La banca amenaza a Fridman con convertir deuda en acciones si no accede a un pacto en Dia

El inversor se niega a dar un préstamo participativo y un rechazo a la ampliación y a un plan alternativo abocan a concurso de acreedores

Dia opa
Uno de los establecimientos de Dia Maxi en Madrid. m

Las negociaciones in extremis entre Dia, la banca acreedora y su principal accionista, el fondo Letterone, no han empezado con buen pie. Este fondo, controlado por el magnate ruso Mijail Fridman, ha rechazado la propuesta de la banca de que suscriba un préstamo participativo para que la compañía abandone la causa de disolución, según aseguran fuentes financieras a CincoDías.

Ante esto las entidades le han recordado que, de no contar con una inyección de capital antes del 31 de mayo, la empresa entrará en concurso de acreedores, lo que les dejará el camino libre a convertir su deuda en acciones y controlar la compañía.

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El pasado 28 de diciembre la cadena de supermercados comunicó al mercado que entraba en causa de disolución. La ley establece un plazo de dos meses para que el consejo convoque una junta para revocar la situación. En este misma fecha la banca refinanció hasta 896 millones en líneas de liquidez y deuda a corto plazo. Esta refinanciación estaba condicionada a que la empresa promoviese una ampliación de capital, por 600 millones y preasegurada por Morgan Stanley. Una operación que la cúpula de la empresa ha llevado a la junta que prevé celebrar el 20 de marzo.

Letterone, sin embargo, se opone a este plan. Ha lanzado una opa condicionada a que Dia no emita acciones nuevas. Será tras la opa cuando se comprometa a inyectar 500 millones.

Entre medias, los 12 bancos acreedores –Santander, BBVA, JP Morgan, Barclays y Société Générale, entre otros– han instado al inversor ruso a buscar una solución al margen de esta ampliación, que permita a la empresa abandonar los fondos propios negativos, asumir honrar sus deudas en tiempo y forma –entre las que destaca el pago de los bonos por 306 millones que expiran en julio– y esquivar el concurso. La solución preferida es que Letterone adelante el pago de una parte de los 500 millones prometidos a través de la suscripción de un préstamo participativo o algún tipo de deuda convertible, tal y como publicó el martes este periódico. De este modo, le daría viabilidad a la empresa y, cuando se hiciese con ella definitivamente, podría convertir esa deuda en acciones en la prometida ampliación.

El rechazo de Letterone ha sido contundente. Sus representantes, encabezados por Stephan DuCharme, han transmitido a los bancos y a la propia empresa que "su línea roja" es no inyectar más capital en Dia hasta que no la controlen por completo.

Sin una alternativa clara sobre la mesa, la ampliación de capital de Morgan Stanley es la única solución, aunque su aprobación por los accionistas se prevé casi imposible. El rechazo de Letterone, con el 29%, y de muchos minoritarios ante la dilución que sufrirían dificulta que alcance el cuórum necesario: representantes de la mitad más uno del capital. Se plantea que esta ampliación sea un precio por acción de entre 0,01 y 0,1 euros, lo que diluiría a los accionistas más del 90% si no inyectan casi un euro por título.

En la convocatoria de la junta, la compañía afirma que solicitará el concurso de acreedores si no consigue el sí de los accionistas. Incluso los propios bancos podrán dar por vencida la deuda e iniciar el proceso. Esta es la principal baza que esgrime la banca para que Fridman acceda a buscar alternativas. En un concurso de acreedores, la banca puede solicitar la conversión de unos 800 millones de préstamos en acciones. Esto dejaría casi sin nada a los actuales accionistas, incluido Letterone.

Esta solución no está exenta de problemas. Por un lado, los bancos con menos exposición prefieren una solución más sencilla, mientras que los principales acreedores quieren evitar a toda costa apuntarse en la cuenta de resultados de 2019 provisiones por su exposición a Dia. "Si esta empresa tiene valor, ¿por qué vamos a regalársela a un inversor ajeno?", afirma a este periódico un directivo de uno de los bancos.

La puerta se abre a que los acreedores más reticentes vendan su deuda. Los acreedores pueden vender su pasivo a otro de los miembros del sindicato, bien a otro banco o un hedge fund. Además, las cortapisas que imponen los comités de riesgo a algunos bancos para negociar con inversores rusos les obligarán a buscar un comprador para su deuda.

Santander, BBVA, Barclays y Société Générale lideran las negociaciones

Un G4. Dos bancos españoles, Santander y BBVA, y otros dos extranjeros, Barclays y Société Générale, han configurado lo que se denomina un comité directivo (steering committee, en inglés) para negociar con la empresa y con Letterone. Con todo, las decisiones tienen que ser aprobadas unánimemente por las otras ocho entidades: Deutsche Bank, BNP Paribas, ING, Mitsubishi UFJ Financial Group (MUFG), Commerzbank, CaixaBank, JPMorgan y Bankia.

Un nuevo punto en la junta. Fuentes conocedoras de las negociaciones entre Letterone y la banca dan por hecho que el fondo de Mijail Fridman solicitará que otro de los puntos de la junta del 20 de marzo sea una ampliación de capital por 500 millones de euros, condicionada al triunfo de su opa y a llegar a un acuerdo con los bancos.

Centrados en una solución. Fuentes financieras afirman que desde la dirección de Dia, liderada por Borja de la Cierva, tiene como primer objetivo buscar un final feliz para la empresa. Las posiciones no son tan distantes y el consejo de la firma no será un obstáculo para un desenlace positivo, según estas fuentes.

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