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La CNMV allana la opa de Fridman sobre Dia para que le inyecte 500 millones de euros

El inversor ruso ampliará capital, siempre que firme el acuerdo con la banca, aunque no logre ni el 50% del capital

Uno de los supermercados de Dia.
Uno de los supermercados de Dia.

El camino para salvar Dia ya está expedito desde el punto de vista del capital. La CNMV ha aprobado la modificación del folleto solicitada por Letterone, el primer accionista del grupo de supermercados con el 29% del capital, que ha invocado que la empresa está “en serias dificultades financieras”.

El inversor ruso no necesitará que dueños de al menos el 35,5% acepten su oferta para que esta triunfe y, por lo tanto, garantizará la inyección de 500 millones de euros de capital siempre que llegue a un acuerdo con las entidades acreedores. El plazo de aceptación concluirá el 13 de mayo. Fridman ni siquiera exige ahora que propietarios del 21% de Dia le vendan sus acciones para que su oferta sea efectiva.

DIA 0,53 0,23%

El movimiento supone que la opa triunfará sin lugar a dudas; hasta ahora, la victoria estaba en cuarentena ante la exigua aceptación de la oferta. La acción ha cerrado a 0,635 euros, a un 5,5% de los 0,67 que ofrece Fridman. Ahora el balón está en el terreno de la banca, que celebrará la enésima cumbre con los representantes en España del inversor ruso para trabajar en el rescate de la firma de supermercados.

El comunicado remitido por Letterone, el brazo inversor de Fridman, allana el camino en las negociaciones de la banca, pues este ha renunciado a la exigencia de disponer de más del 50% de las acciones que planteó el pasado martes 30 de abril.

El informe encargado por Letterone a Duff & Phelps que justifica que no tenga que lograr el “sí” del 35% del capital ha sido validado por la CNMV, que ha encargado un análisis específico a un segundo experto externo con el objetivo de disponer de más garantías. Fridman lanzó la oferta sobre Dia a 0,67 euros por acción –por debajo de los 3,73 euros a los que compró acciones en los últimos 12 meses– basado en un artículo de la normativa de opas. Este permite lanzar la oferta a ese precio siempre y cuando esta sea aceptada por dueños de, al menos ,un 50% de las acciones que no controla el oferente. Teniendo en cuanta que Fridman controla un 29% de Dia, esto era un 35,5% del capital total.

Ante la baja aceptación de la opa –por el 3,3% a cierre del 16 de abril– y con unas débiles cifras de negocio avanzadas para el primer trimestre, Letterone solicitó el 30 de abril que se le eximiera de lograr el 35,5% por las “series dificultades financieras” de la empresa. Pero entonces sí pidió que al menos acudieran propietarios del 21%. Ahora no hay porcentaje mínimo: solo venderán aquellos accionistas que lo deseen. Los 500 millones prometidos están condicionados en exclusiva a un acuerdo con los bancos.

Esta salvedad supone ya una cesión a las exigencias de la banca y que, previsiblemente, acercará posturas en la reunión de hoy, donde Santander se muestra como el contendiente más reticente a pactar con el ruso. Además de la entidad pilotada por Ana Botín, BBVA, Barclays y Société Générale forman parte del comité delegado por la docena de bancos acreedores para negociar con el inversor ruso. Las entidades financiera cuentan además con la asesoría de FTI Consulting. Una de las cuestiones clave está en el papel que jugarán los hedge funds a los que Commerzbank acaba de vender la deuda de la compañía.

Desde el principio de las negociaciones en febrero, la banca había trasladado a Fridman la urgencia de inyectar fondos y no esperar a la resolución de la opa, pues Dia entró en causa de disolución al registrar fondos propios negativos.

De hecho, los acreedores llegaron a instar a Fridman a suscribir un préstamo participativo que actuase como un adelanto de la ampliación de capital. Sus representantes en España fueron taxativos y afirmaron que no confiaban en la actual cúpula de la compañía, por lo que no inyectarían ni un euro más si no tenían el control.

Los caballos de batalla ahora mismo están en las líneas de financiación por 380 millones, frente a los 170 solicitados en principio, así como en determinar el alza en el coste de la deuda acorde con la nueva situación de riesgo de la compañía. Los acreedores ya han dado el brazo a torcer en parte, pues no exigirán que se amortice deuda y ampliarán los vencimientos a 2023. A cambio, Fridman aportará garantías adicionales para quienes aporten el dinero nuevo.

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