El Corte Inglés garantiza operar solo un máximo de cinco años los 11 centros en venta

La compañía deberá decidir sobre el futuro de esos activos en ese plazo

Nuño de la Rosa, presidente de El Corte Inglés.
Nuño de la Rosa, presidente de El Corte Inglés.

En el proceso de venta de activos inmobiliarios que actualmente tiene en marcha El Corte Inglés, el grupo solo garantizará alquileres cortos a los posibles compradores de los grandes almacenes incluidos en el proceso, lo que para los inversores consultados pone en cuestión el futuro de esos centros.

El Corte Inglés puso en marcha el 29 de marzo el mayor proceso de desinversión de su historia, encargando a PwC la venta de 95 activos inmobiliarios no estratégicos. En estos días, los inversores han recibido el teaser (borrador previo) de la venta, en el que aparece información ciega, sin detallar cuáles son los centros comerciales, grandes almacenes, oficinas u otros activos por los que pueden pujar. Solo aparecen detalles sobre el tamaño y las ubicaciones, o si son considerados activos líquidos.

Pero El Corte Inglés sí consigna en el documento la duración de los contratos de alquiler de los 11 grandes almacenes que pone a la venta, que en todos los casos es de tres a cinco años, como adelantó El Confidencial, una vigencia que se considera reducida en el sector. El grupo se quedaría en ellos como inquilino con contratos de sale & lease back.

Pero algunos de los grandes inversores que han recibido la propuesta, y que conocen el objetivo del grupo, señalan que el plan final de la empresa presidida por Jesús Nuño de la Rosa pasa por dejar de operar todos o algunos de estos centros cuando se acabe ese primer plazo de alquiler.

Desde El Corte Inglés se deja claro al respecto que no hay una decisión tomada, y además se recuerda que no está previsto que el proceso de desinversión afecte a la plantilla. Por lo tanto, no cierra la puerta a seguir operándolos una vez finalice el periodo de alquiler.

Algunas de las grandes marcas textiles o de distribución firman contratos cortos renovables cada poco tiempo con la conformidad del propietario del inmueble, debido a que la sustitución de este tipo de operadores en una tienda no es sencilla. Es menos común en un gran almacén, y aún menos en El Corte Inglés, que siempre ha apostado por centros en propiedad. Además, los alquileres cortos benefician no agrandar la deuda, ya que con la norma contable NIIF 16 vigente desde este año, el valor de los arrendamientos a futuro se anotan como deuda.

Aunque no hay detalle exacto de cuáles son las tiendas afectadas, se trata de 11 centros comerciales no estratégicos ubicados en Cataluña, Madrid, Andalucía, Aragón, Galicia, Canarias y Navarra, según se recoge en el borrador. Todos ellos cerraron el último ejercicio con ebitda positivo, según confirman fuentes conocedoras del proceso.

El cierre de tiendas es un fenómeno que afecta globalmente al comercio minorista, donde la ventas online tienen un fuerte impacto en el modelo de negocio. Inditex, por ejemplo, cuenta hoy con 300 tiendas menos en España que en 2012, aunque ha ganado en superficie al apostar por formatos más amplios.

El proceso de venta de propiedades

La desinversión mayor de El Corte Inglés afecta a 95 activos, que suman una extensión de 1,2 millones de metros cuadrados, lo que significa desprenderse de una décima parte de su superficie inmobiliaria. El grupo espera recibir las primeras muestras de interés sobre estos inmuebles en mayo y puede cerrar alguna operación antes de verano. De lo que recaude, la empresa pretende destinar la mayor parte a la reducción de la deuda, que alcanzó los 3.652 millones de euros en el primer semestre de 2018. Más allá de los 11 centros comerciales, vende tres edificios de oficinas, locales comerciales, viviendas y suelos. El pasado año anunció que iniciaba el estudio sobre 130 propiedades para decidir su venta, con un valor de entre 1.500 y 2.000 millones, aunque finalmente el número se redujo.

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