Escenarios para el Brexit: qué votarán mañana los diputados británicos

Un status similar al de Noruega, un nuevo referéndum o permanecer en la unión aduanera son algunas de las propuestas

La Cámara de los Comunes (el Parlamento británico) en uno de sus últimos Plenos.
La Cámara de los Comunes (el Parlamento británico) en uno de sus últimos Plenos.

El Parlamento británico tomó ayer las riendas del Brexit, arrebatando así el control del proceso a la primera ministra, Theresa May, ante la más que evidente incapacidad de la líder conservadora para aprobar en la Cámara el acuerdo de salida sellado con Bruselas. Por 329 votos a favor y 302 en contra, los diputados aprobaron este lunes por la noche cambiar las normas de la dinámica parlamentaria, por lo que podrán proponer y votar mañana en Westminster todas aquellas alternativas al Brexit (también conocidas como votos indicativos) que estimen oportunas para tratar de desencallar la parálisis que vive el país. El resultado de la votación podría ayudar a dibujar una nueva hoja de ruta que goce del respaldo mayoritario de los diputados británicos, algo que hasta ahora no se ha dado. May, sin embargo, se ha mostrado escéptica de que esta dinámica pueda aclarar la situación y mandar un mensaje unánime. Estas son las principales propuestas y los posibles escenarios:

  1. Un Brexit duro, sin acuerdo. Esta propuesta defiende que Reino Unido abandone la Unión Europea el viernes 12 de abril sin ningún tipo de acuerdo o normas que permitan una transición. La relación comercial entre ambas pasaría estará regida por las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), lo que supondría el establecimiento de aranceles, controles en frontera y barreras físicas, tanto para mercancías como para ciudadanos, tal y como ya avanzó la Comisión Europea. Todo ello implicaría un notable aumento de la burocracia e importantes demoras en frontera. El Ejecutivo comunitario se ha preparado para todos los escenarios, incluido este, y ha aprobado una serie de planes de contingencia para estar listo en caso de un Brexit abrupto. 
  2. Celebrar un segundo referéndum. Son varias las opciones que defienden que se consulte a la ciudadanía británica. Podría ser para pronunciarse sobre la decisión que tome el Parlamento; o sobre el acuerdo negociado entre May y Bruselas, o incluso sobre la permanencia de Reino Unido en la UE.
  3. El modelo noruego. Varios diputados moderados del Partido Conservador proponen que Reino Unido permanezca en el Espacio Económico Europeo (EEE) es decir, aquel formado por los Estados miembros y los países que integran la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, por sus siglas en inglés), como son Noruega, Islandia o Lichtenstein, de ahí que se haya popularizado el llamado "acuerdo a la noruega". Ello permitiría a Reino Unido establecer sus propios aranceles y tener una política comercial propia. Esta propuesta es apoyada por algunos parlamentarios laboristas como Lucy Powell y Stephen Kinnock. El líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, envió algunos guiños a esta propuesta, pero todavía no dio el visto bueno. Según el medio británico The Guardian, esta es la iniciativa más popular y que más oportunidades tienen de obtener los consensos necesarios.
  4. Permanecer en la unión aduanera. A diferencia de la anterior propuesta, permanecer en la unión aduanera implica que Reino Unido pueda acceder a los fondos europeos, participe de la política agrícola común (PAC) y la política pesquera, entre otras. Esta relación más profunda con la UE y propuesta por los laboristas, cuenta con el visto bueno de Bruselas.  
  5. Un acuerdo de libre comercio similar al de Canadá. Es una idea que seduce a los diputados euroescépticos y a algunos laboristas, pero que tiene un gran problema: las pocas posibilidades de que la UE lo acepte en el escaso tiempo que queda antes del Brexit duro (12 de abril).
  6. Eliminar el backstop, la salvaguarda irlandesa, del acuerdo. Se trata del punto más polémico y el principal escollo por el que muchos euroescépticos del partido de May y unionistas noirlandeses (que sostiene su Gobierno en minoría) se han negado a dar su respaldo al acuerdo. El pacto entre May y la UE establece que si Reino Unido y la UE no llegan a consiguen sellar un tratado comercial una vez finalizado el periodo transitorio (que vence el 31 de diciembre de 2020), Irlanda del Norte tendrá que permanecer dentro de la unión aduanera hasta que se llegue a otra solución, como mecanismo de último recurso para evitar que vuelva a levantarse una frontera física entre la República de Irlanda y la provincia británica de Irlanda del Norte. Aunque esta medida tuviera el respaldo suficiente en la Cámara, la UE no se ha cansado de repetir que la cláusula no puede ser eliminada del acuerdo. 
  7. Revocar el artículo 50. A diferencia de la extensión del plazo de salida, que necesita de la aprobación unánime de los Veintiocho, la anulación del Brexit podría ser solicitada por Reino Unido de forma unilateral, algo que pondría fin a todo el proceso de divorcio y mantendría al país dentro de la UE.
  8. Por último -y de momento con muy bajas posibilidades de salir adelante-, la aprobación del Parlamento británico al acuerdo entre May y la UE. La Cámara de los Comunes ya lo rechazó en dos oportunidades (en enero y en marzo) y May dijo este lunes que sigue sin contar con los apoyos necesarios para que salga adelante.
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