Reynés: “Alguien ha cogido el toro por los cuernos” para el cierre de las nucleares

Naturgy cumple con su estrategia centrada en el dividendo y lo sube un 5%

Francisco Reynés, presidente de Naturgy.
Francisco Reynés, presidente de Naturgy.

Francisco Reynés ha presentó hoy los resultados de su primer ejercicio como presidente ejecutivo de Naturgy (justo la semana que viene se cumple un año de su nombramiento) que ha estado marcado principalmente por el ajuste del valor contable de los activos (4.851 millones de euros), que la compañía ejecutó coincidiendo con la presentación del plan a 2020 estratégico en junio del año pasado.

 Del ajuste se derivaron unas pérdidas de 2.822 millones que Naturgy ha arrastrado todo el año. Para evitar comparar “manzanas con peras” y hacer la justa comparación de “peras con peras”, según explicó Reynés en una rueda de prensa. Ceñido a los términos ordinarios, Naturgy “ha cerrado con éxito el ejercicio de 2018”, con un Ebitda ordinario de 4.413 millones de euros, un 12% más que en el año anterior y un beneficio en los mismos términos de 1.245 millones, con un incremento del 57% respecto a 2017.

El resultado ordinario ha salido airoso, según la compañía, pese a la devaluación de las monedas (280 millones) en los países en los que está presente. Unas devaluaciones que, según Reynés, “forman parte del negocio”. La compañía ha cumplido asimismo con el lema expresado por su presidente de “invertir, reducir deuda y pagar al accionista”. Así, la deuda neta bajó un 10%, hasta 13.700 millones y las inversiones aumentaron un 30%, en total, 2.300 millones de euros. Sobre la autonomía financiera que la nueva estrategia otorga a las filiales, que han empezado a asumir su propia deuda, ha dado sus resultados: la deuda corporativa ha pasado del 84% al 78% en este periodo. Por su parte, el coste medio, ha bajado de 3,4% al 3,1%.

Respecto al dividendo, se ha cumplido con el compromiso del plan estratégico de desembolsar un 5% más cada año, distribuido en tres pagos. El correspondiente a 2018, 1,30 euros por acción, se liberó en junio, noviembre y el último complementario se entregará a mediados de marzo, una vez celebrada la junta general convocada para el 5 de ese mes. En esta línea, la remuneración este año será de 1,36 euros.

A la vista de que el pay out supera con creces el 100%, Reynés, poco amigo de este indicador, consideró que también sería insostenible teniendo en cuenta las pérdids contables. En este sentido reiteró que “lo importante es nuestra generación de caja [5.500 millones de euros] que nos permite invertir, aunque también es fruto de las desinversiones, y remunerar al accionista”. Esto también se consigue con elplan de recompra de acciones en marcha.

Y si el año estuvo marcado por la devaluación de los activos de generación convencional, que Reynés reconoció estaban sobrevalorados en la contabilidad desde la fusión con Fenosa, la semana lo ha estado por el acuerdo sobre el futuro del parque nuclear al que llegaron los máximos ejecutivos de las grandes eléctricas (Ignacio Galán, presidente de Iberdrola; José Bogas, consejero delegado de Endesa y el propio Reynés) con la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera.

Pese a la insistencia de la prensa, el presidente de Naturgy no quiso dar detalles del encuentro del que surgió un principio de acuerdo para el cierre escalonado de las nucleares entre 2025 y 2035 y para que ninguna cierre antes de los 40 años ni después de los 50. Respecto al calendario de cierre, insistió en que “es una decisión del Gobierno, que debe incluirlo en el Plan de Energía y Clima”. En este sentido, añadió, “las compañías nos pondremos a disposición del Gobierno y del Consejo de Seguridad Nuclear”.

En su opinión, ”alguien [en alusión a Ribera] ha cogido el toro por los cuernos”, lo que permitirá a las compañías tener visibilidad para realizar sus inversiones al tener un calendario a largo plazo. En cuanto a la futura desaparición de la unanimidad en la toma de decisiones en las centrales, donde Naturgy está en minoría (en Almaraz tiene un 11%), subrayó que “a día de hoy, seguimos con el poder que nos otorga la unanimidad” y no quiso avanzar acontecimientos.

El ejecutivo defendió la suspensión de los contratos de electricidad con un aparte de los clientes, pese a las críticas y la alarma de la CNMC, y reiteró la voluntad de acuerdo en los conflictos que mantiene con Egipto a cuenta de la planta de licuefacción de Damietta,(en este caso, el Ciadi le ha dado la razón a la compañía y su socio Eni) y el arbitraje contra Colombia por la intervención de su filial de distribución Eletricaribe.

Por otro lado, el consejo ha nombrado vocal en representación de su accionista GIP, con un 20%, a Scott Alle fue nombrado ayer consejero de Naturgy en representación de GIP (Global Infrastructure Partners), del que es socio desde agosto de 2018.

Eficiencias de 110 millones

Reynés: “Alguien ha cogido el toro por los cuernos” para el cierre de las nucleares

Además del plan estratégico a cinco años, en el ejercicio de 2018 se produjeron hitos importantes para Naturgy, por ejemplo, este nuevo nombre que sustituyó al de Gas Natural Fenosa; la reducción del número de consejeros de 17 a 12 y la salida del capital de su su histórico accionista Repsol.

El nombramiento de Francisco Reynés como presidente ejecutivo y un perfil marcadamente financiero ha dado un giro a la gestión, para lo que adecuó también el staf. No en vano, una de los objetivos es la simplicidad y la transparencia.

En este punto destaca el plan de eficiencia, con un objetivo de 550 millones de reducción de costes, que en 2018 se saldó con 110 millones en términos recurrentes. Asimismo, ha avanzado en la optimización de su estructura de capital, con emisiones en moneda local en México, Chile y Brasil y la amortización de 1.700 millones de deuda bancaria en la corporación, gracias a la cesión de autonomía financiera de las filiales.

Naturgy seguirá inviertiendo en países “donde haya masa crítica” y “con moneda fuerte para fortalecer el balance”, indicó Reynés. En su opinión, el exceso de liquidez del mercado hace que los fondos de infraestructuras compitan fuertemente por los activos. Solo se invertirá -reiteró como una letanía-, en proyectos que generen valor para el accionista.

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