caso, esta exención dejó libres de tributar 105.000 millones de euros en 2016 (último ejercicio del que hay datos disponibles), lo que supone un ahorro de 26.272 millones a las empresas. Incluso tomando solo el dato de las compañías con beneficio, las que efectivamente tuvieron que tributar, el monto exento fue de 68.563 millones y el ahorro de 17.141 millones.

Pues bien, el 36% de este beneficio fiscal lo acapara la banca que, por ende, sería la más afectada por la rebaja de la exención sobre filiales extranjeras. Después de todo, las entidades impulsaron con fuera su negocio exterior para compensar la caída de ingresos en España que impuso la crisis. En concreto, según los datos que maneja la Agencia Tributaria sobre 2016, el sector de actividades financieras y servicios a empresas sumó 38.283 millones exentos que les evitó tributar por 9.570 millones. De rebajarse la exención al 95%, las entidades habrían pagado 478,5 millones más por Sociedades. Tomando solo el dato de firmas con resultado positivo en 2016, el monto a recaudar sería de 209,6 millones, si bien los expertos en fiscalidad asumen que el dato a tener en cuenta es el del conjunto de empresas porque revela la recaudación potencial que se acabaría logrando.

En esta línea, el siguiente sector más afectado por la reforma fiscal sería el de industria, energía y agricultura, que debería aportar 405 millones más. Las empresas de comercio y comunicaciones pagarían 227 millones adicionales; las de construcción, otros 151,2 millones de euros; y las de servicios sociales, personales y de ocio 51,9 millones más.

En total, rebajar la exención sobre dividendos de filiales extranjeras al 95% permitiría a Hacienda elevar los ingresos de Sociedades en unos 1.313 millones.

La reforma fiscal que plantea Montero, eso sí, no afectaría al segundo beneficio fiscal que más reduce la recaudación. Se trata de la compensación de bases imponibles negativas que permite rebajar el pago de impuestos por las pérdidas sufridas en años anteriores. Como es natural, tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, son las firmas de construcción quienes más vienen aprovechando esta ventaja: disfrutaron del 27,7% de las rebajas fiscales por bases negativas de 2016, por valor de 1.184 millones. Les sigue la banca, con 921,3 millones (21,6% del total); la industria, con 882 millones; el comercio, con 859,3 millones y las firmas de servicios sociales, con 425 millones. En total, el ahorro potencial fue de 4.272,2 millones (2.282,7 millones de ahorro efectivo para empresas con beneficio).

Como esta compensación se realiza antes de hallar la base imponible neta sobre la que operaría el nuevo tipo mínimo, las empresas podrían seguir aprovechándola para reducir los impuestos que pagan frente a sus beneficios sin mayores límites que el ya vigente, que es del 25% de las pérdidas para las grandes compañías.

Pese a ello, Hacienda prevé que la reforma de Sociedades –sumando el efecto del tipo mínimo y la rebaja de la exención sobre filiales extranjeras– elevaría la recaudación en 1.776 millones al año.

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