¿Puede crecer más el turismo español?

El segmento 5 estrellas gran lujo, los viajes de negocios y la cultura tienen mucho potencial

Turistas en la T4.
Turistas en la T4.

El turismo es un pilar fundamental de la actividad económica española. Durante 2018, según datos del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, 82,6 millones de turistas visitaron nuestro país, alcanzando un nuevo récord en ingresos de 89.678 millones de euros, un 3,1% más que en el periodo anterior. Especialmente interesante ha sido el incremento experimentado durante el pasado año del gasto medio diario por turista, situándose en 155 euros. Este buen resultado es fruto de los esfuerzos puestos sobre la oferta de productos y servicios de mayor valor añadido. Todas estas cifras sitúan a España como uno de los principales destinos mundiales, lo que ha contribuido a que el sector turístico mundial ponga toda su atención en nuestro país con la celebración en Sevilla del World Travel & Tourism Council (WTTC), el Congreso Mundial del Turismo que aglutina a los líderes globales de esta industria y que finaliza hoy.

El congreso cuenta con la presencia de destacadas figuras del panorama internacional, como el expresidente norteamericano Barack Obama, y con los máximos ejecutivos de los mayores grupos turísticos del mundo. En él se abordan las principales tendencias que marcarán al sector, aportando algunas de las claves que nuestro país deberá aplicar para mantener su liderazgo en un escenario como el actual, caracterizado por los cambios y la incertidumbre, y marcado por la continuidad en la recuperación que seguirán experimentado los destinos mediterráneos que compiten con España, como Turquía, Grecia, Túnez o Marruecos.

Ante estos retos, el sector turístico español debe seguir esforzándose por mejorar y mantener su competitividad. Para ello, es necesario estar preparado a la hora de enfrentarse a los desafíos que vendrán, y que requerirán una creciente transformación digital y una apuesta por la innovación, tanto por parte de las compañías como de la Administración. El objetivo fundamental es garantizar que las necesidades del turista, cada vez más digital, queden cubiertas a lo largo de su experiencia. Entre las tecnologías que serán protagonistas en el corto plazo destacan el big data, la inteligencia artificial y la automatización de procesos, que posibilitan la personalización a un alto nivel de los productos y servicios, así como la optimización de los costes operativos.

Es clave que las inversiones que se requieren en nuestro país se orienten a potenciar elementos de diferenciación del destino y de la experiencia para conseguir la máxima personalización, eliminar fricción en los procesos para el cliente y mejorar la eficiencia en toda la cadena de valor. Estos dos elementos, diferenciación y eficiencia, deberán estar en el centro de las estrategias público-privadas.

En paralelo, es fundamental seguir exportando capacidades y globalizando nuestras empresas para capturar también los mercados en crecimiento y diversificar nuestro riesgo empresarial.

Además, será fundamental incluir también las prácticas de responsabilidad social empresarial en la agenda de prioridades, así como a las personas. En clave interna, estas son las que marcan la diferencia con el cliente, pero en el ámbito más global, la responsabilidad de nuestras empresas con todo tipo de personas, con su comunidad y con el planeta serán aspectos cada día más relevantes y diferenciadores en el sector turístico. Nuestro país debe posicionarse como un referente en las principales tendencias turísticas. Actualmente, nos encontramos en un periodo en el que está alcanzando mayor relevancia el turismo de lujo y una propuesta más especializada y sofisticada. Estamos asistiendo a un desarrollo del segmento hotelero 5 estrellas gran lujo, con numerosos proyectos abiertos únicamente en Madrid y Málaga. Para este perfil de consumidor, resulta especialmente interesante el turismo de shopping, sobre el que se deberá trabajar para la mejora de su promoción.

También es fundamental que nuestro país siga apostando por el turismo de negocios como una de las principales vías de crecimiento. Para ello, es importante mantener nuestra posición como el segundo país por número de visitantes congregados en este tipo de eventos, según la Asociación Internacional de Congresos y Convenciones. La inversión continua en el sector, por parte de compañías muy relevantes de México, Asia y de fondos de inversión globales, son el mejor aval a la confianza de esta modalidad de turismo en nuestro país.

Finalmente, no podemos olvidar que España cuenta con unos recursos inigualables, lo que le sitúa como el segundo país en número de sitios declarados Patrimonio de la Humanidad y en una posición muy relevante dentro del turismo cultural a nivel mundial. Estos factores son fundamentales para posicionar nuestra propuesta de valor como destino turístico. Con todo ello, el sector turístico español dispone de los ingredientes necesarios para continuar creciendo a lo largo de este año y sustentar su propuesta en la calidad. El turismo es uno de los grandes motores de la marca España y, siguiendo estas claves, seguirá copando la actualidad económica y permitirá hacer un balance muy positivo en los próximos años.

Jorge Schoenenberger es Socio responsable de la industria Transport, Hospitality & Services (THS) EMEA de Deloitte

Normas