Primer objetivo, no alterar la velocidad de crucero del empleo

Se está en el buen camino siempre que se preserven las fórmulas que han desatado una generación tan intensiva en los últimos años

Los datos de afiliación a la Seguridad Social de los meses agraciados con la Semana Santa no son precisamente los más objetivos para considerar la marcha cuantitativa del empleo, aunque sí arrojan luz sobre la marcha de la actividad analizados detalladamente. Si durante abril se han registrado los mayores avances de la afiliación de cotizantes en el mes, con la excepción del abril del año pasado, puede considerarse que la ocupación ha estado a la altura de una demanda consistente, al menos de los servicios turísticos. Pero un vistazo al resto de las actividades económicas revela que también han tenido un aceptable desempeño en materia de contratación. Tanto medido en términos desestacionalizados como tomando aisladamente las actividades no turísticas, especialmente las manufactureras, el empleo avanza de forma sólida y no parece resentirse de las décimas de desaceleración que sí ha tenido el crecimiento de la economía respecto al año pasado.

La ocupación avanzó en 186.785 personas en abril, con 52.000 en términos desestacionalizados, una cantidad similar a la de los meses precedentes, y la tasa interanual de avance sigue muy cerca del 3% (2,95%), cuando el PIB crece a un ritmo interanual del 2,4% según los últimos datos de la contabilidad nacional. En la industria mantiene un avance nada despreciable en los últimos 12 meses del 2,6%, con 7.500 empleos adicionales en abril pasado. De hecho, con este avance agregado de la ocupación (552.000 personas en 12 meses), la Seguridad Social está muy cerca ya de llegar al récord de cotizantes que acumuló justo antes de la crisis, que fue de 19,49 millones, una circunstancia que podía producirse en los próximos meses si se mantiene la tendencia, que parece razonable que así ocurra.

No obstante, la pequeña distancia que existe en la Seguridad Social entre el empleo contabilizado ahora y el de antes de la crisis se convierte en un trecho todavía muy abultado si se mide la ocupación determinada por la encuesta de población activa: en este caso el número de empleos llegó a los 21,7 millones en el primer trimestre de 2008, mientras que ahora es de 19,47 millones. La distancia sigue siendo llamativa como para concluir que la economía ha devuelto ya todo lo que se llevó en términos de empleo; pero se está en el buen camino siempre que se preserven las fórmulas que han desatado una generación tan intensiva en los últimos años, y que básicamente se refieren a la normativa laboral y al control de los costes del factor trabajo. La resistencia del Gobierno en los últimos meses a derogar la reforma laboral es una lección que no conviene olvidar si la generación de empleo sigue siendo el objetivo número uno.

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