La naviera china que podría dominar el mundo

La ambición de Cosco por superar a Maersk es más un aviso que un simple deseo

Barco de Cosco en una terminal de contenedores de Singapur.
Barco de Cosco en una terminal de contenedores de Singapur.

La ambición de Cosco por sobrepasar a Maersk y hacerse con el título de mayor naviera mundial no es ningún secreto. La empresa china quiere dominar el mundo y sus intenciones no deberían ser tomadas a la ligera. Están más cerca de ser un aviso que un simple deseo.

En un momento en el que la industria marítima se revolvía entre fusiones y adquisiciones a causa de la prolongada crisis económica, la fusión estatal entre China Shipping y China Ocean Shipping fue cuestión de supervivencia. Sin embargo, resultó que Cosco acabó siendo mucho más eficiente gestionando los asuntos marítimos de su país de lo que sus predecesoras nunca habían sido.

El número de inversiones y expansiones vividas por Cosco en los últimos dos años evidencia su determinación y la urgencia de sus planes. Pero para comprender el alcance de sus ambiciones, hace falta observar la jugada de la naviera desde una perspectiva más amplia.

Si bien Cosco declara abiertamente su intención de sobrepasar a Maersk, su meta a largo plazo podría ser otra de mayor envergadura. Con el respaldo financiero del Gobierno chino, la naviera parece compartir las aspiraciones de la potencia asiática por convertirse en primera fuerza económica mundial. Y, desde luego, el potencial de crecimiento de Cosco es inmenso teniendo el mayor mercado del mundo a sus pies.

La naviera avanza lenta pero segura. Este mismo año, la compra de OOCL la catapultó al tercer puesto en el ranking de las mayores navieras, por detrás de Maersk y MSC. Tras esta operación, más de la mitad de los barcos y de la capacidad en TEU (Unidad equivalente a 20 pies) de la Ocean Alliance quedaron bajo su control, cimentando su dominio dentro de la alianza.

Del otro lado del mundo, Cosco continúa extendiendo su presencia en Europa, como demuestra la reciente adquisición por parte de la naviera de la terminal Zeebrugge en Bélgica, el segundo mayor puerto del país.

Aunque este paso marcaba la primera entrada estratégica de la naviera china en el noroeste europeo, si consideramos el movimiento desde una escala más amplia, se trataba simplemente de la última en una serie de adquisiciones en Europa en los últimos años. Y tan solo una pequeña pieza en el gran proyecto de Pekín que pretende enlazar físicamente el continente asiático y el europeo. De hecho, se estima que China posee actualmente cerca del 10% del total de la capacidad portuaria europea.

A la hora de decidir sus próximos pasos, la naviera se enfrenta al reto de mantener su visión estratégica escogiendo un camino que pueda sostener. Gracias al apoyo del Gobierno chino, sus opciones financieras son intimidantes y una de las alternativas sería abrirse paso a golpe de inversiones. Pero la pregunta clave es: ¿sería capaz de mantener este camino?

Porque una cosa es invertir y otra muy distinta obtener beneficios. En la última década las navieras han realizado fuertes inversiones para aumentar el tamaño de sus barcos. Más adelante, la industria fue testigo de la dificultad para llenar los nuevos y enormes buques. En resumidas cuentas, se había invertido en una capacidad que no obedecía a la demanda.

Este problema, que sigue afectando a todas las grandes navieras, no es ajeno a Cosco. Aunque concentre ahora sus esfuerzos de inversión en terminales marítimas y ferroviarias o en la búsqueda de nuevas fuentes de ingresos, todavía le quedan muchos obstáculos por sortear.

Con toda seguridad, Maersk y MSC no van a abandonar sus puestos sin luchar. Puede que Cosco haya puesto en jaque a las dos principales navieras del mundo, pero ambos gigantes tienen también al operador chino en el punto de mira.

Maersk es totalmente consciente de lo que tiene por delante. A pesar de que no es la primera vez que la naviera es desafiada, Cosco representa una amenaza más seria que las anteriores, especialmente por la fortaleza financiera que la respalda. Maersk ha sido tradicionalmente una gran fuerza a tener en cuenta en la industria que mueve el mundo. Y no va a rendirse y a ceder su dominio sin más.

Antes de que pueda acercarse más a su objetivo, Cosco todavía tendrá que pasar por delante de su otra gran rival, y compañera de Maersk en la alianza 2M. La naviera MSC también ha trabajado muy duro para llegar a su posición actual y ha pasado por una profunda transformación en la última década, mientras no dejaba de acercarse más y más a Maersk. No cabe duda de que seguirá presionando e intentando alcanzar al gigante danés.

Dentro del terreno político, no son pocos los obstáculos que podrían interponerse en la carrera de Cosco hacia el liderazgo mundial. Hace falta considerar los posibles bloqueos por parte de países que podrían limitar sus relaciones comerciales con China, por temor al dominio económico del país. A la ecuación se añade la actual guerra comercial, cuyos efectos podrían suponer una de las mayores trabas para la supremacía de Cosco. Al fin y al cabo, estamos hablando de la naviera imperante en una ruta que vive momentos de máxima incertidumbre.

Un último reto al que se enfrentará Cosco en su ascenso es el de la ciberseguridad. Los ataques de ransom­ware sufridos por Cosco y Maersk evidenciaron la debilidad de los sistemas de las grandes navieras. Por eso, cualquiera que aspire a convertirse en la mayor naviera del mundo deberá invertir en sus sistemas de seguridad y no olvidar que el título supondrá también convertirse en uno de los objetivos más codiciados para el cibercrimen.

Klaus Lysdal es vicepresidente de operaciones en iContainers

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