Carlos Guembe (Schindler): “El parque de ascensores español tiene un problema de envejecimiento”

Según cálculos de las empresas del sector, hay medio millón de equipos con más de 25 años de antiguedad

Carlos Guembe, presidente de Schindler para las regiones de Europa Sur, Oriente Medio y África.
Carlos Guembe, presidente de Schindler para las regiones de Europa Sur, Oriente Medio y África.

Schindler es un gigante suizo que durante mucho tiempo se dedicó a fabricar productos tan diversos como ferrocarriles, cajas de seguridad y que ahora se centra exclusivamente en ascensores y escaleras mecánicas. La compañía, que lleva presente en España desde 1946, tiene una planta en Zaragoza, que fabrica mecanismos para ascensores y exporta a plantas de la firma en todo el mundo.

La empresa, que en mayo firmó un acuerdo con Telefónica para que esta sea la encargada de conectar los ascensores de Schindler, obtuvo unos ingresos en 2018 de 9.563 millones de euros, un 6,9% más. El beneficio neto, por su parte, fue de 886,4 millones, un crecimiento del 14%. Carlos Guembe, presidente de Schindler para las regiones del sur de Europa, África y Oriente Medio, se sienta a hablar con CincoDías, para hablar de los planes de la compañía.

¿Qué supone para Schindler esta nueva alianza con Telefónica?

Es la pata necesaria para tener un charger para la conectividad del Schindler Ahead [un sistema digital cerrado de mantenimiento, servicios de emergencia y de información de la compañía]. Telefónica es el proveedor que hemos seleccionado a nivel mundial para hacer todo el canal de conectividad entre los ascensores, los centros de control y nuestros clientes, a través de la nube. Es fundamental, sin un Telefonica o equivalente, nosotros no podríamos hacerlo.

¿Qué ventajas tiene este servicio respecto a otros que tenga la competencia?

Estamos todos en la misma guerra. Todo el mundo sabe que cada vez habrá más máquinas conectadas. Nuestra potencia está en la capacidad de analizar el big data. Hay dos aspectos fundamentales: Una es que en caso de avería, podamos saber porqué se ha producido, con lo cual el tiempo de resolución de la misma es infinitamente más corto; y segundo, predecir comportamientos del ascensor que puedan producir una avería en el futuro. Creemos que estamos en punta en este tema.

¿Qué pesa más en el negocio de la compañía: el mantenimiento del parque existente o la instalación de equipos nuevos?

Es mitad y mitad. El mantenimiento está asociado con las reparaciones que se van haciendo y la modernización de equipos antiguos, que sirve para aumentar las prestaciones, sobre todo en materia de seguridad.

¿Tiene un problema de vejez el parque de ascensores español?

Sí. Hay un millón de ascensores funcionando en España. Según estimaciones de Feeda [la Federación Empresarial Española de Ascensores], 500.000 tienen más de 25 años.

¿Se está empezando a bajar esa media de edad?

No se está trabajando a los niveles precrisis, pero cada vez hay más demanda de modernización, algo necesario para absorber la bolsa de ascensores no modernizados durante la crisis.

Tuvieron un importante incremento de beneficio, ¿A qué se debió?

El neto se debió a un efecto puntual de una devolución fiscal importante en Alemania, sin eso, estaría alrededor del 7%.

¿Qué previsiones tienen para este año?

Teníamos una estimación de crecimiento, tanto en ventas como en ingresos del orden de entre el 4% y el 6%. Al cierre del primer trimestre estamos por encima. Crecemos más que el mercado y la estimación de beneficio la damos cuando se cierra el primer semestre.

¿Qué le pediría al nuevo Gobierno?

Lo que siempre pide un empresario es estabilidad y visibilidad de lo que puede pasar. España está teniendo una recuperación muy buena, mejor que otros países, y eso está basado en una serie de reformas que se hicieron, que permitieron dicha recuperación. Lo que pedimos es que se mantenga para consolidar definitivamente la recuperación, porque al fin y al cabo, hay sectores que no han recuperado. En el sector inmobiliario no estamos todavía a los niveles precrisis. El número de nuevas viviendas que se hacen al año está bastante lejos de lo que sería un nivel normal antes de la burbuja. España hablaba de las 300.000 viviendas como demanda normal y nos fuimos a las 800.000. Ahora estamos en 150.000. Hay zonas enteras del país que todavía están absorbiendo stock. Dependemos mucho de los planes de infraestructura del Gobierno en escaleras mecánicas y transporte público. Además, dependemos de la salud del retail en la creación de centros comerciales. La venta por internet está afectando bastante a la previsión de los centros comerciales tradicionales.

¿Qué dificultades puede plantear para Schindler la guerra económica de EE UU?

Nuestro esquema de fabricación es que lo que se fabrica en una región se destina a dicha región. Por ello, no tenemos ese tráfico de componentes que nos pudiera afectar de forma considerable. Pero hay excepciones, la fábrica de Zaragoza, por ejemplo, exporta a todo el mundo. Siempre tiene algún efecto una guerra comercial así. En costes de materias primas hay un efecto clarísimo. Han subido significativamente desde hace tres años y continúa la presión. Eso naturalmente nos afecta.

¿Cuál es el porcentaje de exportación de la fábrica de Zaragoza?

Ese dato no lo damos.

¿El aumento del coste de las materias primas les hace plantearse recortes de gasto?

No pensamos en recortes de gastos como tal. Lo que es evidente es que buscamos una mejora de la productividad. A la vez que hay un aumento del precio de materias primas, hay un incremento de la presión de la competencia. En el mundo hay sobrecapacidad, lo que hace que haya un presión muy fuerte sobre los precios. Pero siempre crecemos en empleo, porque además, cada vez que terminamos un ascensor nuevo pasa a nuestra cartera de mantenimiento. Creamos en torno a 4.000 o 5.000 empleos al año.

¿En qué proyectos de I+D se está centrando ahora la empresa?

Estamos invirtiendo en una start up que se llama ‘building minds’. Es una actividad paralela que acabamos de crear. Provee al sector inmobiliario de una plataforma única de control de todo lo que hay dentro del edificio. Acensores, escaleras, sistemas de frío o de calor, iluminación... Un control inteligente de la totalidad del edificio.

¿A quién se lo proveen?

A los propietarios de los inmuebles. Estamos constantemente desarrollando nuevos productos. La gestión inteligente de edificios es un negocio de miles de millones. Seremos uno de los partícipes.

¿Están explorando algún otro tipo nuevo de negocio como su competidora Otis con las puertas?

Schindler está absolutamente concentrado en su actividad principal que son los ascensores y las escaleras mecánicas. En el pasado, Schindler hacía vagones de ferrocarril, cajas fuertes, un montón de cosas. Esto se eliminó y se vendió todo hace ya 20 años.

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