El BOE publica la nueva ley de secretos empresariales, que entrará en vigor en marzo

La norma blinda el sector biotecnológico y farmaceútico. Bufetes y analistas valoran el aumento de seguridad jurídica

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Centro de datos Equinix Paris AFP

La ley de Secreto Empresarial se publicó este jueves en el Boletín Oficial del Estado, convirtiendo a España en referente europeo, al ser uno de los primeros países en disponer de una norma que regula el secreto empresarial. La norma, que entrará en vigor el 12 de marzo, contempla como principal novedad la mejor definición de las conductas constitutivas de violación de secretos empresariales y también aquellas otras circunstancias en las que son consideradas lícitas las prácticas de obtención, utilización y revelación de información entre empresas.

Asimismo, el texto, aprobado en el Congreso el 18 de diciembre, aborda la vertiente patrimonial del secreto empresarial para establecer la potencial cotitularidad del mismo y su transmisibilidad en los casos en los que no exista acuerdo entre las partes, en particular si se acomete mediante licencia contractual.

“En ese sentido, Norteamérica nos lleva mucha ventaja porque allí existe una jurisprudencia para ello desde el siglo XVIII”, asegura Javier Fernández-Lasquetty, socio del despacho especializado en la protección de activos intangibles Elzaburu. En su opinión, el secreto empresarial es una fórmula que ha permitido a grandes compañías como Coca-Cola o Kentucky Fried Chicken mantener a salvo de copias sus patentes. “Al igual que las patentes sí se pueden proteger y son más fácilmente cuantificables, el debate viene sobre cómo proteger el know-how: toda aquella información valiosa que una empresa va generando a medida que avanza en una investigación. No todo se puede patentar, pero el know-how debería poderse proteger para así salvaguardar la innovación en las empresas”.

Antonio Tavira, consejero delegado del despacho Elzaburu, remarca que la mayor fuga de secretos empresariales se da por parte de los trabajadores que, inconsciente o conscientemente, desvelan partes importantes del secreto. “Por ello es importante invertir en formación para evitar esas fugas, una acción complementaria a los contratos de confidencialidad; o bien tomar medidas cautelares, como evitar que un solo empleado tenga conocimiento del proceso completo y lo pueda reproducir fuera de las empresas”.

Y uno de los sectores más beneficiados será el biotecnológico. Según los últimos datos de la Organización Internacional de la Propiedad Intelectual (OMPI), las investigaciones biotecnológicas van en aumento en nuestro país. Si en el año 2006 se presentaban 33.554 solicitudes de patentes, en 2016 fueron 55.479. La gran mayoría se dan en el sector farmacéutico y van desde moléculas, proteínas y sus secuencias, plantas, animales, células humanas, fármacos, procesos de obtención, dispositivos médicos, e incluso tests de diagnósticos.

Víctor González de Rumayor, director de I+D de la empresa Atrys Health, estima que “la ley de secreto empresarial nos va a traer nuevas oportunidades” a los proyectos de medicina de precisión que se dedican al diagnóstico, que en los últimos años ha invertido 15 millones de euros en I+D. “Es especialmente importante en el diagnóstico de cáncer y los tratamientos de tumores. Según los informes públicos, una de cada dos mujeres y dos de cada tres hombres serán diagnosticados de cáncer a lo largo de su vida. Necesitamos investigaciones para ver cómo el tumor va cambiando en cada persona”.

Eduardo Quemada, director general de Plant Response, una spin off de la Universidad Politécnica de Madrid que genera productos naturales para proteger a las plantas de agentes externos, también considera el gran número de aspectos positivos que generará la nueva norma en su sector. “En esta actividad nos viene muy bien en la ley porque tenemos cientos de know-how generados a partir nuestra actividad”.

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