Medio siglo del parque de atracciones

Inaugurado el 15 de mayo de 1969, recibió el primer día a más de 50.000 personas

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Sillas voladoras del Parque de Atracciones de Madrid.

Desde hace medio siglo es el parque al que sueña ir todo niño, y más de un adulto, en Madrid. El Parque de Atracciones, inaugurado el 15 de mayo de 1969, fue todo un acontecimiento en la ciudad que celebraba la festividad de San Isidro, congregando el primer día a 50.000 personas, lo que obligó a cerrar las taquillas antes de la hora de la clausura por exceso de aforo. Además, fue un espacio pionero al reunir una variedad de atracciones y de espectáculos para toda la familia, y el inicio de un nuevo negocio de entretenimiento y de ocio, que cuenta hoy con 17 espacios en España. La historia empresarial se remonta a 1967, año en el que se constituye la compañía con el nombre de Parque de Atracciones Casa de Campo de Madrid. Hoy pertenece al Grupo Parques Reunidos, que cuenta con más de 60 parques en 14 países de Europa, América y Oriente Medio, y cuya facturación ascendió a 583,1 millones de euros en 2018.

Durante el primer año, el acceso al parque se realizaba mediante fichas, hasta que fueron sustituidas por tickets numerados, llamados más tarde Napy, como la popular mascota del parque, que costaban cinco pesetas cada uno. Estos tickets, fabricados en finos cartón y con el logo del parque, se compraban en largas tiras, de esta forma cada vez que se subía a una atracción, los operarios rompían el ticket. Medio siglo más tarde, las entradas se despachan por internet, a un precio de 32,9 euros para todo aquel que mida más de 140 centímetros, y de 25,9 euros para los que estén por debajo de esta estatura. Cuenta, además, con más de 30 atracciones, algunas de última generación pensadas para los jóvenes por el derroche de adrenalina que producen, como Abismo, Vértigo o Star Flyer.

Uno de los principales divertimentos en los comienzos fue 7 Picos, la primera gran montaña rusa construida en España y una de las mayores de Europa en los años sesenta, que fue retirada en 2005. Su nombre, para ser recordado fácilmente, hacía referencia a la cordillera de Guadarrama. Su popularidad era tan alta que tres de los diez vagones de la estación fueron subastados por internet, mientras que uno de ellos está expuesto en el parque. El que se mantiene desde los inicios es el Tiovivo, un carrusel de 1929, fabricado en madera y con todas sus figuras talladas y pintadas a mano, que sigue conviviendo con las atracciones más novedosas. Otra construcción espectacular fue el Platillo Volante, de 33 metros de altura, convertido en una cafetería de impresionantes vistas, y que sirvió de escenario cinematográfico. Se retiró en 2010 para construir la actual Plaza de Star Flyer. Otro fenómeno fue el El pasaje del terror, una experiencia de miedo innovadora y sorprendente, estrrenada en 1989, y que solo durante ese verano acogió a 1,6 millones de personas. Se cerró en 2014.

Desde su apertura, el recinto ha recibido a casi 100 millones de visitantes. Hoy, el 60% es de Madrid, y el resto son turistas.

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