Sareb cerró 2018 con un patrimonio neto negativo de 5.136 millones

Un derivado sobre tipos de interés ha provocado pérdidas acumuladas por 3.800 millones

Jaime Echegoyen, presidente de Sareb.
Jaime Echegoyen, presidente de Sareb.

La Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb) cerró 2018 con un patrimonio neto contable negativo por importe de 5.135,9 millones de euros, tal y como subraya PwC en su informe de auditoría, recién publicado, y que aporta este dato hasta ahora desconocido.

El auditor explica, sin embargo, que la entidad, que tuvo pérdidas de 878 millones en 2018, no se encuentra en causa de disolución ya que no se computan a esos efectos 1.221 millones en pérdidas latentes por un derivado sobre tipos de interés ni 5.092 millones en correcciones de valor de activos financieros, gracias a un decreto ley de 2016 que así lo estableció. Así, a efectos de disolución, el patrimonio neto es aún positivo por 1.177 millones.

Igualmente, Sareb advierte en su memoria que “puede ver consumidos sus fondos propios [1.177 millones, según su balance] en el medio plazo, aunque en todo caso nunca durante los próximos 12 meses”. En ese supuesto, en una primera fase lo previsto sería la conversión de deuda subordinada y, en caso de ser necesario, “se valorarán medidas complementarias o alternativas”.

Fuertes pérdidas en derivados

Buena parte del agujero patrimonial de Sareb responde a la contratación de un derivado en agosto de 2013. La sociedad tenía la inmensa mayoría de la deuda contratada a tipo variable, pero en verano de 2013 contrató un swap de tipos de interés por un importe inicial de 42.221 millones de euros para cubrirse del riesgo de que los tipos de interés subiesen. Pero los tipos de interés no subieron, sino que bajaron y Sareb dejó en la práctica de beneficiarse de esa bajada.

Con el derivado fijó la deuda a unos tipos de interés fijos entre el 0,491% y el 3,145% anual y supuso transformar parte del endeudamiento en endeudamiento a tipo fijo frente al tipo variable de los bonos emitidos.

Sareb justifica aún esa operación que ha supuesto enormes pérdidas: "La cobertura de flujos de efectivo se realizó en un contexto temporal y de mercado en el que los tipos de interés eran compatibles con los contemplados en el plan de negocio de la sociedad", reduciendo el riesgo de que una subida de tipos pusiera en riesgo el plan de negocio, según dice en su memoria, aunque reconoce que "suponía renunciar, por la parte y el periodo de tiempo cubiertos, al eventual beneficio derivado de una bajada de los tipos de interés de referencia". Y eso es lo que ha ocurrido, con un descenso de los tipos de interés a mínimos históricos.

El valor razonable negativo de ese derivado es en la actualidad de 1.710 millones (1.221 millones tras el ajuste fiscal), pero además, año a a año ha ido suponiendo pérdidas en la cuenta de resultados. Aunque Sareb ha contratado luego otros derivados para compensar el efecto, casi todo el gasto financiero de la empresa viene por los derivados: 640 millones en 2018 y 525 millones en 2017. Ya en 2014 pasaron por la cuenta de resultados gastos de 113,2 millones por este concepto, 302 millones en 2015 y 505,6 millones más en 2016. Es decir, el impacto de ese derivado ya ha sido de 2.086 millones en la cuenta de resultados y todavía tiene un valor razonable negativo de 1.710 millones. En total, un impacto de casi 3.800 millones.

Ya en marzo, Sareb presentó las cuentas relativas al ejercicio de 2018 en el que perdió 878 millones, un 55% más que en 2017 y estimó que obtendrá un resultado similar en 2019. Su presidente Jaime Echegoyen consideró en la presentación de resultados que esta sociedad tiene muy complicado ganar dinero. "Trabajamos para ganar dinero peor es muy difícil que generemos beneficios", manifestó. Entonces no explicó que la mayor parte de las pérdidas venían provocadas por los gastos financieros generados por ese derivado.

Convertir préstamos en inmuebles

La compañía ha lanzado el proyecto Esparta para cambiar la relación con los servicers dentro del vuelco en su estrategia, que también pasa por preservar el valor de sus activos y frenar la venta de carteras de préstamos con grandes descuentos. "Vamos a impulsar la transformación de nuestros préstamos en inmuebles, que son de más fácil venta en el mercado minorista, y a la vez evitamos incurrir en los grandes descuentos que se exigen en el mercado institucional de préstamos. En 2018 hemos dado un fuerte impulso a esta transformación, ya que han entrado en nuestro balance activos que figuraban como garantías por valor de 1.400 millones de euros y esperamos que esta cifra se eleve a 3.800 millones en 2020", señala Jaime Echegoyen en unas declaraciones que incluye en su informe anual de actividad.

En 2018, la compañía asegura que registró unos ingresos totales de 3.645,8 millones de euros, un 5% menos que en 2017, con una evolución dispar de las dos partes de su cartera. El recorte de los ingresos de los préstamos de un 16%, hasta 2.208 millones, contrastaron la "cifra récord de venta de inmuebles", que alcanzó las 21.152 unidades, un 12% más. Los ingresos por inmuebles fueron de 1.415,2 millones, un 19% más que en 2017.

En las cuentas auditadas figura que la cifra neta de negocio fue de 1.937 millones, con una caída del 9,6%. La empresa entró en pérdidas de explotación de 220,9 millones, frente al beneficio de explotación de 6,9 millones del año anterior. El resultado financiero negativo de 658 millones eleva las pérdidas hasta los 878 millones citados.

En los seis años transcurridos desde su creación, la cartera global de activos financieros e inmobiliarios se ha reducido en 16.541 millones, un tercio de los 50.781 millones que asumió en 2012 y 2013 provenientes de los bancos. En este período, ha vendido 85.500 inmuebles y ha aprobado la construcción de 6.950 viviendas nuevas.

Los ingresos generados por estas desinversiones y por la gestión y venta de la cartera de préstamos le han permitido repagar un 30% de la deuda que emitió para abonar la cartera de activos adquiridos a las entidades que recibieron ayudas del EstadoEn concreto, Sareb ha amortizado 15.020 millones en deuda. Solo en 2018, la amortización de deuda ha alcanzado los 2.114 millones, con lo que el volumen pendiente se sitúa en 35.761 millones.

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