Los inversores insisten en descartar un Brexit duro pese a la tensión política

Ven con mayor inquietud unas elecciones y un posible triunfo laborista

Los inversores insisten en descartar un Brexit duro pese a la tensión política
Reuters

El Reino Unido afronta hoy una jornada decisiva para el Brexit, la enésima, sin que los inversores hayan caído todavía presa de los nervios. El calendario ha avanzado implacable y atrás ha quedado incluso el 29 de marzo, la fecha que en principio debía haber marcado la ruptura definitiva con la UE. Pero el interminable laberinto político en que se ha convertido el proceso, en el que lo único medianamente claro hasta el momento es que una mayoría parlamentaria desea evitar en el Reino Unido una salida de la UE a las bravas, deja hoy 10 de abril como nueva fecha clave.

La primera ministra Theresa May debe convencer en una cumbre en Bruselas a los líderes de la UE para que le concedan una prórroga corta hasta el 30 de junio para materializar el Brexit. En la Unión Europea, la propuesta es otorgar a May una prórroga de mayor duración, hasta finales de año, con la que desbloquear la situación y que en el Reino Unido se alcance el consenso político suficiente para evitar un nuevo laberinto de negociaciones. Tras los numerosos retrasos en el calendario y vaivenes políticos, buena parte de los socios europeos dudan de la voluntad y medios de la clase política británica para llevar a buen término el Brexit. El viernes 12 de abril es el día previsto para la salida del Reino Unido de la UE, aunque las recientes negociaciones en el Reino Unido entre tories y laboristas dan esperanzas para que se evite el precipicio de un Brexit duro.

Pese a que la cuenta atrás es inminente, los inversores no se han movido del guion que mantienen en los últimos meses, por el que siguen confiando en que se evitará un Brexit duro. Tal escenario no está contemplado en el mercado, a la espera de un último giro de los acontecimientos. De hecho, el FTSE acumula en lo que va de año un alza del 10%, en línea con el resto de Bolsas europeas y la libra lleva semanas moviéndose con cautela en el entorno de los 1,30 dólares. La inquietud ante unas nuevas elecciones llega a ser incluso mayor que ante un Brexit sin acuerdo.

“Los mercados a día de hoy no descuentan la posibilidad de un Brexit duro, pero no debe obviarse”, advierten desde Link Securities. En Citi añaden que la salida sin acuerdo está casi descartada, sin rechazar la posibilidad del todo, pero consideran sin embargo más probable una extensión de la prórroga y unas elecciones anticipadas. “Vistos los esfuerzos del Parlamento británico para evitar un Brexit sin acuerdo, es improbable que los líderes de la UE vayan a cerrar la puerta”, explica. El banco estadounidense prevé una prórroga para el Brexit hasta final de año, a pesar de que May solicitará hoy no ir más allá del 30 de junio. Y apunta al nuevo riesgo que entraña una prórroga larga, y en el que coinciden otras firmas de análisis, el de la celebración de elecciones anticipadas y una victoria del Partido Laborista. “Una extensión de la prórroga aceleraría el proceso de desintegración del Gobierno y del Partido Conservador. La dimisión de May y unas elecciones generales se están haciendo más probables”, añade.

Para Bank of America, la libra está cotizando una salida pactada. La previsión de este banco estadounidense es alcista para la divisa británica, para la que calcula un nivel a medio plazo de 1,45 dólares, en un escenario en el que el Reino Unido logre finalmente una relación con la Unión Europea similar a la de Noruega. Sí reconoce que, aunque no sea su supuesto base, la posibilidad de comicios anticipados ha aumentado. “Pensamos que unas elecciones generales llegarían por accidente (una moción de confianza o deserciones en el partido conservador). En tal caso, la incertidumbre y la posibilidad de un Gobierno laborista tendrían un impacto bajista sobre la libra”, añade Bank of America.

En Amundi, la visión sobre la libra es neutral a causa de la volatilidad del Brexit, al igual que su posición en Bolsa europea, donde el riesgo político es un factor más dentro del abanico de preocupaciones de los inversores. La ralentización económica global y la tensión comercial son de hecho las principales inquietudes. Un Brexit duro puede hacer mucho daño a la economía británica –­una pérdida de PIB del 3,5% hasta finales de 2021 según el FMI–, pero no es visto como un factor de riesgo global para la inversión

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