Fridman exige a la banca que no se quede ni un euro de su ampliación de capital en Dia

Descarta quitas y carencias en la negociación con los acreedores, a los que pide recuperar las líneas de liquidez que tenía Dia hasta octubre

El propietario del fondo luxemburgués Letterone, Mijail Fridman
El propietario del fondo luxemburgués Letterone, Mijail Fridman

El tiempo ha empezado a correr para todas las partes implicadas en el futuro de Dia. De fondo aparece la amenaza del concurso de acreedores si el grupo de supermercados no reequilibra su situación patrimonial, lo que apremia también a Letterone, primer accionista del grupo con el 29% del capital. Este entregó ayer a la CNMV la documentación de la opa que prevé lanzar sobre la compañía, que queda a la espera del visto bueno del regulador, algo que puede tardar días... O meses.

Mientras, intenta llegar a un acuerdo con la banca acreedora para refinanciar los 1.400 millones de deuda del grupo, aspecto indispensable para lanzar su ampliación de capital de 500 millones de euros. Este pacto está sujeto a unas condiciones que Letterone ha planteado a las entidades financieras y que hizo públicas ayer. Entre ellas, el fondo les exige que ni un céntimo de esos 500 millones, o cualquier importe que obtenga por la venta de activos como Clarel, vaya a destinado a amortizar deuda, sino a financiar su plan de negocio.

Una diferencia respecto al acuerdo que los bancos han alcanzado con Dia para garantizarle la liquidez hasta 2023 por 765 millones. En él, la compañía está obligada a amortizar hasta 100 millones con cargo a la venta de Clarel y Max Descuento, algo que Letterone no está dispuesto a hacer.

Aun así, las siete condiciones hechas públicas ayer vienen a suavizar las exigencias planteadas en los primeros contactos con los bancos, y que han mantenido alejadas las posturas. Entre ellas, un periodo de carencia en el pago de los intereses, lo que hubiera obligado a provisionar esos créditos. Por su parte, el fondo rechaza inyectar un euro en forma de préstamo participativo hasta no culminar la opa y controlar el consejo de administración de Dia. Algo a lo que la banca ha respondido recordando que tiene en su mano convertir la deuda de Dia en acciones, como publicó ayer CincoDías.

Además de la negativa a amortizar deuda con los fondos que recaude con su ampliación, Letterone habla de “mantener los compromisos existentes” con los bancos, sin que sea necesaria “reducción alguna del principal de la deuda financiera”, descartando cualquier quita o carencia. Sí pide extender el vencimiento de la deuda hasta marzo de 2023, o recuperar los importes de las líneas de confirming y factoring para el pago a proveedores previos a la crisis de octubre. En los ejercicios 2017 y 2016, la suma de ambas líneas de crédito se elevaban hasta los 700 millones de disponibilidad cada año.

Peticiones

También vincula el acuerdo a liberar a Dia del cumplimiento de la ratio de deuda financiera neta respecto al ebitda de 3,5 veces durante los cinco años que comprenden su plan estratégico; que no se le incrementen los tipos de interés, o que los bancos renuncien a las cláusulas de cambio de control, que permiten a estos reclamar la devolución de los créditos otorgados en caso de cambio en la propiedad de la compañía.

Fuentes del entorno del fondo inversor confían en acercar posturas durante las próximas semanas y alejar el fantasma de la quiebra. Lo único en firme en este momento, a la espera de que la CNMV dé su visto bueno, es la opa anunciada a principios de mes, y que solo prosperará si al menos el 35,5% del capital actual de Dia decide vender sus acciones a un precio de 0,67 euros, cinco céntimos más del nivel al que cerraron ayer los títulos en Bolsa.

Por ahora, el fondo descarta incrementar la oferta y sigue defendiendo que esta supone una importante prima sobre la cotización actual de las acciones, y por tanto, una oportunidad para sus titulares.

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