Operativa en Bolsa

Londres negocia para que los brókeres de la UE puedan operar allí tras el Brexit

El supervisor europeo, ESMA, negocia una bula con la FCA inglesa; ya se ha alcanzado un acuerdo para evitar un seísmo en los derivados

Theresa May, primera ministra del Reino Unido.
Theresa May, primera ministra del Reino Unido.

Queda poco menos de un mes para que Reino Unido deje de ser oficialmente parte de la UE. La fecha marcada en rojo es el 29 de marzo, y los intentos de llegar a un pacto han sido derribados reiteradamente. La City ha sido el centro financiero europeo y ahora su posición está en jaque. Pero, al margen de esto, un Brexit por las bravas puede implicar que los inversores que utilizan intermediarios de países europeos no puedan operar en la Bolsa británica. La misma posibilidad existe para las entidades inglesas que quieran operar en la Unión.

Nadie desea ese escenario y los supervisores trabajan contrarreloj para evitarlo, pero no es imposible en caso de un Brexit sin acuerdo. Un punto clave es el pasaporte europeo, que quedaría invalidado de un día para otro. Este autoriza a cualquier bróker registrado en un estado de la UE a operar en cualquier otro país europeo. La fórmula funciona desde 1993, y la primera edición de la directiva Mifid de 2007 simplificó al máximo la operativa europea. Esa prebenda, salvo pacto en contrario, sería anulada con un Brexit duro.

El supervisor británico concede permisos automáticos para no romper de repente con el pasaporte comunitario

“Es posible que los intermediarios de la UE y sus clientes no puedan continuar como miembros activos de la Bolsa británica y, por lo tanto, deben desarrollar planes de contingencia”, señala la Bolsa de Londres (LSE) en un documento. Esta añade que ha revisado los acuerdos de acceso de intermediarios a plataformas de terceros países, que es en lo que se convertiría Reino Unido, y avisa de que esos pactos “no están garantizados en todas las circunstancias de un Brexit duro”.

Aquí la Bolsa de Londres prefiere prevenir antes que curar y lanza un aviso a navegantes a los intermediarios. Les recomienda que creen una filial británica para asegurarse de que puedan operar allí o les insta a crearla en alguna de las jurisdicciones en las que pueden formar parte del mercado, como Australia, Dubai, Hong Kong, Israel o Suiza. Añade que está “dispuesta a considerar otras jurisdicciones si esto fuera útil en la planificación de contingencia” de cualquier entidad de los 27 países que quedarán en la UE tras las salida de Reino Unido.

Entre tanto, la FCA ha lanzado una iniciativa para paliar los efectos que acarrearía que la operativa de los brókeres con licencia en países de la Unión quedara bloqueada en Londres. “El régimen de permisos temporales permitirá a las firmas europeas que actúan en Reino Unido con pasaporte continuar con su negocio (...) durante un período limitado mientras logran la autorización completa de FCA si el Reino Unido abandona la UE sin acuerdo”, señala en un documento. Las firmas puedan solicitar esta bula hasta el 28 de marzo incluido.

Aquí se produce un problema adicional por la norma Mifid 2, en vigor desde enero de 2018, por la que “una empresa de servicios de inversión [una sociedad o agencia de valores] garantizará que las negociaciones que realice (...) tengan lugar en un mercado de un tercer país evaluado como equivalente”. Es decir que cumpla con las obligaciones de esta regulación europea.

La teoría pasa por que se cumpla con todo. “La Bolsa de Londres (LSE) tiene la esperanza de que, en caso de un Brexit duro, se declare inmediatamente equivalente a los efectos de Mifid 2”, afirma la LSE. Si bien, el mercado avisa de que aún no han recibido notificación oficial de que esto sea así. Si finalmente no existe esa declaración de equivalencia, y los particulares ni los y los fondos de inversión bajo regulación Mifid 2 no podrían comprar ni vender en Londres acciones listadas eue estén listadas además en un país de la UE. Sería el caso, entre muchas otras, de Royal Dutch Shell, Unilever, Ryanair o IAG.

El coordinador de los supervisores europeos, ESMA, busca también una solución para que los intermediarios británicos puedan operar en las Bolsas europeas en caso de un Brexit sin acuerdo.

Paz entre el supervisor europeo y el Banco de Inglaterra

24 de noviembre. El coordinador de los supervisores europeos de valores, ESMA, anunció que tomaría medidas para dar acceso europeo a las cámaras de contrapartida donde se liquidan las operaciones de derivados de Londres en caso de un Brexit duro: los mercados de metales (LME), energía (ICE) y activos financieros (LCH).

4 de febrero. El coordinador europeo de las comisiones de valores, ESMA, firmó hace dos semanas un Memorando de Entendimiento (MoU) con el Banco de Inglaterra (BoE) para el reconocimiento de las cámaras de contrapartida y los depositarios centrales de valores británicos que entraría en vigencia si el Reino Unido abandonara la Unión Europea sin un acuerdo.

Ayer. Esma reconoció ayer tres cámaras de contrapartida como operativas pese a un Brexit duro: LCH Limited, ICE Clear Europe Limited y LME Clear Limited.

Normas