Guerra tecnológica

Vodafone, EE y telecos japonesas bloquean móviles a Huawei, mientras ARM le asesta un golpe mortal

La empresa de chips veta a la compañía china, una decisión tan trascendente o más que

el veto de Google

Dos hombres miran sus teléfonos delante del escaparate de una tienda de NTT DOCOMO en Tokio, Japón.
Dos hombres miran sus teléfonos delante del escaparate de una tienda de NTT DOCOMO en Tokio, Japón.

Huawei contiene la respiración. Tras el veto de EE UU y la crisis vivida este lunes al conocerse que Google y otras empresas estadounidenses cortaban la relación comercial con el gigante chino, su negocio de telefonía móvil se tambalea. Las operadoras británicas Vodafone y EE, filial de British Telecom, han decidido paralizar las reservas y preventas de los teléfonos inteligentes del gigante chino compatibles con la red 5G.

EE anunció el pasado 16 de mayo que sus clientes podrían comprar el Huawei Mate 20X 5G como parte de la oferta de terminales que la operadora había preparado para el lanzamiento de su red de próxima generación el próximo 30 de mayo. La inclusión de la compañía en la lista negra de EE UU ha provocado que el terminal de Huawei salte del porfolio de la teleco, que ya ha informado que solo ofrecerá dispositivos de Samsung, OnePlus, LG y Oppo.

Se trata, parece, de una medida temporal, a tenor de las palabras de un portavoz de EE, que asegura están "retrasando el lanzamiento de los nuevos smartphones 5G de Huawei". "Estamos trabajando con Huawei y Google para asegurarnos de que todos los teléfonos móviles que ofrezcamos supongan una gran experiencia (...) A su debido tiempo, facilitaremos más información sobre cualquier nuevo teléfono", añadió, según recoge la agencia EP.

Vodafone también anunció a mediados de mes que ofrecerían el Huawei Mate 20X 5G y el Mate X 5G junto al lanzamiento de sus redes de quinta generación. La compañía ha comunicado ahora que no aceptará de momento pedidos anticipados de esos terminales ante la incertidumbre sobre los servicios a largo plazo y el soporte que podrá ofrecerse, informa Reuters. 

Lejos del Reino Unido, en Japón, otras tres operadoras han dado pasos que no gustarán a Huawei. Softbank, KDDI y NTTDoComo también han aplazado el lanzamiento del Huawei P30 Pro. La decisión, según han explicado, se ha tomado tras conocerse que Google no permitirá a Huawei las actualizaciones de su sistema operativo Android ni utilizar su tienda de aplicaciones o sus servicios más populares como Gmail, Google Maps o Youtube.

Sofbank tenía previsto lanzar el Huawei P30 Lite mañana y el proveedor telefónico líder en Japón, NTTDoCoMo, para este verano. "Cuando reanudemos las reservas les avisaremos", ha indicado esta compañía en un breve comunicado, según informa Efe. La teleco no precisa plazos ni da más detalles sobre sus planes futuros. Softbank, por su parte, sí ha precisado también que van a interrumpir las reservas del terminal, que habían abierto el pasado 14 de mayo.

En España, los cuatro principales operadores de telecomunicaciones en España, Telefónica, Orange, Vodafone y Grupo MásMóvil, observan con "prudencia" el conflicto entre Huawei y Estados Unidos y descartan de momento tomar decisiones de calado a corto plazo. Así lo han señalado en un desayuno organizado por Expansión y Arca. Ayer, Orange confirmó a CincoDías que continuaban vendiendo y dando soporte a los productos de Huawei "en un futuro inmediato" en los distintos mercados donde opera. "Los actuales clientes de Orange que utilizan productos Huawei continuarán, por tanto, recibiendo soporte y teniendo acceso total a los actuales servicios de Google". "En cuanto a futuros productos de Huawei", añadieron, "no podemos comentar más allá de lo que se conoce sobre la situación a día de hoy. Las negociaciones entre Google y Huawei están en curso, y el resultado de las mismas se clarificará en su momento".

El duro golpe de ARM

Más allá de las operadoras, la compañía de diseño de chips ARM, con sede en Reino Unido, también se ha sumado al bloqueo a Huawei. Según avanzó hoy la cadena pública británica BBC, la firma ha dado instrucciones a sus empleados para que se suspendan los negocios con la compañía china. ARM ha ordenado no “proporcionar apoyo, entregar tecnología (software, códigos u otras actualizaciones) o involucrarse en discusiones técnicas con Huawei y sus subsidiarias, como HiSilicon” para cumplir con la orden de EE UU, pues sus diseños contienen “tecnología de origen estadounidense”.

Los diseños y la arquitectura de chips de ARM, que cuenta con ocho oficinas en EE UU, forman la base de la mayor parte de los procesadores de los móviles de todo el mundo. El veto de ARM supone para Huawei un golpe tan duro como el de Google, pues debe contar con una licencia de esta compañía para poder montar sus chips y, por tanto, sus móviles.

ARM, que emplea a 6.000 trabajadores, fue adquirida por Softbank en 2016. Sus chipsets también son utilizados para la creación de chips de Qualcomm, Samsung o Apple. Y el problema es que salvo Intel, el rival directo de ARM, no hay en la actualidad otras alternativas en el mercado a las que recurrir.

Huawei aseguró ayer que confía en que podrá resolver la situación con ARM. “Valoramos nuestras relaciones cercanas con nuestros socios, pero reconocemos la presión que sufren algunos como resultado de unas decisiones puramente políticas”, dijo un portavoz del gigante chino. “Confiamos en que esta lamentable situación se pueda resolver pronto, porque nuestra prioridad sigue siendo ofrecer la mejor tecnología a nuestros clientes de todo el mundo”, informó Reuters.

La incógnita de Amazon

El goteo de empresas que ha suspendido su relación con Huawei creció ayer. El periódico nipón Nikkei avanzó que Panasonic también dejará de suministrarle algunos componentes. Un extremo que este jueves ha negado Huawei. También está en el aire qué pasará con Amazon. El gigante del ecommerce, uno de los mayores distribuidores de los dispositivos de Huawei, sigue comercializando los productos de esta marca con normalidad. Pero qué pasará cuando el Gobierno de EE UU aplique el veto a Huawei dentro de tres meses y prohíba a las empresas de EE UU tener relaciones comerciales con la firma china. La respuesta, por ahora, es una incógnita.

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