Google y Amazon son el aperitivo de los órganos antimonopolio

Las investigaciones de los supervisores de EE UU lograrán poca cosa, pero pueden establecer importantes precedentes

Logotipo de Google en su edificio de Zúrich (Suiza).
Logotipo de Google en su edificio de Zúrich (Suiza).

Ha llegado un momento en que ya no hay que pensarse dos veces las investigaciones antimonopolio a Google y Amazon. Como un paso en esa dirección, la Comisión Federal de Comercio y el Departamento de Justicia, que vigilan los asuntos de competencia en Estados Unidos, se han dividido la responsabilidad de los gigantes de la tecnología, según varios medios. Eso podría generar munición para futuras peleas. Facebook también debería preocuparse.

A los detractores de los gigantes tecnológicos les suele costar demostrar que los consumidores están siendo perjudicados por la enormidad de su escala. Por contra, Google y su matriz de 719.000 millones de dólares, Alphabet. prodiga a los usuarios de internet con servicios gratuitos, y Amazon, de 836.000 millones de dólares, con innumerables productos a precios generalmente bajos.

Una investigación previa de la Comisión Federal de Comercio (FTC) sobre si Google favoreció injustamente sus propias ofertas terminó con un murmullo en 2013. Facebook espera ya que la FTC le imponga una multa de alrededor de 5.000 millones de dólares por cuestiones de privacidad, pero eso es poco para una empresa con una capitalización de mercado de 470.000 millones.

Las empresas de tecnología están protegidas en parte por el hecho de que sus mercados son nuevos, están mal definidos y a menudo son discrecionales. Sin embargo, su dominio es difícil de negar. Amazon controla cerca de la mitad del mercado de comercio electrónico de EE UU, estima eMarketer, y su participación en el sector global de las ventas al por menor aumenta de forma constante. Alphabet domina la publicidad en Internet gracias a una participación del 95% en las búsquedas de móviles, según StatCounter. Facebook tiene casi 2.400 millones de usuarios activos mensuales en todo el mundo.

Dividirse la jurisdicción entre la FTC y el Departamento de Justicia (DOJ) –que tienen competencias que se solapan– es una forma lógica de despejar el camino. Evita sobrecargar una de las dos agencias, la duplicación de trabajo y las luchas burocráticas internas. También permitirá a cada una explorar diferentes enfoques para grandes cuestiones como la influencia en la competencia de los problemas de datos de usuarios y proveedores, algo en lo que están tanteando el camino los reguladores de todo el mundo.

La política también sube la apuesta, especialmente en el DOJ, que ya estaba examinando a las empresas de redes sociales en busca de presuntos prejuicios contra los conservadores después de la presión del presidente Donald Trump. El escrutinio antimonopolio de Google se ha nutrido en parte de las quejas de sus competidores, incluidas las de Oracle, cuya co-CEO Safra Catz formó parte del equipo de transición de Trump.

Hasta ahora, los reguladores estadounidenses no han logrado hacer mella en Google y en el gigante del software Microsoft, y es posible que vuelvan a lograr poca cosa. Sin embargo, estas investigaciones podrían establecer importantes precedentes que, dentro de unos años, darán lugar a escaramuzas más dramáticas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

Normas