Las infraestructuras públicas en España envejecen: el 24% tiene más de 20 años de antigüedad

Según un estudio de la Fundación BBVA, se debe a la caída de la inversión pública y las más envejecidas con las hidráulicas, portuarias y viarias

Variante de la N-II entre Sils y Caldes de Malavella.
Variante de la N-II entre Sils y Caldes de Malavella. Efe

Las infraestructuras en España están envejeciendo y la razón fundamental es la caída de la inversión en el sector público durante la última década, según se desprende de un estudio realizado por la Fundación BBVA al que ha tenido acceso CIncoDías. Según el documento, en 2016 el 24,2% de las infraestructuras públicas tenían más de 20 años de antigüedad, frente al 14,2% en 2007.

Para calcular la inversión, se ha tenido en cuenta el descuento por la depreciación de los capitales públicas como carreteras, ferrocarriles, infraestructuras urbanas o hidráulicas, puertos y aeropuertos. Por ellos, según concluye el estudio "la inversión en reposición es insuficiente, muchas infraestructuras están envejeciendo y el stock de capital en servicios públicos retrocede desde 2012".

El informe explica que  al igual que sucede con la población, los capitales existentes se componen de activos de distinta edad según el momento en el que se realizó la inversión. De esta forma, la estructura por edades del stock muestra si los capitales están rejuveneciendo o envejecen. En 2007 la pirámide de inversiones era muy joven y su base ancha como consecuencia del fuerte proceso inversor de la década anterior. En cambo, en 2016, tras una década de baja inversión, la base se había estrechado e iban ganando peso generaciones de mayor edad: las inversiones con más de 20 años representan un 22,5% del capital total y las que superan los 10 años el 52%.

Así, las generaciones de capital más jóvenes comienzan a escasear porque la inversión ha caído. Sin embargo se señala que la situación "todavía no es dramática", ya que la edad media de los activos representa porcentajes de la vida media de cada uno de ellos que aún no resultan preocupantes.

El boom posterior a 1995 supuso un aumento sustancial del peso de las viviendas nuevas y un rejuvenecimiento de su stock. En cambio, la crisis hizo retroceder con fuerza las nuevas inversiones residenciales, impulsando un envejecimiento del parque de viviendas que avanza lentamente por tratarse de activos muy duraderos. Su edad media actual (15 años) es todavía joven pues tienen una vida media de 60 años.

Por su parte, las infraestructuras públicas experimentaron una larga fase de alta inversión desde poco después de entrar en la UE que supuso un importantísimo rejuvenecimiento de su stock, financiado en buena medida con fondos europeos que se redujeron sustancialmente en los años próximos a la crisis. Tras la recesión, la inversión en infraestructuras volvió al nivel de antes de la entrada en la UE, lo que ha propiciado un envejecimiento del stock. En la actualidad el 24,2% de las infraestructuras públicas tienen ya más de 20 años de antigüedad. Las infraestructuras hidráulicas, las portuarias y las viarias son las más envejecidas. En el caso de las viarias, ese porcentaje (27,4%) casi se ha duplicado desde 2007, cuando solo el 14% superaba las dos décadas de vida.

El estudio de la Fundación BBVA advierte de que si el ritmo inversor se prolonga en los niveles tan bajos de los últimos años, el peso de las infraestructuras con más de 20 años de antigüedad se duplicará en poco más de una década, representando en 2030 más del 50%, en el caso de las infraestructuras viarias (51,2%), ferroviarias (52,5%) e hidráulicas (71%).

El marcado perfil cíclico de las inversiones, el envejecimiento de las infraestructuras públicas y la baja productividad de los capitales son los tres principales problemas que destaca el informe. 

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