Para Europa es mejor regular Huawei que prohibirlo

Las propuestas de introducir un periodo de pruebas estricto parecen una buena respuesta ante las pretensiones de veto de Estados Unidos

Un manifestante muestra un cartel en apoyo a Huawei.
Un manifestante muestra un cartel en apoyo a Huawei. Reuters

Los operadores de telecomunicaciones europeos reunidos en Barcelona por el Mobile World Congress rechazaron en su mayoría las peticiones de EE UU de que se desterrara a Huawei de sus redes móviles. Las propuestas de la industria para un régimen de pruebas riguroso parecen, en cambio, una idea atractiva.

“Nunca ha habido tanto interés por Huawei. Debemos de estar haciendo algo bien”, bromeó Guo Ping, actual presidente del turno rotatorio de Huawei, al comienzo de su discurso en el congreso. Guo negó las acusaciones de que los equipos de telecomunicaciones de Huawei tengan “puertas traseras” que permitan a los servicios de inteligencia chinos acceder a información confidencial. Añadió que la ley estadounidense Cloud Act permite explícitamente a Washington el acceso a datos a través de las fronteras nacionales.

Aún así, es fácil ver de dónde vienen los enemigos de Huawei. La Ley de Inteligencia Nacional de China, aprobada en 2017, parece obligar a todas las empresas a ayudar a los servicios de seguridad del país. Y el país asiático es un conocido autor de ciberataques. El Centro Nacional de Seguridad Cibernética de Gran Bretaña dijo en diciembre que considera “con el más alto nivel de probabilidad” que un grupo que actúa en nombre del Ministerio de Seguridad Estatal chino llevó a cabo una “campaña cibernética maliciosa” para robar propiedad intelectual y datos comerciales sensibles. Un organismo de Reino Unido creado para supervisar los equipos de Huawei encontró “deficiencias en los procesos de ingeniería de Huawei”.

Rob Strayer, del Departamento de Estado de Estados Unidos, repitió esos argumentos en el Mobile World Congress y dijo a los delegados que Huawei se había comportado de forma “opaca y fraudulenta”. Los funcionarios estadounidenses quieren que empresas como Vodafone o Deutsche Telekom sigan a sus pares de EE UU en el uso de equipos suministrados por el dúo escandinavo Nokia y Ericsson para construir sus redes 5G superrápidas. Sin embargo, los operadores europeos tienen al menos tres buenas razones para oponerse.

En primer lugar, EE UU aún no ha proporcionado pruebas de la existencia de puertas traseras en Huawei. Los ejecutivos de las telecos interpretan esto como una señal de que no existe tal evidencia. El Centro Nacional de Seguridad Cibernética de Gran Bretaña, que forma parte de la agencia de espionaje GCHQ, no ha revelado ningún agujero importante durante los ocho años que lleva inspeccionando los equipos de Huawei. Muchos en Barcelona sospechaban que los estadounidenses están interesados en frenar a Huawei, que no deja de ser una empresa china de éxito.

La exclusión de la empresa tampoco haría necesariamente más seguras las redes europeas. La compañía china, Ericsson y Nokia representaron en 2017 alrededor del 36%, el 32 % y el 22%, respectivamente, del mercado de equipos de acceso radioeléctrico de Europa, Oriente Medio y África en 2017. Una prohibición crearía un duopolio nórdico, haciéndole la vida más difícil a los jefes de las telecos que prefieren utilizar varios proveedores.

Además, los equipos que no fueran de Huawei siguen siendo vulnerables. El año pasado, agentes rusos respaldados por el Estado atacaron la infraestructura de telecomunicaciones de Gran Bretaña, según el Centro Nacional de Seguridad Cibernética. Su objetivo era los diseños de redes débiles, no equipos en riesgo.

Excluir a Huawei también sería más costoso para las empresas de telecomunicaciones europeas. A diferencia de sus rivales estadounidenses, tendrían que reconstruir las partes de sus redes que incluyen equipos de la empresa china. El consejero delegado de Vodafone, Nick Read, estima que podría llevar años. También significaría desviar los presupuestos ahora reservados para invertir en equipos 5G.

Este argumento podría resultar decisivo para la Comisión Europea, que se enfrenta a la presión de EE UU para aplicar una prohibición, pero que también está interesada en promover redes móviles más rápidas. La Comisaria de Mercado Único Digital, Mariya Gabriel, dijo hace dos semanas que la Comisión tomaría una decisión en breve.

Los grupos de presión de las telecos han presentado una alternativa sensata a la prohibición. La GSMA, que representa a los operadores, quiere un régimen de pruebas de equipos a escala europea para proveedores como Huawei. El plan es vago, pero lo ideal sería que fuera una versión mejorada del régimen que existe en Reino Unido, aunque dirigido por un organismo independiente y no por el grupo chino. La UE está en una posición fuerte para dictar los términos. Huawei ya se ha ofrecido a gastar casi 1.800 millones de euros en solucionar los problemas encontrados en Gran Bretaña. Los Gobiernos podrían incluso combinar pruebas rigurosas con la prohibición del software Huawei en las partes especialmente sensibles de las redes de los operadores.

Eso no satisfaría al Gobierno de Estados Unidos y a otros halcones anti-Huawei, que argumentan que un atacante más decidido podría pasar por alto las pruebas. Eso es cierto; ningún sistema de TI es invulnerable. Pero a falta de pruebas más convincentes, a Europa le conviene vigilar esas amenazas, en lugar de desterrar a Huawei completamente.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de David Vázquez Baciero, es responsabilidad de CincoDías

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