Macquarie pone a la venta el negocio de Viesgo que no compró Repsol

Varios bancos de inversión trabajan en la venta de las redes de distribución y las renovables de la energética cántabra

El parque eólico El Marquesado, de Viesgo, entrará en funcionamiento el próximo verano.
El parque eólico El Marquesado, de Viesgo, entrará en funcionamiento el próximo verano.

El fondo de infraestructuras australiano Macquarie y Wren House Infraestructures Management, titulares del 60% y el 40%, respectivamente, del grupo Viesgo (a través de Fresco Investments Sarl) están tanteando el mercado para vender los activos de la energética cántabra que no adquirió el año pasado Repsol.

En noviembre, tras recibir las autorizaciones pertinentes, la petrolera completó la operación de compra de los negocios no regulados de Viesgo. Concretamente, 750.000 clientes de luz y gas, tres centrales hidráulicas y dos ciclos (las plantas de gas de Escatrón y Bahía de Algeciras y los saltos de Navia, Picos y Aguayo-Aguilar), con una capacidad de generación de 2.350 MW.

Además, la petrolera que preside Antonio Brufau se quedó con unos 400 empleados de la energética, aproximadamente la mitad de la plantilla, incluida una parte del equipo directivo.

No ha pasado ni medio año desde que se cerrara esta desinversión y Mcquarie y Wren House (propiedad del fondo soberano de Kuwait, KIA) han contratado, al menos, a dos bancos de inversión para la búsqueda de posibles compradores pare el resto de sus activos: las redes de distribución eléctrica, su cartera de renovables y la central térmica de carbón de Los Barrios, en Cádiz. Así lo confirman a CincoDías fuentes solventes, quienes añaden que el quid del análisis de esta nueva operación está en el riesgo regulatorio de las redes y las renovables que asumirían los posibles compradores de lo que queda de Viesgo.

Fuentes oficiales de la compañía que preside Miguel Antoñazas aseguran, por su parte, que encima de la mesa “no hay ningún cuaderno de venta; no hay ninguna propuesta al respecto por parte de los accionistas en el consejo de administración”.

El fondo australiano podría vender lo que le queda de la antigua Viesgo en un solo paquete o por partes. Concretamente, la compañía aún mantiene 31.300 kilómetros de redes de distribución con unos 700.000 puntos de suministro, la mayoría en Cantabria y, en menor medida, en Asturias, Galicia, Burgos y Palencia; 23 parques eólicos entre España y Portugal y la central de carbón gaditana, de 589 MW (una segunda térmica, la de Puentenuevo, está en proceso de cierre). En total, 1.400 MW de potencia instalada.

En el contrato de venta de su cartera de clientes a Repsol, con la que la petrolera ha sentado las bases para competir en el mercado eléctrico y del gas, la empresa cántabra le cedió durante un año el derecho de uso de la marca Viesgo para facilitar el trasvase de clientes. Repsol, que ha creado con este fin la filial Repsol Electricidad y Gas, que preside Victoria Zangoni, para explotar el nuevo negocio (de hecho solo la usa para los clientes regulados, que son un aparte mínima), no lo prorrogará.

Las dos filiales que aún mantiene, Viesgo Distribución y Viesgo Generación, no dependen de una marca, como la comercializadora. La distribuida cuenta con unos 280 empleados y registró el año pasado un ebitda de 63 millones.

Según los analistas, en una hipotética venta-liquidación de su participación en Viesgo, Macquarie se enfrenta a un problema: “el buen precio al que vendió a Repsol, 750 millones de euros, será difícil de repetir”. Además, los activos regulados se enfrentan a una reducción de la retribución a partir de 2020, aunque menor con la que amenazaba el anterior Gobierno del PP. En el caso de la distribución, la CNMC revisará este año la tasa de rentabilidad y las renovables anteriores a 2013, y si el Gobierno de Pedro Sánchez mantiene su promesa, podrán continuar con su actual tasa hasta 2030.

Respecto al plazo que se han marcado los actuales accionistas para salir definitivamente del capital, hay quien sostiene que aún se dilatará un tiempo, porque los fondos, que compraron Viesgo a la alemana Eon en 2015 por 2.500 millones de euros, consideran que no se ha alcanzado aún “el periodo de maduración”.

Además de Viesgo, en España y Portugal, la australiana participa en CLH, Empark y el fondo inmobiliario GLL (de Real State).

 

Los avatares de una eléctrica troceada

Nacida a comienzos del siglo XX, en lo que va del XIX, la antigua Electra de Viesgo ha conocido ya cinco dueños. La que fuera filial de Endesa pasó a manos de Enel cuando, a comienzos de la pasada década, estas dos eléctricas acordaron un intercambio de activos en el marco de la liberalización del sector: Endesa cedió a la italiana su pequeña eléctrica cántabra a cambio de activos en Italia.

Ya en 2007, como parte del acuerdo de paz de la larga batalla de opas sobre Endesa, Enel vendió Viesgo a la alemana Eon que la bautizaría como Eon España. Tras varios años de crisis, en los que el grupo germano le dedicó poca atención, en 2015, este optó por venderla a Macquarie y Wren House por 2.500 millones.

Fue entonces cuando Viesgo, la quinta eléctrica de la antigua Unesa, recuperó su nombre original. Pero, con dos fondos de inversión en su accionariado, en la compañía sabían que la estabilidad duraría poco. El año pasado, sus inversores trocearon la compañía y vendieron a Repsol su comercializadora (una cartera de 750.000 clientes), dos ciclos combinados y tres plantas hidráulicas. La venta del resto de la compañía ya está en marcha.

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