El Supremo de EE UU permite a los consumidores demandar a Apple por monopolio en la App Store

Los títulos de la firma abrieron con una caída del 5% en Wall Street

Apple demanda

El Tribunal Supremo de EEUU considera que los consumidores propietarios de teléfonos iPhone pueden demandar a Apple por presuntas prácticas monopolistas en la comercialización de aplicaciones a través de la App Store, confirmando así la decisión anterior del Tribunal de Apelaciones y rechazando los argumentos de la multinacional, que defendía que las denuncias deberían dirigirse contra los vendedores de aplicaciones a través de su tienda.

Este fallo otorga por primera vez a los consumidores en el país la posibilidad de denunciar las corporaciones por prácticas de competencia en el mercado. El juez conservador Brett Kavanaugh se desmarcó de la opinión de sus compañeros conservadores y gracias a su voto la denuncia de los consumidores contra Apple podrá prosperar.

En concreto, cuatro propietarios de iPhone habían denunciado a Apple alegando que la compañía ha monopolizado ilegalmente el mercado de accesorios y aplicaciones para el dispositivo estrella de la compañía de Cupertino, mientras que Apple consideraba que los propietarios de iPhone no podían demandar a Apple al no ser compradores directos y que estos debían dirigir sus quejas contra los que fijan los precios minoristas de las aplicaciones.

Un grupo de usuarios presentó una demanda colectiva en 2011 contra Apple por supuestas prácticas de monopolio ejercidas en su sistema operativo. Los demandantes acusaron a Apple de violar las leyes federales contra monopolio al exigir que las aplicaciones para sus teléfonos solo puedan ser vendidas a través de su propia tienda, App Store, con el consiguiente aumento del precio. El gigante informático se lleva una comisión del 30% de todas estas compras y traspasa el coste a sus usuarios.

Apple pidió al Tribunal Supremo el pasado año que desestimara la demanda interpuesta por supuesto uso monopolístico en la venta de las aplicaciones. De acuerdo con la postura de Apple, los consumidores deberían emprender acciones legales contra las aplicaciones y los desarrollares informáticos pero no contra la empresa tecnológica.

"La teoría de Apple proporcionaría una hoja de ruta para que los minoristas monopolistas estructuren las transacciones con los fabricantes o proveedores de tal manera para evadir las demandas antimonopolio de los consumidores y, por lo tanto, frustrar la aplicación efectiva de la ley antimonopolio", sostiene el Tribunal.

La denuncia se interpuso en 2011, pero un juez de Oakland (California) la desestimó al considerar que los consumidores no son compradores directos, ya que la transacción se hacía a través de los desarrolladores de aplicaciones. Sin embargo, en 2017, un tribunal de apelaciones dio la razón a los demandantes puesto que consideró que la empresa era la vendedora directa de las aplicaciones.

Como consecuencia, la Corte Suprema debía revisar si es aplicable su fallo de 1977 en el que determinó que los daños por conductas monopolísticas se aplican solo a aquellos que afrontan directamente el sobreprecio, en este caso los desarrolladores, y no a terceros, como los consumidores finales, que asumen este exceso a través de otros. Con su última decisión, los jueces permiten que el caso pueda ser juzgado por los tribunales estadounidenses.

Tras esta decisión judicial, las acciones de Apple cayeron un 5,8% en Wall Street.

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