Brexit: ¿se aleja el fantasma de una ruptura drástica?

A falta de resolver las discrepancias, la prórroga planteada por May tiene, al menos, el mérito de alejar a corto plazo la idea de un ‘Brexit’ duro

En Europa, el deterioro de los datos económicos por fin parece ahogarse. La cifra definitiva del PMI manufacturero de la zona euro ha resultado ligeramente por encima de lo previsto, con buenas sorpresas sobre las cifras francesas e italianas, que han compensado la decepción por el indicador español. También se han publicado los resultados de las diferentes encuestas sobre la confianza de los consumidores, cuyos resultados se han mostrado en línea, así como las cifras del crecimiento del PIB en el 4º trimestre para Francia y España. Por último, la debilidad de la inflación en Francia y en la zona euro apoya las recientes declaraciones acomodaticias del Banco Central Europeo que, por lo tanto, apenas tiene motivos para revisar su discurso.

El acontecimiento central en los últimos días ha sido el vuelco de Theresa May. A pesar de que la Primera Ministra británica había reiterado continuamente hasta la fecha que el Reino Unido saldría de la Unión Europea (UE) el 29 de marzo, la Sra. May ha terminado por ceder a las diferentes presiones –incluyendo las de su propio partido– y ha anunciado que dejará a los diputados la elección de un aplazamiento de la fecha del Brexit para evitar una salida sin acuerdo. Una solución a la que la UE se había mostrada abierta, y una posición reafirmada por el Presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, que ve en ella «una solución racional». En caso de que los parlamentarios rechazasen la versión modificada del acuerdo de divorcio firmado a finales de noviembre con Bruselas, el 13 marzo Theresa May les preguntará si desean una salida sin acuerdo y, en caso de rechazo, al día siguiente les propondrá una moción a favor de una «ampliación corta y limitada del artículo 50». A falta de resolver las discrepancias, esta prórroga tiene, al menos, el mérito de alejar a corto plazo el fantasma de un acuerdo de salida drástico.

En cambio, las noticias han sido menos alentadoras en EE UU y los países emergentes. Por la parte americana, a pesar de una segunda estimación del crecimiento del PIB en el 4º trimestre de 2018 superior a las previsiones, los datos económicos han sido diversos, sobre todo con unos ISM y PMI manufactureros decepcionantes. Pero han sido, sobre todo, las declaraciones de Robert Lighthizer las que han ensombrecido las perspectivas. El secretario de comercio, negociador jefe en las conversaciones con China, ha declarado que las diferencias con el país de Xi Jinping eran demasiado serias como para arreglarse simplemente con la promesa de comprar más productos estadounidenses. También ha afirmado que cualquier acuerdo debería incluir una forma de comprobar el cumplimiento de los compromisos chinos.

El PMI manufacturero oficial chino ha decepcionado, cayendo hasta el 49,2 frente al 49,5 previsto, su nivel más bajo desde febrero de 2016. Una noticia acogida negativamente por los inversores, a pesar de que el indicador de servicios se mantenga a un nivel satisfactorio (54,3) y que el índice manufacturero calculado por la agencia Caixin haya resultado por encima de lo esperado.

Esta dicotomía también se ha materializado en los rendimientos, con una superior rentabilidad de las acciones europeas. ¿Es una anécdota o un anuncio de las tendencias venideras?

Olivier de Berranger es director de Gestión de Activos de La Financière de l’Echiquier

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