Nissan recorta previsiones: no están a lo que hay que estar

Muchos de los problemas causantes del cambio ya eran visibles en febrero, cuando también rebajaron sus pronósticos

Nissan IM, presentado en el pasado salón del motor de Shanghái (China), el día 16.
Nissan IM, presentado en el pasado salón del motor de Shanghái (China), el día 16.

Nissan acelera en la dirección equivocada. Ayer recortó casi un tercio su previsión de ingresos de explotación anuales, el segundo recorte de este tipo en meses. Es una señal preocupante de que el escándalo Carlos Ghosn está distrayendo al jefe Hiroto Saikawa mientras trata de abordar problemas más antiguos y profundos.

El primer giro en falso de la compañía en febrero dejó un rasguño. Entonces, redujo sus ingresos operativos previstos para el año fiscal que acabó el 31 de marzo en un 17%, a 3.600 millones de euros. No es muy sorprendente, dado el desorden que se produjo tras el encarcelamiento de Ghosn, acusado de mala conducta financiera. Él niega haber hecho nada malo.

En todo caso, a Nissan le espera ahora una abolladura más profunda, que recortará otro 30% de su pesimista pronóstico de febrero, hasta 2.500 millones, lo que marcaría un poco más de la mitad de la cifra real de todo 2017. La compañía echó la mayor parte de la culpa a las costosas extensiones de garantía que cubren los componentes de la transmisión de 3 millones de vehículos de EE UU. Pero Nissan dice también que el escándalo Ghosn dañó las ventas en Japón. Es probable que también haya mermado el entusiasmo por la marca en Europa. El espectáculo del icono corporativo franco-brasileño, en una celda sin calefacción durante meses mientras la policía de Tokio intentaba sacarle una confesión, no cayó muy bien en el continente.

La crisis, en la que han participado funcionarios de los Gobiernos francés y japonés debido a la problemática alianza de Nissan con Renault, ha ralentizado la toma de decisiones, lo cual es comprensible. Los problemas de control de calidad y los errores estratégicos, como las ventas subvencionadas en el mercado estadounidense, tardarán en resolverse, dada la inmensidad de las operaciones del fabricante. Aún así, muchos de estos problemas eran visibles en febrero, incluida la insatisfacción de los consumidores de EE UU con las transmisiones. Aparte de todo lo demás, ahora los inversores tienen que preocuparse por la capacidad de Nissan para medir adecuadamente su crisis.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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