Elecciones 28A

Vox irrumpe en el Congreso, aunque con menos escaños de lo esperado

Logra 24 con más de 2,6 millones de votos, con Andalucía y Madrid como principales caladeros

El secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, valora los resultados electorales en la madrileña plaza Margaret Thatcher.
El secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, valora los resultados electorales en la madrileña plaza Margaret Thatcher. EFE

Vox irrumpirá en el Parlamento con 24 escaños, confirmando la llegada a la política española de la corriente de extrema derecha que ya se ha asentado en países vecinos como Francia a través del Frente nacional o La Liga italiana. La formación que dirige Santiago Abascal ha dado un salto meteórico desde las elecciones generales de 2016, cuando solo cosechó 47.182 votos, apenas el 0,2%.

Casi tres años después, ha logrado más de 2,6 millones de votos, con un respaldo del 10% sobre el total que consolida a este partido con contundencia como quinta fuerza política a nivel nacional, muy cerca de Unidas Podemos. El resultado es inferior al que apuntaban las encuestas –el CIS le ortorgada entre 29 y 37 escaños– aunque confirma en cualquier caso el profundo cambio que ha registrado en estas elecciones el voto conservador.

Así, la irrupción de Vox es a costa del derrumbe del PP y consolida la división de la derecha que ya se apreció en las elecciones de Andalucía, en las que el inesperado y notable resultado del partido de Abascal –con casi 400.000 votos, el 11% del total– ya dio el primer aviso de la dimensión nacional de esta formación política.

Andalucía ha sido de hecho el gran caladero de voto para Vox, donde ha obtenido 6 escaños y un porcentaje de voto superior al de los comicios autonómicos. En Madrid, ha logrado otros 5 escaños y en la Comunidad Valenciana, otros 3. Su resultado ha sido en cambio sensiblemente inferior a lo que apuntaba la encuesta del CIS en Cataluña y Castilla y León, comunidades ambas en las que solo logra un escaño.

Con un discurso que huye sin complejos de la corrección política y con rasgos que lo asemejan al que dio la victoria a Donald Trump en Estados Unidos – ha contado con el asesoramiento de Steve Bannon, ideólogo del populismo más conservador–, Vox ha encontrado en el conflicto político en Cataluña el caldo de cultivo para llevar al Parlamento con una notable representación a una formación de extrema derecha en España.

El partido propone sin ambages en su programa “la suspensión de la autonomía catalana hasta la derrota sin paliativos del golpismo y la depuración de responsabilidades civiles y penales” y “la ilegalización de los partidos, asociaciones u ONGs que persigan la destrucción de la unidad territorial de la Nación y de su soberanía”. Son las dos primeras de las cien medidas para la España viva, el documento bajo ese título en el que Vox resume su ideario y en el que el primer punto está dedicado a la unidad de España.

Hasta el momento, la corriente más extrema dentro del conservadurismo estaba integrada en el Partido Popular y ni si quiera la crisis económica dio impulso con anterioridad a Vox, que también mantiene un duro discurso contra la inmigración, con medidas como la supresión de la sanidad universal o la prohibición de por vida de legalizar su situación a los inmigrantes que hayan llegado a España de forma irregular y por lo tanto, a recibir cualquier tipo de ayuda pública. Pero la permanencia del desafío independentista catalán ha terminado por movilizar al votante más sensibilizado con la unidad de España.

Vox ha recibido de hecho el descontento de los votantes del PP con la gestión de la crisis catalana y se reinvidica como auténtico abanderado de la unidad de la patria. La estrategia del PP liderada por Pablo Casado de endurecer el discurso para aproximarlo a las formas y el contenido de Vox ha fracasado. José Ortega Smith, secretario general de Vox y número dos del partido, volvió a acusar el domingo al PP de “derechita cobarde”. “La resistencia ya está dentro del Congreso. La izquierda sabe que con Vox se le ha acabado la fiesta”, proclamó desde la Plaza de Colón.

Poco después ha comparecido Santiago Abascal, líder del partido, que ha asegurado que "Vox ha llegado para quedarse" y reiterado el compromiso de abordar lo que califica "la reconquista de España". "No vamos a defraudar a nuestros votantes", ha prometido Abascal, que también ha lanzado un duro mensaje al PP, al que ha vuelto a calificar de "derechita cobarde". Ha rechazado cualquier acusación de ser el causante del fracaso electoral del PP y ha afirmado que "aquí la única responsabilidad la tienen quienes tuvieron 156 escaños en el Congreso y no fueron capaces de imponerse a la izquierda".  

Las principales propuestas económicas

Rebaja del IRPF y Sociedades. Vox propone una “rebaja radical”, según consta en su programa, en el IRPF para establecer un tipo fijo del 20% hasta los 60.000 euros anuales y para rentas superiores, un 30% con independencia de la cuantía, frente al 45% del tipo máximo actual, que en algunas comunidades autónomas es del 48%. Añade un aumento del mínimo personal y familiar exento a 12.000 euros. En el impuesto de sociedades propone también una reducción del 25% actual al 20% y para las pymes, al 15%. También propone la supresión del impuesto sobre el patrimonio, del impuesto sobre sucesiones y donaciones y de la plusvalía municipal en todo el territorio.

Empleo. Vox propone una cuota de cero euros para los trabajadores autónomos si los ingresos no llegan al salario mínimo y, superado dicho umbral, una cuota progresiva desde los 50 euros en función de los ingresos, junto a una bonificación del 100% de la cuota mientras el trabajador esté de baja. También defiende una medida de apoyo a desempleados mayores de 50 años y a aquellos desempleados de larga duración mediante la reducción de un 20% de las cotizaciones de la empresa para nuevos contratos de carácter indefinido.

Pensiones. Propone un nuevo modelo mixto de pensión pública y privada.

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