Los fondos de inversión como opción para los particulares

En los últimos años han surgido un buen número de gestoras independientes que han hecho una apuesta decidida por la profesionalización

El dinero alojado en los fondos de inversión de gestoras españolas e internacionales que operan en España asciende al cierre del primer trimestre del año 2019 a los 433.000 millones de euros, con un crecimiento espectacular desde que mediado el año 2012 marcase valores mínimos. Solo las gestoras nacionales gobiernan un patrimonio de 265.000 millones de euros (las extranjeras 168.000 millones), cuando en el año 2012 tocaron suelo cíclico con un valor de solo 122.000 millones de euros. La marcha de la industria de los fondos de inversión es, por tanto, muy optimista en los últimos años, en los que la banca ha volcado sus esfuerzos en la captación de dinero para tales instrumentos. La nula remuneración de los depósitos tradicionales y de las cuentas a la vista por los tipos cero en los que se desenvuelve la economía europea desde hace años ha provocado el trasvase de dinero hacia los fondos buscando retornos más generosos. En concreto en España hay solo en las gestoras nacionales un total de once millones de cuentas de partícipes, lo que da una idea de la popularización de estos instrumentos de inversión entre los particulares, aunque la rentabilidad haya sido manifiestamente mejorable en muchos casos.

Aunque el poder de atracción comercial de las gestoras de las grandes instituciones bancarias es muy fuerte, en los últimos años han surgido también un buen número de gestoras independientes que han hecho una apuesta decidida por la profesionalización, el valor del largo plazo, unas comisiones más ajustadas y la maximización del retorno. Con tales armas centradas en la calidad, frente a la cantidad de la industria tradicional, han logrado atraer a cerca de 40.000 millones de euros de patrimonio, y encabezar los ranking de rentabilidad de los fondos de inversión en casi todos los tipos de inversión. En muy pocas familias de fondos abandonan los puestos de honor los gestores de las instituciones independientes, que han forzado en muchos casos a los grandes bancos a diseñar productos de réplica para retener a los partícipes.

Para la elección de fondo por parte de los particulares cualquier formato de inversión es bueno si se ajusta a su perfil de riesgo, que lógicamente condicionará los retornos. Pero es preceptivo analizar el historial de rentabilidades que tienen los gestores, sean independientes o de instituciones financieras, sin descuidar las comisiones de gestión, muchas veces incoherentemente elevadas para la rentabilidad que proporcionan. Además, en la medida de lo posible deben explorar previamente la composición de las carteras de inversión de cada fondo, sean de renta fija o variable, y cerciorarse del carácter activo de los fondos elegidos.

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