Caladeros de la economía circular

Coca-Cola lanza la segunda edición del proyecto Mares Circulares

Recogida de residuos en una playa dentro del proyecto Mares Circulares de Coca-Cola.
Recogida de residuos en una playa dentro del proyecto Mares Circulares de Coca-Cola.

El inmenso vertedero descubierto recientemente por un robot de exploración submarina en las aguas profundas del estrecho de Mesina, en Italia, nos ha hecho abrir más los ojos sobre el estado de los fondos marinos y la necesidad de su conservación. Pero el problema no es nuevo y son muchas las organizaciones que vienen actuando desde hace largo tiempo contra los vertidos al mar.

En 2018, The Coca-Cola Company y Coca-Cola European Partners impulsaron un proyecto con vocación global e integradora, Mares Circulares, que tiene por objetivo minimizar el impacto de la actividad humana en entornos naturales y ayudar a fomentar el desarrollo sostenible basado en la economía circular.

El programa, cofinanciado por The Coca-Cola Foundation, se realiza en colaboración con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, a través de la Secretaría General de Pesca, un comité asesor formado por 14 expertos de distintas materias y diversas organizaciones como Fundación Ecomar, Asociación Chelonia y Asociación Vertidos Cero. “Nosotros defendemos que esto no es una cosa que una empresa pueda hacer sola, es un trabajo de todos, donde la colaboración público-privada es absolutamente fundamental”, destaca Ana Gascón, directora de responsabilidad corporativa de Coca-Cola Iberia.

“Este año ampliamos el programa con la incorporación de 10 reservas autonómicas de la Red Natura 2000”, apunta Carmen Gómez-Acebo

Mares Circulares acaba de arrancar su segunda edición que, avalada por el éxito de la anterior, amplía sus objetivos, enfocado, como en 2018, en tres líneas de actuación, distinguiendo entre lo urgente, lo importante y el futuro del proyecto.

Lo urgente ha sido la labor de intervención y voluntariado para recoger residuos en 82 playas y entornos acuáticos (como ríos, lagos o pantanos) en España y Portugal, así como de 10 reservas marinas de España y un espacio natural de Portugal. Todo ello con la colaboración de más de 5.300 voluntarios y la participación de más de 170 organismos públicos y privados. También se ha impulsado una red transnacional de 70 barcos pesqueros que faenan en los caladeros de 12 puertos de España y Portugal (este año serán 15), con objeto de recoger los residuos que encuentran en sus labores de pesca. En total, se han recogido casi 600 toneladas de residuos.

“Este año ampliamos el programa con la incorporación de 10 reservas autonómicas de la Red Natura 2000. Y pretendemos hacer más monitoreos de playas. El año pasado hacíamos el monitoreo antes de hacer la limpieza y ahora lo queremos hacer antes y después, porque la información que recogemos del estado de las playas es tremendamente importante para que la comunidad científica desarrolle sus estudios”, explica Carmen Gómez-Acebo, directora de responsabilidad corporativa de Coca-Cola European Partners Iberia. Todos los datos recogidos se vuelcan en una base de datos abierta al estudio de los expertos. Este año se volverán a impulsar tres estudios científicos con las universidades de Valencia, Cádiz y San Pablo CEU enfocados en los desafíos ambientales que supone la presencia de residuo plástico en océanos y mares.

La lógica del reciclaje

La sensibilización y la formación de la ciudadanía en materia de gestión de residuos y reciclaje es lo importante para el proyecto. Esta labor se ha desarrollado a través de acciones en las playas de mayor afluencia del litoral español y portugués y se han llevado a cabo formaciones en colegios y ayuntamientos de 23 municipios y en 5 fábricas de Coca-Cola España, llegando así a más de 18.000 jóvenes y adultos. “Este año nuestro objetivo es llegar a 25 municipios, desarrollando acciones de sensibilización en ayuntamientos, en colegios y en visitas a nuestras fábricas”, apunta Gómez-Acebo. “La gente empieza a cambiar sus comportamientos cuando les explicas bien el propósito, lo entiende mucho mejor y se anima mucho más, porque comprende la lógica del reciclaje”, añade Gascón.

La vocación de futuro del proyecto está en su propia continuidad. “Para nosotros este es un proyecto de continuidad, es un compromiso a largo plazo que tiene la compañía porque es un proceso de lluvia fina en el que todos tenemos que aportar y empujar en la misma dirección”, señala Gascón. Y también a la hora de constituirse como uno de los pilares fundamentales en materia de sostenibilidad de Coca-Cola en España desde el prisma de la economía circular. Todo ello bajo criterios de máxima eficiencia en el uso de materias primas, procesos de fabricación y gestión de los residuos generados.

“No se trata solo de intervenciones, no se trata solo de sensibilización a la ciudadanía y no se trata solo de investigar para el futuro, sino que tenemos que acometerlo todo de manera integral y transversal, sobre la lógica de la economía circular y proceso a largo plazo y de lluvia fina para ver resultados”, resume Ana Gascón.

Investigación

De los residuos recogidos en las intervenciones se ha separado el plástico PET (2,1 toneladas) para ser reintegrado en la cadena de valor de Coca-Cola, dándole así una segunda vida. Una parte se ha transformado en merchandising de la marca Coca-Cola. “Y otra parte la hemos mandado a nuestros laboratorios centrales en Bruselas para una prueba piloto con Ioniqa Technologies, investigando procesos de reciclaje químico con el objetivo de recuperar PET muy degradado para convertirlo en PET de uso alimentario y convertirlo en nuevas botellas”, explica Carmen Gómez-Acebo.

En línea con esta labor investigadora del proyecto este año se lanzará la segunda edición del concurso Mares Circulares para startups por parte de la Asociación Chelonia, que persigue fomentar la búsqueda de soluciones a la problemática ambiental generada por los residuos en entornos marinos. El premio consta de una dotación total de 5.000 euros netos y, como novedad, en 2019 se aceptan candidaturas en portugués, ampliando así el número de proyectos que podrán presentarse. El año pasado el ganador fue PlasticFam, con su propuesta de usar las praderas de fanerógamas marinas de la bahía de Cádiz como barrera natural para el macro y microplástico de las costas.

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