El Gobierno italiano sucumbe a la tentación de rescatar bancos

Las medidas de apoyo a Banca Carige contradicen las promesas del Movimiento 5 Estrellas

Logotipo de Banca Carige, en Roma.
Logotipo de Banca Carige, en Roma.

Los políticos radicales italianos están sucumbiendo a la tentación del rescate bancario. El Gobierno de la Liga y el Movimiento 5 Estrellas aprobó el lunes medidas de apoyo a Banca Carige a pesar de las promesas de algunos de sus miembros de no rescatar a los bancos. Ni siquiera los partidos supuestamente antisistema pueden soportar el coste político de la quiebra de un banco.

El Gabinete italiano ha aprobado apresuradamente un decreto destinado a salvaguardar el tambaleante Carige. El banco fue puesto bajo el control del Banco Central Europeo la semana pasada después de que su principal accionista, Malacalza Investimenti, torpedeara una inyección de efectivo de 400 millones de euros, necesaria para absorber una limpieza del balance.

Las medidas firmadas por el Gobierno, cuyas condiciones exactas aún no se han definido, incluyen garantías estatales para nuevas emisiones de bonos y la posible inyección de fondos estatales para reponer el capital del banco.

Las garantías estatales, un instrumento que se remonta a la crisis de la zona euro, deberían permitir al banco superar cualquier tensión de liquidez. A Carige ya le está costando financiarse a precios razonables en el mercado mayorista, como muestra el cupón del 16% de su bono híbrido más reciente. El respaldo del Estado italiano a los bonos futuros debería evitar que el pánico se extienda a los depositantes.

El decreto gubernamental también plantea la perspectiva de una nacionalización parcial de Carige a través de la llamada recapitalización cautelar, que Italia llevó a cabo en 2017 en el caso de su homólogo más importante, Banca Monte dei Paschi di Siena.

Carige considera que es una posibilidad remota, pero tendrá que vender al menos 1.800 millones de euros de préstamos morosos para atraer a un socio para una fusión, lo que probablemente desencadenará nuevas pérdidas.

Con solo 16.000 millones de euros en depósitos y 15.000 millones de euros en préstamos, Carige no es tan sistémico para el sistema bancario italiano como Monte dei Paschi.

Y es difícil ver cómo un rescate podría cumplir con las normas europeas para las recapitalizaciones cautelares, que se supone que solo deben utilizarse para preservar la estabilidad financiera. La herramienta necesitará la aprobación de la Comisión Europea.

Aún así, las medidas de rescate son un giro de 180 grados para uno de los partidos de la coalición de Gobierno, el Movimiento 5 Estrellas. Su líder, Luigi Di Maio, hizo campaña para detener los rescates bancarios.

Sin embargo, el coste político de permitir la quiebra de un banco de Génova, donde comenzó el Movimiento, podría ser significativo. Carige corre el riesgo de ser otro caso en el que las normas europeas juegan un papel secundario con respecto a la política nacional.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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