Naturgy dotará de total autonomía financiera a sus proyectos fuera de España

El objetivo es bajar del 79,2% actual la deuda que está ligada a la matriz

Francisco Reynés, presidente de Naturgy.
Francisco Reynés, presidente de Naturgy.

Naturgy ha decidido poner orden en su fórmula de financiación. En el plan estratégico hasta 2022 que presentó el pasado 28 de junio ya estableció que su objetivo era situar su deuda financiera neta en unos 16.400 millones de euros al final de los próximos cuatro años. A cierre de septiembre, su pasivo neto ascendía a 13.575 millones. Su misión es mantener el coste medio en el entorno del 3,6%, muy cerca del 3,5% actual.

Otro de los ases en la manga que guarda Francisco Reynés, experto en optimizar la estructura del negocio y de la financiación de las empresas que lidera, como demostró en Abertis, es dotar de la máxima independencia a los proyectos que Naturgy ejecute fuera de España.

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Fuentes financieras señalan que ahora los proyectos en el extranjero requerirán de unos estándares de rentabilidad extrema. Tanto, que deberán buscar la financiación por sí mismos.

La fórmula puede ser la de un proyect finance, por la que se crea una sociedad específica que asume la deuda y emite el bono u obtiene financiación de entidades financieras. Pero esta no será la única palanca: la filial con el proyecto correspondiente también puede negociar directamente con la banca para obtener el préstamo necesario para desarrollar el proyecto.

El grueso de los vencimientos llegará a partir de 2023

Calendario. Naturgy tiene un calendario de vencimientos despejado para los próximos ejercicios. Para este año, tiene que afrontar el pago de 1.707 millones; en 2020, serán 1.950; 1.942, en 2021; 959 en 2022; y en 2023 y en adelante, tendrá 8.321 millones, según su informe financiero de los nueve primeros meses de 2018. Su objetivo es que en ningún ejercicio los vencimientos de la deuda superen los 2.500 millones de euros.

Grado de inversión. Naturgy se propone mantener su calificación crediticia de grado de inversión. Standard & Poor’s y Fitch le asignan BBB y Moody’s, Baa2. Un nivel por encima del grado de inversión en los tres casos y con perspectiva estable.

Tipo fijo. La empresa se ha propuesto que al menos el 70% de su deuda sea a tipo estable. A cierre de septiembre, este porcentaje era del 85%.

Optimización. En el tercer trimestre, destinó parte de sus excedentes de tesorería a amortizar toda la deuda bancaria de la corporación, incluyendo 1.270 millones en euros y otros 390 millones de dólares.

Naturgy ya ha realizado dos pruebas piloto del que ahora será procedimiento habitual. En Chile ha refinanciado 193 millones de euros y ha reemplazado 79 millones de deuda intragrupo. También ha emitido dos bonos sobre proyecto de 57 millones respaldados por los proyectos de renovables Sertao y Sobral, en Brasil. “Este será el modus operandi de la empresa para los futuros proyectos en el extranjero”, confirma un portavoz de la energética.

“La estrategia de financiación está dirigida a reducir deuda a nivel del holding, maximizando la financiación desde las propias unidades de negocios”, explicita la firma en un documento.

A cierre del tercer trimestre, el 79,2% de la deuda dependía directamente de la matriz. Naturgy se propone reducir ese porcentaje y lograr que se reduzca la deuda con recurso a la matriz. En este tipo, la deuda está respaldada por la matriz.

Reynés dejó Abertis con un porcentaje de deuda con recurso a la matriz mínimo. A cierre del primer trimestre, sus últimas cuentas comunicadas antes de la opa lanzada por ACS a través de su filial alemana Hochtief y la italiana Atlantia– era tan solo de un 39%. El presidente de Naturgy, con un amplio historial en la gestión financiera y apoyado por los nuevos accionistas de Naturgy –el fondo Global Infrastructure Partners (GIP), que acaba de refinanciar el crédito con el que compró su 20% en la empresa, como publicó CincoDías el pasado 9 de enero, y CVC y Corporación Financiera Alba, con un 20% entre ambos– considera que este es el modelo óptimo para Naturgy.

“Cada proyecto ha de cumplir unos requisitos de rentabilidad. Si no los cumplen, no lo harán; antes tenían que estar en todo. Y para que le de esa tasa interna de rentabilidad (TIR) tendrán que financiar a nivel de proyecto sobre el activo”, señala un banquero de inversión que está participando en la nueva estrategia de financiación de la firma.

Dentro de esta misma estrategia está aumentar la visibilidad en las cuentas y la autonomía financiera en la misma moneda donde se originan los flujos de caja y obtener mayor flexibilidad. Así obtendrá una cobertura natural en cuanto a tipo de cambio en los países en los que promoverá proyectos.

En Australia, Naturgy se ha adjudicado 180 megavatios en un proyecto de parque eólico que supondrá una inversión total de 259 millones de dólares australianos (unos 166 millones de euros) y se espera que comience a operar en la segunda mitad de 2020. Lo lógico es que emplee esta fórmula para financiar ese proyecto.

El plan estratégico para los próximos cuatro años contempla un flujo de caja libre –el efectivo que genera la empresa, una vez se hayan deducido el pago a proveedores y las compras del activo fijo– de 8.900 millones de euros. De este importe se propone repartir 6.900 millones en dividendos y reserva otros 2.000 para recompras de acciones o crecer de forma inorgánica. Es decir, para eventuales adquisiciones de otras empresas.

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