Cepsa negocia la venta de su 42% en el gasoducto de Medgaz a Naturgy

Naturgy, con un 15% del capital, tiene un derecho de tanteo al igual que la argelina Sonatrach, que controla el 43% de la infraestructura

Operario del gasodcuto de Medgaz.
Operario del gasodcuto de Medgaz.

Mubadala, fondo soberano de Abu Dabi propietario del 100% de Cepsa, negocia la venta del 42% que la petrolera española tiene en el capital del gasoducto de Medgaz, el que enlaza Argelia con España por Almería. Según fuentes conocedoras del proceso, Mubadala, que ha optado por dejar dicho paquete fuera del perímetro de la operación de venta de hasta el 40% de Cepsa al fondo estadounidense Carlyle, quiere vendérselo (si no todo, en parte) a Naturgy, que cuenta con un 15% de Medgaz. Esta energética tiene un derecho de tanteo o retracto sobre cualquier posible desinversión de los socios. El 43% restante del capital está en manos de la petrolera estatal argelina, Sonatrach.

Por ese y otros motivos, Naturgy es para el fondo emiratí el comprador “natural” de esa participación. De momento, en la compañía que preside Francisco Reynés, aseguran que el proceso “está muy verde” y que el margen del actual plan estrategico para realizar una inversión importante es reducido.

El interés por Medgaz de la antigua Gas Natural Fenosa (actual Naturgy) viene de lejos: en 2013, tras el acuerdo por el que dio entrada a Sonatrach en su capital (como parte del precio del arbitraje que mantuvieron a cuenta de un contencioso sobre sus contratos de gas, y que la española perdió), la argelina le vendió un 10% de la sociedad que explota el gasoducto en medio del boicot de Iberdrola, que enonces formaba parte del accionariado. En 2017, Naturgy sumó otro 4,94%, el que le cedió Gaz de France que decidió abandonar también el capital de Medgaz.

Curiosamente, en las cuentas de Naturgy, el 15% en esta sociedad figura como un activo “disponible para la venta”. La situación sería muy distinta, indican fuentes del sector, de lograr una participación relevante y no tan minoritaria como la que tiene ahora.

Varias son las razones del interés de la energética por reforzarse en el gasoducto argelino: además de los ingresos que recibiría de los peajes por su uso, evitaría que el gas natural licuado (GNL), que llega por barco, arbitre los precios. Además, podría diversificar su suministro de gas por tubo. Naturgy tiene una participación del 72% en el otro gasoducto que llega a territorio español: el del Magreb que, también procedente de Argelia, atraviesa Marruecos y llega a las costas de Huelva.

Naturgy tiene hasta 2021 la concesión de transporte en este tubo, por el que circula la mayor parte del gas que se suministra a España. Incrementar, por tanto, su presencia en Medgaz le permitiría diversificarse y le protegería ante algún imprevisto en la renovación del contrato del Magreb.

Valoración

Fuentes del sector consideran que todo va a depender del precio, pero también de la opinión de Sonatrach, la que fue promotora principal de un gasoducto que tiene una capacidad de 8 bcm (mil millones de metros cúbicos) de gas, y del que no querría perder el control.

Como accionista con el 43%, el coloso argelino tiene también un derecho de tanteo respecto al 42% de Cepsa. Dado que es también socio de Naturgy (tiene un 4% de su capital) tampoco es descartable un pacto entre ambas para repartirse la participación de Cepsa, en su totalidad o en parte.

En el folleto de la OPV fallida para colocar en Bolsa un 25% de Cepsa, Mubadala se comprometía en octubre a adquirir a su filial española el 42% de Medgaz por 500 millones de euros, lo que permitiría a Cepsa reducir su deuda y su apalancamiento. Ahora Mubadala, por segunda vez en pocos años, ha decidido venderlo a un tercero. En 2016, con el derrumbre de los precios del petróleo, Cepsa puso a la venta un activo, que consideraba no estratégico y que entonces se valoró entre 350 y 500 millones. La operación fracasó.

Sea como fuere, durante la crisis económica, los accionistas de Medgaz utilizaron sus participaciones para obtener liquidez. De hecho, de los inversores originales (Iberdrola, Endesa, Gaz de France, Cepsa y Sonatrach) solo permanecen estos dos últimos. El resto abandonó el capital para hacer caja, si bien, han podido mantener el uso de la capacidad del tubo equivalente al de los paquetes accionariales que tenían y vendieron.

 

Duplicar la capacidad costará 500 millones

La delicada situación geopolítica del norte de África fue el origen de un gasoducto submarino y terrestre, el de Medgaz, con el que Argelia quiso conectarse directamente con España (y, por tanto, con Europa) y evitar así el paso por territorio marroquí. Por él transcurría ya el tubo del Magreb, que obliga al pago de un importante peaje (en forma de gas) a Marruecos.

La capacidad de Medgaz, que comenzó a operar en 2011, ya se ha completado y no puede dar servicio a nuevos operadores. Por esta razón, Argelia ha planteado duplicar su actual capacidad, desde los 8 hasta los 16 bcm (mil millones de metros cúbicos) de gas en 2020. Este proyecto rqueriría unas inversiones de 500 millones de euros.

Sonatrach ha comenzado la construcción en Argelia de un nuevo tubo de 200 kilómetros, con el que podrá desviar su flujo desde el gasoducto de Magreb al de Medgaz y a la inversa. lo que le daría mayor versatilidad. Entre ambos gasoductos, Naturgy, el primer grupo gasístico español, transporta hasta 9 bcm de gas anuales.

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