Fomento y Vueling refuerzan El Prat ante el verano: habrá rutas alternativas y más flota de reserva

La aerolínea operará con diez aviones en ‘back-up’ para cubrir incidencias

Decenas de pasajeros ante los puestos de facturación de Vueling en el aeropuerto de Barcelona-El Prat.
Decenas de pasajeros ante los puestos de facturación de Vueling en el aeropuerto de Barcelona-El Prat.

El número de despegues y aterrizajes va a crecer un 4,7% este verano en Barcelona-El Prat, según estimaciones que maneja Aena, y los distintos agentes implicados en el aeropuerto han acordado un ramillete de actuaciones para evitar la situación cercana al colapso vivida en los últimos años. La misión se antoja complicada y, por el momento, uno de los mayores esfuerzos lo va a hacer Vueling, el mayor inquilino de la plaza catalana.

El secretario de Estado de Infraestructuras, Pedro Saura, y el conseller de Territorio de la Generalitat, Damià Calvet, anticiparon el 6 de mayo que habrá todo tipo de refuerzos. Ambos se habían visto en el comité de Coordinación Aeroportuaria de El Prat y el número dos de Fomento aseguró que se aumentaría un 5% la escuadra de controladores, entre otras decisiones para responder al boom de tráfico.

El incremento de tráfico, el riesgo de conflictos laborales y un alto régimen de tormentas complican la temporada estival

El compromiso de Vueling, aseguran fuentes de toda solvencia, pasa por elevar a diez el número de aviones en reserva, con sus respectivas tripulaciones. La compañía del holding IAG sube desde los ocho aparatos que destinó ya el año pasado, como medida muy excepcional, a cubrir posibles incidencias.

“Vueling ha hecho los deberes, pero habrá que cruzar los dedos con la meteorología y las huelgas de controladores en Europa”, afirman fuentes de Fomento. Incluso en el Ministerio se escuchaban voces críticas con una ampliación de la plantilla de controladores que aún se considera escasa.

La aerolínea que preside Javier Sánchez Prieto fue acusada en el verano de 2016 del colapso de El Prat, lo que motivó un estricto control por parte de Fomento. También se le cargó con los desbarajustes horarios de 2018, mientras la empresa achacaba el caos del mes de julio a la falta de coordinación por parte de Aena y la escasez de medios entre las filas de Enaire.

La conflictividad laboral del control francés, especialmente en Marsella, vuelve a sumar incertidumbre este verano. Los posibles paros no van acompañados de servicios mínimos ni respetan los sobrevuelos entre terceros países, lo que ha atascado en no pocas ocasiones los aeropuertos de la costa Este española.

También se temen escaramuzas en el control belga y en el italiano, aconsejando la configuración de rutas alternativas desde Barcelona hacia cielos de Argelia y Túnez para llegar al centro de Europa. “El plan B de vuelo conlleva más tiempo de viaje, gasto de combustible y, aún así, se sobrevuela cielo francés pácticamente hasta el territorio argelino por la antigua condición de colonia francesa que tuvo ese país”, argumentan fuentes familiarizadas con las reuniones del conocido como foro Barcelona A Punt.

En los encuentros han tomado parte la secretaría de Estado de Infraestructuras, la consellería de Territorio, Aviación Civil, Enaire, Aena, los ayuntamientos de Barcelona y El Prat, la Federación de Municipios de Cataluña, la Cámara de Comercio, el RACC, Vueling y la Asociación de Líneas Aéreas (ALA). Las iniciativas han respondido a un informe de Eurocontrol, encargado a finales de 2018, con el diagnóstico y soluciones a los problemas de El Prat.

De esta acción conjunta también sale la decisión de reforzar el área de meteorología del aeropuerto. Cercano a zonas de montaña y en plena costa, la infraestructura barcelonesa está expuesta a un régimen de tormentas que genera buen número de los retrasos y cancelaciones estivales. Aena ha invertido en nuevo software y personal para afinar en la predicción y acortar las regulaciones (restricciones al tráfico que generan demoras). De forma adicional, el operador ha de mejorar la coordinación de la comunicación de crisis.

Limitaciones medioambientales, una meteorología difícil de prever, la amenaza de conflictos laborales y un cielo congestionado, hacen de El Prat un gigante frágil ante picos de demanda. Sus responsables esperan que las medidas emprendidas surtan efecto en el complicado verano que se avecina.

Siete años de contrataciones

Un alza del 21% en la plantilla de controladores. Fomento se comprometió en octubre de 2018 a contratar 420 nuevos controladores hasta 2025. Esto supone un refuerdo del 21% de la plantilla, que alcanzaría los 2.394 profesionales. La entidad pública Enaire ya lanzó una oferta de empleo en noviembre de 2018 para cubrir 131 plazas. El refuerzo, pactado con el sindicato USCA, que garantiza la paz social en el marco del segundo convenio (vigente hasta diciembre de 2020) y la negociación del tercero. La plantilla envejeció a lo largo de la crisis, cuando las incorporaciones estuvieron restringidas entre 2006 y 2016.

Puntualidad en picado. Un informe de la Cámara de Comercio de Barcelona desveló que uno de cada tres vuelos partió con retraso de El Prat en 2018. Fueron los problemas de pasados veranos y la caída en el índice de puntualidad los que movieron a la creación de BCN a Punt.

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