Alfonso Castellano: “El turismo en España está en peligro”

Está al frente de la última transformación del grupo Petit Palace y vaticina un verano caliente para los hoteleros nacionales debido a la caída de las visitas.

Alfonso Castellano, consejero delegado de Hotelatelier,
Alfonso Castellano, consejero delegado de Hotelatelier,

Está al frente del grupo Petit Palace, que en 2018 facturó 82 millones de euros y el pasado mes de abril dejó de ser una cadena hotelera para convertirse en una operadora de hoteles, bautizada como Hotelatelier. Su consejero delegado desde 2014, Alfonso Castellano (Las Palmas, 1965) afronta la enésima transformación de un grupo creado hace 18 años con el nombre de High Tech. La nueva enseña engloba las marcas Petit Palace y ICON, una nueva firma de alojamientos de sol y playa, Groovie Hotels, y otra línea de negocio de servicios B2B y gestiones de alquiler y management.

¿A qué obedecen las distintas etapas por las que ha pasado el grupo hotelero?

La compañía comenzó en 2001 con el nombre de High Tech Hoteles y a lo largo de su infancia y adolescencia ha sufrido episodios interesantes y dramáticos. Nació con un espíritu emprendedor y así sigue. Crecimos a muchísima velocidad, con hoteles en edificios singulares implantando en todos ellos tecnología, con ordenadores en todas las habitaciones. En seis años teníamos 28 hoteles, y nos pilló la crisis en una situación financiera complicada. Cuando empezamos lo hicimos recuperando edificios a nuestra costa, el dinero era abundante y barato, por lo que era muy sencillo endeudarse. Llegamos a tener más de 80 millones de euros de deuda, esa es la factura menos transparente de ese crecimiento. Y después llegó una segunda etapa, con una concentración de 30 hoteles, de los cuales 20 están en Madrid, ciudad en la que la tarifa media cayó un 43%. Hemos vivido una auténtica travesía del desierto.

¿Qué medidas se adoptan ante esta crisis?

Pensar que se trata de un par de años difíciles y que esto remontaba, pero ves que es más largo y tienes que plantearte una economía de guerra. Vivimos tres refinanciaciones con las consiguientes tensiones entre los socios, se paran aperturas e inversiones, se negocian indemnizaciones y se realiza un plan de supervivencia. En 2013 entramos en preconcurso de acreedores, y hay un cambio en la dirección de la compañía y paso a ser consejero delegado.

¿Cuándo empiezan a remontar?

En junio de 2014 refinanciamos la deuda y un año más tarde comenzamos a ver algún signo alegre de cambio de ciclo. Se alinean los astros y todo cambia, se empieza a vivir una etapa interesante. Los fundadores de la compañía [Dinamia] y N+1 venden su parte y los family offices [Inversiones El Piles (Duro Felguera), Miño (Seguros Santa Lucía) y Kias Investment, y el fondo franco-belga Kartesia se quedan con la compañía. Comienza ahí un plan de estabilidad y pasamos a trabajar bajo la marca Petit Palace. Creamos la marca ICON, con la que entramos en alojamientos de sol y playa en Palma de Mallorca. Y con todo esto nos hacemos otra reflexión, porque hemos creado toda una estrategia empresarial más allá de ser una operadora hotelera. El ciclo de sol y playa está ya agotado, y la oferta de ciudad está recalentada debido a la presión del inmobiliario.

Por ese motivo se han vuelto a transformar.

Hemos tenido un crecimiento como multimarca y como multiconcepto, y podemos desarrollar tecnología y servicios a otros operadores hoteleros, tenemos una base tecnológica, de marketing y podemos ofrecerla a otros. Nuestro ritmo de crecimiento es insuficiente para lo que deseamos.

¿Estamos en la antesala de otra crisis?

No creo que se produzca en los mismos términos que la anterior, y nos estamos preparando para una recesión que no creo que vaya a llegar. Redoblamos la prudencia, pero con un nivel alto de ilusión en el futuro. A España le sucede que el sector turístico de sol y playa ha vivido un auge por clientes prestados por la inestabilidad en países como Turquía y Egipto. Se ha vivido un récord de visitas a las ciudades gracias al incremento de conectividad de los aeropuertos, y todo esto ha hecho que los precios en la costa y en las islas obtuvieran máximos históricos, pero ahora los tour operadores están viviendo momentos complicados y se están llevando los turistas de nuevo a Túnez, a Turquía… En Mallorca están bajando las tarifas un 30% porque no venden toda la capacidad hotelera que tienen. España encara un verano muy complicado con el turismo, con el Brexit también como antesala de una posible temporada catastrófica después de los récords que hemos tenido. . El turismo en España está en peligro, ya que habrá una caída importante de clientes.

¿Madrid está ya a la altura de otras capitales europeas en cuanto a calidad hotelera?

Con las nuevas aperturas del Four Seasons, la llegada de Mandarin Oriental y otros hoteles que se están abriendo incorpora más de 3.000 habitaciones abiertas, pero se corre el riesgo de que haya que hacer algún reajuste. Y hay otro elemento que se necesita y es una gestión turística coherente, ya que Madrid es una ciudad desconocida como destino hotelero, a pesar de que tiene marcas potentes.

También tienen por delante la competencia de los apartamentos turísticos.

Sobre todo en eventos puntuales, como el Mobile de Barcelona o la Feria de Sevilla, en la que aflora esa disponibilidad, se triplica el volumen de gente y la carga se produce en el hotelero, ya que nos limita el maximizar las tarifas. Tanto el sector, como la sociedad y los políticos deben plantear la defensa del cliente, de la marca, de las comunidades de vecinos, así como la integridad fiscal y la homologación de regulaciones y normativas. Además, se debe reducir el fenómeno de gentrificación, ya que no podemos vivir en nuestros barrios. No lo veo tanto como un competidor. Me preocupan los retos sociales, políticos, económicos, fiscales y vecinales.

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