Los contribuyentes con rentas altas superan ya el volumen previo a la crisis

Los declarantes de más de 600.000 euros de ingresos al año suben un 10% en 2017 año en que la renta media fue de 23.170 euros y cada español pago 5.613 euros al fisco

Declarantes IRPF pulsa en la foto

Más allá de una fuente de ingresos clave para el Estado, el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF) es una fuente estadística clave para conocer la evolución socioeconómica de España. El resultado detallado de los datos de declarantes del ejercicio 2017, publicado ayer por la Agencia Tributaria, revela por ejemplo que en los últimos tiempos se ha producido un leve retroceso en el número de declarantes con ingresos inferiores a los 1.000 euros mensuales y un importante avance en el número de contribuyentes con rentas medias, altas y muy altas.

Así, según los datos manejados por la Agencia Tributaria, el número de ciudadanos con rentas superiores a los 60.000 euros anuales avanzó un 7% en 2017 hasta los 789.000 contribuyentes lo que supone superar, por primera vez en una década, los niveles previos al estallido de la crisis financiera. El alza frente a 2007 es ya del 5,6%.

Este colectivo supone apenas un 3,75% del total de contribuyentes pero es el que sufre los tipos impositivos más altos del gravamen estatal. Si bien algunas comunidades autónomas manejan además otros tramos superiores dentro de la escala autonómica, es en este nivel de renta donde se llega a pagar un 48% de tipo marginal (solo sobre las cuantías que excedan esos 60.000 euros anuales). Su aportación conjunta a las arcas públicas supone el 37,6% del total.

Dentro de este grupo destaca la presencia de 9.344 contribuyentes con rentas superiores a 600.000 euros anuales, lo que supone un incremento del 10% frente a los datos del ejercicio 2016 y un aumento del 0,04% al 0,05% en su peso relativo entre el conjunto de declarantes. Con todo, el número de ricos aún no ha superado los 10.580 que llegó a alcanzar en 2007.

En el extremo contrario, el número de personas que declaró a Hacienda contar con rentas inferiores a los 1.000 euros mensuales descendió un 3% en 2017 hasta los 7,4 millones de contribuyentes. Suponen un 37,25% del total, frente al 39% que pesaban un año antes y el 38,9% de 2007. Muchos declarantes con pocos ingresos que apenas aportan un 0,8% de la recaudación total.

Hay que tener en cuenta que estos datos muestran las retribuciones dinerarias totales, incluyendo salario, prestaciones por desempleo, pensiones y otros ingresos. De esta forma, la renta media de 2017 recogida por la Agencia Tributaria asciende a 23.170 euros, frente a los 22.767 euros de un año antes (21.628 en 2007). La cifra oscila entre los 645.809 euros de media para el tramo más alto de rentas, y los 3.804 euros anuales del más bajo.

El gran colectivo sujeto al IRPF sigue siendo, sin embargo, el de las clases medias, aquellas que perciben de 12.000 a 60.000 euros anuales y que suman 12,4 millones de contribuyentes, un 10,33% más que en 2016. Seis de cada 10 declarantes de la renta se sitúan dentro de este colectivo que aporta el 61,6% de toda la recaudación del IRPF. La contribución media, no obstante, varía entre los 1.595 euros que pagan quienes perciben unos 18.419 euros; los 3.691 euros que abonan quienes ingresan unos 26.911 euros y los 7.839 euros que corresponden a las rentas de 39.546 euros anuales.

Los miembros de los tramos inferiores de renta realizan aportaciones de entre 92 y 457 euros al año mientras que quienes gozan de mayores ingresos abonan entre 23.314 euros (para rentas de 60.000 a de 150.000 euros), 79.996 euros (para ingresos de hasta 600.000 euros) y 516.318 euros (para quienes superan esas cifras). De media, cada español aporta 5.613 euros al fisco.

El ahorro está en pocas manos

68% es de rentas altas. El carácter progresivo del IRPF hace que los contribuyentes con más renta paguen más, aportando el 37,6% de la recaudación pese a suponer solo el 3,75% de los 19,9 millones de declarantes de 2017, dejando en manos de la clase media (seis de cada 10 contribuyentes) el pago del grueso (62%). En el caso del gravamen sobre el ahorro, sin embargo, esta tendencia se rompe. En un momento en que el ahorro de las familias ha ido bajando hasta mínimos históricos, solo las mayores rentas cuentan con recursos a los que además sacar rendimiento. De esta forma, sin llegar a sumar el 4% de los declarantes, los ciudadanos con rentas superiores a 60.000 euros sumaban el 67,99% de los 30.273 millones de euros de base liquidable del ahorro en 2017. Sobre ese monto se aplican tipos del 19%, a los primeros 6.000 euros; del 21%, para los 44.000 siguientes; y del 23%, a partir de los 50.000 euros. A la espera de ver si el PSOE logra investir de nuevo presidente a Pedro Sánchez, su plan fiscal pasa por a incrementar estos gravámenes pero solo en el caso de las rentas altas a sabiendas de que el colectivo concentra la mayor parte del ahorro.

Escolano. El exministro de Economía del PP Román Escolano dijo ayer que el gasto público “ha llegado a su tope” e instó a buscar nuevas bases tributarias, gravando los negocios digitales por ejemplo, a fin de contar con ingresos extra que cubran la inversión pública.

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