Una nueva era para mantener el esfuerzo inversor en Endesa

El próximo presidente deberá cuidar el equilibrio y la buena relación en una empresa que sigue manteniendo dos culturas

El consejo de administración de la eléctrica Endesa ha designado a Juan Sánchez-Calero Guilarte como nuevo consejero de la empresa, con la intención de que sea el nuevo presidente de la entidad en sustitución de Borja Prado. Tal relevo se producirá tras el visto bueno de la junta de accionistas del próximo 12 de abril, que se concretará con absoluta seguridad dado que quien promueve el nombramiento, la italiana Enel, controla más del 70% del capital de Endesa. La designación de Sánchez-Calero, toda una autoridad en derecho mercantil en España, de cuya materia es catedrático en la Universidad Complutense de Madrid, y la limitación de sus facultades prácticamente a la representación institucional de la empresa supone un paso decidido en la mejora de la gobernanza de la compañía, que separa plenamente la presidencia de la gestión, que será liderada por el actual consejero delegado, José Bogas.

Uno de los retos del que será nuevo presidente dentro de un mes será mantener el equilibrio y la buena relación a todos los niveles en una empresa que por naturaleza societaria sigue manteniendo dos culturas, ya que de ser una compañía privada española (privatizada, de hecho) pasó a estar controlada hace 12 años por una sociedad italiana de capital mayoritariamente público. Las diferencias del todavía presidente Borja Prado con el nuevo accionista transalpino tienen su origen precisamente en las dificultades para engrasar tal doble condición, en unos años en los que la multinacional italiana tomó decisiones industriales difíciles de entender en una Endesa que había destinado grandes esfuerzos financieros, profesionales y tecnológicos a expandirse por el mundo, especialmente por Latinoamérica.

Además, Sánchez-Calero toma las riendas institucionales de la empresa en un momento de transformación de la generación energética, con una apuesta decidida en toda Europa por la energía verde, el cierre nuclear, la descarbonización y la expectativa de creciente demanda por las nuevas fórmulas de movilidad. Por tanto, la empresa y sus principales propietarios deben mantener su apuesta inversora en los próximos años para no perder terreno en ninguno de los mercados en los que está presente, y en los que la competencia tanto de gigantes energéticos como de pequeños jugadores es creciente. Además, debe cuidar, como sociedad cotizada que es, los intereses de sus socios minoritarios, que han apoyado sistemáticamente los planes inversores de la compañía, y que se han traducido muchas veces en generosos repartos de dividendos.

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