Los grandes patrimonios, a la expectativa de un giro cíclico

La presencia tan fuerte de la liquidez en las carteras revela elevados niveles de incertidumbre sobre la marcha de los mercados

Dónde ponen su dinero las grandes fortunas ha sido siempre una de las mejores pistas de inversión para los particulares avisados. Y en momentos en los que es más complicado olfatear el rumbo que tomarán los mercados financieros, como el actual en el que se combina un periodo muy longevo de crecimiento con la amenaza de recesión en Estados Unidos, los inversores buscan con más avidez las decisiones de las manos fuertes del dinero. Siempre hay luz en sus apuestas, aunque muchas veces solo aporten una inclinación a la pasividad que debe ser bien interpretada.

Una de las primeras conclusiones del estado de las carteras de las sociedades de inversión de capital variable de las familias con mayor patrimonio del país es la fuerte acumulación de liquidez, que en algunos casos supera la cifra nada habitual del 40%. Además, las apuestas de inversión más presentes en sus portfolios son las grandes empresas estadounidenses, especialmente las grandes tecnológicas, así como un gusto creciente por la elección de determinados fondos de inversión con posiciones muy activas en la renta variable norteamericana, y por otros que buscan apurar las rentabilidades en la renta fija tanto pública como privada. En el caso de España siguen apareciendo apuestas por las empresas más grandes del parqué, así como pequeñas sociedades industriales y del sector de los servicios.

La presencia tan fuerte de la liquidez en las carteras revela elevados niveles de incertidumbre sobre la marcha de los mercados en los próximos meses, en los que parece aconsejable disponer de munición abundante para el caso de bruscos descensos de las cotizaciones de las empresas. El enfriamiento de la actividad en China, la subida fuerte de los tipos de interés en Estados Unidos y el riesgo cierto de una nueva recesión también en Europa parece aconsejar mucha cautela a los inversores. Una cautela que va más allá de lo razonable a juzgar por las posiciones de liquidez mostradas, ya que ni siquiera el refugio en las empresas defensivas y con buenos niveles de retribución a los accionistas está sustituyendo a la disponibilidad del dinero.

Nadie tiene una bola de cristal que muestre el futuro. Pero la corrección de sus posiciones que han operado de inmediato los bancos centrales tras aparecer los primeros riesgos de parón en la actividad indica que esta vez no están dispuestos a permitir los niveles de destrucción de riqueza de la crisis pasada para actuar. Y esta actitud es una nueva garantía de que en caso de llegar un ajuste será rápido, porque ya se conocen el antídoto y sus efectos.

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