La parálisis política española está generando una dinámica peligrosa

En lugar de luchar contra el paro, especialmente el de los jóvenes, los partidos grandes están en la retaguardia defendiéndose de Vox

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno.

El rápido crecimiento de la economía española lleva los últimos años desafiando a la disfuncionalidad de su política. Pero los buenos tiempos están llegando a su fin justo cuando una oleada de apoyo a la extrema derecha exacerba la parálisis de la política económica.

Al presidente del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez, le está costando hacer muchas cosas desde junio, cuando tomó el poder después de una moción de censura contra Mariano Rajoy. Formó una coalición heterogénea para ganarla, pero carece de los votos para aprobar los Presupuestos.

Lo lógico sería convocar elecciones generales anticipadas (antes de 2020), ya que las encuestas de opinión sitúan al PSOE por delante del Partido Popular de Pablo Casado. Posiblemente podría formar un Gobierno más estable con los centristas de Albert Rivera, Ciudadanos, que ha crecido sobre todo por oponerse firmemente al movimiento separatista de Cataluña.

Pero el auge del partido antiinmigrantes Vox de Santiago Abascal, que obtuvo el 11% de los votos en las recientes elecciones autonómicas andaluzas –y 12 de los 109 escaños–, lo ha puesto más difícil. Es el primer éxito de la ultraderecha en España en sus 40 años de democracia.

El apoyo de este partido se correlaciona más fuertemente con zonas en las que ha perdido votos el centroderecha, pero la participación de los socialistas también cayó 7,5 puntos porcentuales en la región respecto a 2015. Dada la situación, el partido de Sánchez probablemente intentará aprobar unos Presupuestos de compromiso en lugar de convocar elecciones anticipadas.

El estancamiento de las cuentas públicas y la política llega en un mal momento. La Comisión Europea prevé que el crecimiento español se desacelere hasta el 2,2% el próximo año, casi un punto porcentual menos que en 2017.

Es cierto que se prevé que el déficit presupuestario caiga al 2,7% del PIB este año, desde el 3,1% del año pasado. Pero el balance estructural va a aumentar del 2,9% al 3,1%, según las últimas previsiones semestrales de la Comisión.

Son malas noticias para un país donde la tasa de desempleo es del 14,6%, la segunda más alta de la UE después de Grecia. Más de un tercio de los jóvenes estaban desempleados en 2017 y su tasa de desempleo a largo plazo era del 44,5%, según la OCDE.

Sánchez tiene previsto aumentar el salario mínimo interprofesional un 22% –la mayor subida en cuatro décadas–, pero lo que necesitan los jóvenes españoles es inversión en formación y reformas, como facilitar la búsqueda de trabajo en las diferentes regiones.

En su lugar, los débiles partidos principales se han quedado luchando en la retaguardia contra las campañas de Vox antiinmigrantes y sobre la cuestión catalana. La parálisis política, que deja a la gente en el paro, no hará más que agravar sus tribulaciones políticas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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