La carrera Musk-Bezos por los satélites enfrenta rapidez con dinero

Es probable que haya percances normativos y tecnológicos, así que la victoria es incierta tanto para los veloces como para los ricos

Cohete SpaceX Falcon Heavy, con el satélite Arabsat 6A a bordo, despegando de Caño Cañaveral (Florida, EE UU) el pasado día 11.
Cohete SpaceX Falcon Heavy, con el satélite Arabsat 6A a bordo, despegando de Caño Cañaveral (Florida, EE UU) el pasado día 11.

Ha empezado una carrera por los satélites entre SpaceX, Amazon y una serie de compañías que compiten por establecer redes de banda ancha globales. La firma de Elon Musk espera comenzar a lanzar satélites ya en mayo. Jeff Bezos también ha puesto el ojo en el premio, y su compañía tiene los bolsillos más llenos. Sin embargo, es probable que haya percances normativos y tecnológicos, y que la demanda sea incierta. Las pérdidas podrían ser de fuera de este mundo.

El sueño de una red mundial de banda ancha lleva décadas tentando a los visionarios de las telecomunicaciones. En teoría, podría extender el servicio a las zonas rurales sin conexiones de fibra y reducir los precios de los operadores existentes.

Morgan Stanley estimó el año pasado que la banda ancha por satélite podría tener un valor de casi 800.000 millones de dólares en 30 años. Sin embargo, Teledesic tenía ambiciones similares y un montón de grandes apoyos financieros en la década de 1990, para acabar quebrando.

La carrera espacial actual huele a exceso especulativo similar. SpaceX ha recibido permiso para enviar más de 11.000 satélites. Su rival Amazon va probablemente por lo menos un año por detrás, pero espera poner miles en órbita también. Y OneWeb, Telesat, LeoSat y otras empresas también planean lanzar cientos de satélites. Para poner esto en contexto, había alrededor de 2.000 satélites en órbita a finales de 2018, según la estadounidense Unión de Científicos Preocupados.

Estas compañías tienen algunas cosas a su favor. Los satélites son mucho más baratos y capaces hoy en día que hace una generación. Y el precio para poner algo en órbita se ha reducido, gracias a la mayor competencia de organizaciones como la propia SpaceX. Esa es una de las razones por las que el número de satélites en órbita se ha duplicado desde 2011.

Sin embargo, para tener éxito, esta nueva ola de pioneros del espacio debe superar las enormes dificultades técnicas. Planean utilizar satélites en órbitas terrestres bajas para garantizar una señal rápida y por lo tanto se moverían constantemente por el cielo. Esto significa que las conexiones deben ser impecables, y una vida útil limitada para los satélites, pues al volver a entrar en la atmósfera se estropean.

Además, puede ser difícil competir con los operadores terrestres existentes, que ya tienen clientes y redes, y pueden solucionar problemas con camiones en lugar de con cohetes. El ganador, si lo hay, probablemente se lleve la mayor parte del mercado de satélites, ya que los beneficios de la escala son potencialmente enormes.

Esto puede explicar por qué los inversores parecen estar enfriándose en el espacio. SpaceX ha intentadorecaudar dinero de los inversores dos veces este año, y en ambas ocasiones tuvo que conformarse con mucho menos de lo que buscaba. Esta carrera no garantiza la victoria a los más veloces, y ni siquiera a los que tienen los bolsillos más llenos.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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