La Eurocámara da luz verde a la polémica reforma de los derechos de autor en la UE

El Parlamento aprueba una directiva que dice da más garantías a los creadores, mientras los críticos alertan de que es un arma de censura

Un manifestante contra la normativa, el fin de semana pasado en Berlín.
Un manifestante contra la normativa, el fin de semana pasado en Berlín.
Bruselas / Madrid

El pleno del Parlamento Europeo dio este martes luz verde a la nueva directiva europea de derechos de autor, que actualiza los derechos de los creadores en el entorno digital para garantizar que reciben una justa remuneración por sus contenidos. Tras dos años de tensas negociaciones por el gran rechazo que el texto ha despertado tanto entre algunas plataformas de internet como entre los pequeños creadores, la reforma salió adelante por 348 votos a favor, 274 en contra y 36 abstenciones.

El respaldo de la Eurocámara es el penúltimo paso para que se confirme la reforma, a falta de que también den su visto bueno formal los 28 en decisión del Consejo. Una vez validada por todas las partes, los Estados miembro tendrán dos años para trasladar la reforma a sus legislaciones nacionales.

Para conseguir que nadie suba contenidos protegidos por derechos de autor a internet, un ecosistema mucho más complicado de vigilar que el analógico, la directiva establece la obligación de que las grandes plataformas como Google, Youtube o Facebook vigilen y filtren los contenidos que los internautas compartan en sus espacios. Es decir, dichas plataformas pasan a ser responsables del contenido que alojan y podrían verse penalizadas con cuantiosas multas si les denuncian por publicar contenido sin el permiso del autor.

Algoritmos para filtrar contenidos

Esos filtros, que los defensores de la directiva apoyan porque aseguran facilitarán la “justa remuneración de los autores”, son vistos por quienes rechazan la reforma como una vía de limitar la libertad de expresión en internet y acabar con los pequeños creadores. Los críticos alertan de que la reforma da paso a la censura automática en la red, ya que dejará en manos de algoritmos el filtro, es decir, que decidan qué se puede subir y qué no.

Los contenidos satíricos como los populares meme y los GIF quedan exentos de esta exigencia, ya que seguirá protegiéndose la subida a la red de contenidos si es para citar, criticar, reseñar, caricaturizar, parodiar o imitar. Pero los críticos temen que en la práctica el cribado de los filtros pueda afectarles.

De la normativa se excluye también a enciclopedias en línea como Wikipedia, o plataformas de software de código abierto, como GitHub, además de pequeñas nuevas empresas que tengan menos de tres años de actividad.

Otra novedad es que los editores de prensa podrán reclamar compensaciones a los agregadores de noticias por usar sus contenidos, una especie de tasa Google como la que llevó a Google News a abandonar España, aunque menos restrictiva. Estas plataformas podrán seguir compartiendo en sus espacios fragmentos de artículos de prensa de terceros, pero estos textos deberán ser “muy breves”, para evitar abusos, según la directiva. Además, los editores tendrán automáticamente el derecho de negociar en nombre de sus periodistas con los agregadores por la publicación de sus productos, informó Europa Press.

Estas dos disposiciones son los artículos más polémicos de la reforma (artículo 17, antes 13, y el 11), durante cuya tramitación los eurodiputados han denunciado fuertes presiones por parte de lobbies interesados y campañas masivas de envío de mensajes e incluso amenazas.

La mayor parte de eurodiputados populares y socialdemócratas y liberales votaron a favor del texto y destacaron el hito de que los creadores europeos vayan por fin a recibir remuneración por su trabajo, informó Efe. En el caso de los eurodiputados españoles, el acuerdo ha sido respaldado por los miembros del PP, PSOE, Cs, PNV y PDeCAT, mientras que han votado en contra los de EQUO, ICV, Podemos e IU, a excepción de Paloma López, que se abstuvo.

“Es un gran paso adelante. Acaba con la fragmentación y es un paso clave para completar el Mercado Único Digital. Por primera vez, la UE tiene reglas comunes claras sobre la explotación del patrimonio cultural, datos y textos”, ha celebrado el vicepresidente de la Comisión Europea responsable de Agenda Digital, Andrus Ansip, en un tuit difundido tras conocerse el resultado de la votación.

Inseguridad jurídica

Un portavoz de Google aseguró hoy que la directiva “ha mejorado, pero seguirá provocando inseguridades jurídicas y perjudicará a las economías creativas y digitales en Europa”. También añadió que esperan “poder trabajar con los responsables políticos, editores, creadores y propietarios de derechos, a medida que los Estados miembros de la UE avancen en la aplicación de estas nuevas normas”.

Por su parte, la Asociación de Internautas y la plataforma de defensa de derechos digitales Xnet manifestaron su decepción por la aprobación de la directiva. En su opinión, esta “solo beneficia a los lobbies de la industria cultural y editorial”, mientras que la libertad de expresión de los internautas y el emprendimiento se verán “perjudicados”. Según ambas instituciones, ahora la batalla se trasladará a cada uno de los países, que deberán transponer la directiva a sus respectivos ordenamientos jurídicos con los ajustes pertinentes. La plataforma Xnet, que califica el texto de “tecnófobo”, añadió que la UE ha perdido la oportunidad de desarrollar legislaciones de derechos de autor “adaptadas a internet y al siglo XXI”.

Normas