A China podría salirle muy caro ganar la carrera del 5G

Pekín está gastando miles de millones, pero si las exportaciones son bloqueadas, la factura sería muy elevada

El secretario de Estado de EE UU, Mike Pompeo, el martes en Bratislava (Eslovaquia).
El secretario de Estado de EE UU, Mike Pompeo, el martes en Bratislava (Eslovaquia).

China podría pagar muy caro ganar la carrera del 5G. El secretario de Estado de Estados Unidos (equivalente al ministro de Exteriores) está en Europa presionando a los políticos para que abandonen los productos de red de Huawei. Pekín está gastando cientos de miles de millones para obtener ventaja en la próxima generación de telecomunicaciones, beneficiando a los paladines locales. Pero si las exportaciones son bloqueadas, China podría tener que pagar una factura muy elevada.

El secretario de Estado Mike Pompeo está advirtiendo a los aliados sobre Huawei esta semana en un viaje a Centroeuropa. Es la última salva contra una empresa que ha planteado problemas de seguridad desde Tokio hasta Praga.

La zorra y las uvas, dicen algunos. La República Popular está por delante de Estados Unidos en lo que se refiere a la tecnología 5G según algunos indicadores. El país ha gastado 21.000 millones de euros más que las empresas estadounidenses en infraestructura de comunicaciones inalámbricas desde 2015 y planea gastar alrededor de 350.000 millones de euros en 5G en los próximos años, según Deloitte. El país ha construido tres veces más torres inalámbricas por persona que Estados Unidos.

La superioridad en casa podría allanar el camino para que China establezca los estándares globales, permitiendo a las compañías chinas desarrollar patentes y aplicaciones basadas en una tecnología diseñada para conectar dispositivos a velocidades ultrarrápidas. Sin embargo, esta gran apuesta es más arriesgada de lo que sugieren esos impresionantes indicadores.

Las compañías telefónicas de la mayoría de los países aún no han invertido abundantemente en 5G por buenas razones, una de las cuales es que hay pocos caminos rápidos para recuperar los costes iniciales. Pero la estrategia de Pekín abarca toda la industria: incluso si los proveedores de servicios de propiedad estatal como China Mobile no obtienen grandes beneficios de la implementación, otras empresas de tecnología podrían hacerlo.

Los fabricantes de equipos Huawei y ZTE, que según Credit Suisse tienen juntos una participación del 25% al 30% en los mercados fuera del país, se beneficiarán de inmediato con la venta de equipos a operadores extranjeros. Los consumidores también podrían beneficiarse; la tecnología china 5G está considerada como digna y asequible.

Washington está tratando de cortar estas líneas de ingresos. Si eso funciona, los altos cargos chinos podrían tener que apoyarse en las telefónicas locales para bombear más costes hacia las redes domésticas y compensar la diferencia. Esto supondría un fracaso colosal de la planificación industrial, al dejar la carga de los subsidios directamente sobre los hombros de los hogares. También sería un mal presagio para el retorno de las inversiones en aplicaciones y servicios relacionados. Una vez ganada la batalla de la inversión, a China le dolería mucho perder la guerra.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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