Los minibonos de Italia acelerarán el choque con Bruselas

El Gobierno sugiere saldar las deudas de la Administración con las empresas con bonos a corto plazo por valor de menos de 100 euros

Matteo Salvini, viceprimer ministro italiano y líder de la Liga.
Matteo Salvini, viceprimer ministro italiano y líder de la Liga.

El entusiasmo de Italia por los minibonos acelerará el enfrentamiento con Bruselas. Los líderes de la Liga y el Movimiento 5 Estrellas defienden la emisión de bonos públicos en pequeñas denominaciones para liquidar una cartera de deudas de la Administración de 53.000 millones. La emisión de deuda alternativa –o el intento de convertir los bonos en una moneda paralela– no hará más que acelerar la confrontación con la UE.

Las facturas impagadas del Gobierno son un punto delicado. Los atrasos han caído desde un máximo de 90.000 millones durante la crisis, y el Estado se está apresurando a liquidar sus obligaciones. Sin embargo, la deuda pendiente sigue siendo la mayor de la UE en relación con el PIB, un 3%, frente al 1,5% de Francia y el 1,2% de Alemania.

La Liga sugiere saldar las deudas con bonos a corto plazo por valor de menos de 100 euros. Las empresas podrían utilizar estos llamados mini-BOT para liquidar futuros impuestos. El plan se mencionaba en un contratol firmado el año pasado por la Liga y el 5 Estrellas. El Parlamento lo apoyó en una moción no vinculante el mes pasado.

Existen serias dudas sobre si sería útil o legal. La patronal Confindustria y numerosos empresarios rechazan la idea de aceptar mini-BOT en lugar de moneda de cambio. Y Mario Draghi, presidente del BCE, dejó claro que los bonos se considerarían deuda pública italiana –que se suma a la pila de pasivo oficial– o una moneda paralela que es ilegal para los miembros de la zona euro.

Es un mal momento para discutir formas creativas de pagar las cuentas del Estado. La Comisión Europea dijo la semana pasada que la deuda pública de Italia, que equivale al 132% del PIB y va en aumento, infringe sus normas fiscales. Roma tiene solo unas semanas para convencer a otros países de que el nuevo desvío de la previsión de deuda es solo temporal y está diseñado para adoptar medidas que reactiven la economía. La voluntad del Gobierno de considerar los mini-BOT corre el riesgo de destruir la poca confianza que tienen por él en Bruselas. También molestará a los inversores, subiendo aún más los costes del servicio de la deuda. Eso hace aún más probable el conflicto.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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