La puja por Commerzbank saca a la luz infladores de globos como ING

El banco holandés ha mostrado interés por la entidad alemana, que está negociando una fusión con Deutsche Bank

Logotipo de ING en su sede de Bruselas (Bélgica).
Logotipo de ING en su sede de Bruselas (Bélgica).

Las conversaciones de Deutsche Bank con Commerzbank están proporcionando un día en el campo a los que inflan globos en Europa. La última es la idea de que el prestamista holandés ING Groep ha expresado al Gobierno alemán, dueño del 15%, su interés en encadenarse a Commerzbank, según informó la revista alemana Manager Magazin.

La posibilidad no impresionará a los accionistas de ING, pero le da a Commerzbank un toque extra de lápiz de labios y, por el camino, envía un mensaje a los reguladores holandeses sobre las rígidas reglas bancarias locales.

Una noticia publicada a principios de este mes sobre que el italiano Unicredit estaba interesado en Commerzbank ayudó a ejercer una presión adicional sobre el consejero delegado de Deutsche Bank, Christian Sewing, para que llegara a un acuerdo de fusión con su pequeño rival nacional en un esfuerzo por crear el rentable y estable mastodonte bancario que tanto anhela Berlín.

Si ING también está en el juego, eso es otro golpe de presión para Commerzbank en sus negociaciones con Deutsche. Sin embargo, tendría poco sentido desde la perspectiva del accionista de ING. El prestamista de 47.000 millones de euros ha hecho incursiones decentes en Alemania, el mayor mercado bancario de Europa, aunque uno de los más difíciles para ganar dinero.

Pero sus 8 millones de clientes y 150.000 millones de euros de depósitos se gestionan totalmente online, lo que refleja la estrategia centrada en las TIC que ha dado al consejero delegado, Ralph Hamers, algunas de las métricas de rendimiento más ajustadas de la zona euro: una relación coste/ingresos del 60% para el año pasado y un rendimiento del 13,5% antes de impuestos sobre el patrimonio neto, según los datos de Refinitiv.

Commerzbank solo vale 10.000 millones de euros, pero su excesiva ratio de eficiencia, del 87% el año pasado, y su pésima rentabilidad antes de impuestos sobre fondos propios, del 4,4%, harían caer a ING. Y sería un reto mejorar el rendimiento de Commerzbank cerrando sucursales y despidiendo a miles de empleados.

Esto indignaría a los sindicatos alemanes, incluso si la pérdida de puestos de trabajo fuera inferior a los 30.000 propuestos por una fusión alemana, y aún así podría no mover la aguja lo suficiente en el estructuralmente ineficiente mercado bancario de Alemania.

Aún así, la sugerencia del artículo de la revista Manager Magazin de que Hamers podría trasladar una sede de ING-Commerzbank a Fráncfort sirve, intencionadamente o no, como una alerta para sus amos políticos de Ámsterdam. Las regulaciones de los servicios financieros holandeses se encuentran entre las más estrictas de Europa, y limitan los bonus de los banqueros al 20% de su salario básico, por ejemplo. En Fráncfort eso podría llegar al 200%.Por eso sí vale la pena inflar un globo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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