La industria tecnológica, pendiente del desafío de EE UU con el arresto de la jefa financiera de Huawei

Washington acusa a la empresa de violar el bloqueo impuesto contra Irán. Sus rivales podrían beneficiarse de la situación y sus proveedores sufrir con las potenciales sanciones

Fotografía de archivo (2 de octubre de 2014) de Meng Wanzhou, directora financiera de Huawei.
Fotografía de archivo (2 de octubre de 2014) de Meng Wanzhou, directora financiera de Huawei. EFE

Los cuchillos se dejan ver en la guerra tecnológica que viven EE UU y China. Y Huawei está en el centro de la batalla. El último episodio se vivió este miércoles cuando se conoció que Meng Wanzhou, la directora financiera de la tecnológica más global de China e hija de su fundador, había sido arrestada en Canadá a petición de Estados Unidos por la supuesta violación de las sanciones impuestas por Washington contra Irán.

La acción, que fue duramente contestada por la embajada de China en Canadá y por el Gobierno chino, que exigieron la liberación inmediata de la directiva de 46 años, provocó una fuerte caída en las bolsas ante el temor a que la tregua comercial de 90 días acordada la pasada semana entre EE UU y China no cristalice en acuerdos. La detección, aunque se ha conocido ahora, se produjo en Vancouver el pasado 1 de diciembre, el mismo día que Donald Trump y Xi Jinping cenaron en Buenos Aires durante la reunión del G20. La directiva estaba haciendo un transbordo entre vuelos en Canadá.

Huawei emitió una nota en la que aseguró que ha recibido muy poca información respecto a los cargos y que no tiene conocimiento de ninguna infracción por parte de la ejecutiva. La empresa añadió que espera que los sistemas legales de Canadá y EE UU “finalmente lleguen a una conclusión justa”. Huawei resaltó igualmente que cumple con todas las leyes y regulaciones aplicables en los países donde opera, “incluidas las que aplican sobre el control y sanción de las exportaciones de Naciones Unidas, EE UU y la UE”. Reuters recordó, no obstante, que en 2013 Skycom Tech, una firma con sede en Hong Kong con la que tendría vínculos estrechos Huawei, intentó vender tecnología al mayor operador de Irán. Al parecer, Meng habría formado parte de la junta de Skycom entre 2008 y 2009.

Washington ya ha pedido la extradición de la posible heredera del imperio Huawei, y aunque habrá que esperar a ver cómo evoluciona el caso (al cierre de esta edición no había sido puesta en libertad ni enviada a EE UU), el arresto supone un duro revés para el gigante chino. Primero, porque el suceso recuerda mucho al sufrido por ZTE en la primavera pasada, cuando se acusó también a esta compañía de violar el embargo de EE UU a Irán, y podría desencadenar en el mismo tipo de sanciones que le puso al borde del colapso. Es decir, la prohibición de comprar componentes a proveedores estadounidenses. Pero también porque Huawei lleva años en el ojo del huracán ante las sospechas vertidas por EE UU de que sus equipos podrían tener puertas traseras que permitan espiar al Gobierno chino, algo que la firma niega rotundamente.

Muchos analistas interpretan la detención como un intento de EE UU de contener el predominio de China en tecnologías que cambiarán el mundo

Ahora, el arresto agrava la situación, y las posibles sanciones a Huawei podrían tener importantes repercusiones en la industria tecnológica global dado el enorme peso de la compañía china. Además, sus rivales podrían beneficiarse de esta situación y sus proveedores sufrir con ella las consecuencias de la posible sanción. Algunos como Sunny Optical Technology Group, Largan Precision y MediaTek ya han caído en bolsa.

La detención de Meng se interpreta por muchos analistas como un ataque a una empresa que ha sido capaz de derrocar a Apple en smartphones y que se ha convertido en el principal suministrador de equipos de red del mundo. Una compañía que se espera que facture este año más de 100.000 millones de dólares, que amenaza con arrebatar a Samsung el liderazgo mundial en móviles, que tiene grandes ambiciones en inteligencia artificial y que ha entrado en la fabricación de chips (compitiendo con las estadounidenses Qualcomm e Intel). Una compañía que igualmente posee el mayor número de patentes registradas en el ámbito del 5G, una de las tecnologías que se prevé más van a influir en la competitividad del futuro.

El hecho de que el fundador de Huawei, Ren Zhengfei, sea un ex oficial del Ejército Popular de Liberación ha alimentado durante mucho tiempo la desconfianza hacia el fabricante de Shenzhen, y el resultado es que Washington ha prohibido el uso de sus equipos en sus redes nacionales 5G y está presionando a otros países socios para que hagan lo mismo. Australia y Nueva Zelanda ya han decidido excluir a la compañía, y Reino Unido se lo está pensando, aunque BT ya dijo este miércoles que dejará fuera del núcleo de su red 5G a Huawei. Alemania, Japón e Italia también están siendo presionados por la Administración de Trump. 

Decir no a la tecnología 5G de Huawei supondrá despliegues más tardíos, menos competitivos y, seguramente más caros, según algunos analistas

“La detención de Meng es un episodio más de la campaña de hostilidad de EE UU contra Huawei”, dice Enrique Dans, profesor en IE Business School, que asegura que hasta la fecha no hay prueba alguna de que la compañía haya espiado para el Gobierno chino. "Solo existe un informe del Congreso de EE UU de 2012 que aventura esa posibilidad, pero sin haber demostrado nada”.

Para Dans, la estrategia de EE UU busca contener el predominio de China en tecnologías que pueden cambiar el mundo de forma "radical y tangible" como la inteligencia artificial o el 5G. Y es que esta última permitirá impulsar la conducción autónoma, la medicina preventiva, las ciudades inteligentes o la realidad virtual. Ya se interpretó así el bloqueo de Trump a la compra de Qualcomm por Broadcom. La protección de la industria tecnológica nacional es claramente una prioridad del Gobierno de EE UU. Pero en este contexto, Dans, como otros analistas, advierte que “decir no a Huawei en 5G supondrá despliegues más tardíos, menos competitivos y, seguramente, más caros, y además, tiene una justificación entre inexistente y compleja”.

Independencia tecnológica de un gigante no cotizado

Empleados accionistas. Huawei no sufrió ayer en Bolsa porque no cotiza. Fundada en 1987, la compañía, que emplea a unas 180.000 personas, asegura que tiene la mayoría de sus acciones en manos de sus empleados. Según los analistas, esta estrategia de no cotizar permite al gigante chino estar alejado de los vaivenes de las bolsas y de la presión de los analistas y de los resultados trimestrales y enfocarse en su estrategia a largo plazo.

Rivales. Los principales competidores de Huawei en redes son Ericsson y Nokia, aunque también Motorola ofrece equipos de red y Samsung pretende volver a ese mercado, así que sobre el papel estas empresas podrían beneficiarse de la situación que atraviesa la firma china. Pues aunque está ZTE, segundo fabricante de equipos de telecos en China, la sombra del temor al espionaje chino también la alcanza. Hoy, ZTE cayó casi un 6% en la Bolsa de Hong Kong, mientras los títulos de Nokia retrocedieron un 1,96% y los de Ericsson subieron un 1,30%. Los de Motorola caían a media sesión un 2,12%. En el negocio de móviles, sus principales rivales son Samsung, Apple, Xiaomi y Oppo, estas dos últimas también chinas.

Más independencia. Huawei ya fabrica sus procesadores para sus smartphones y los rumores de que va a lanzar un sistema operativo alternativo a Android para sus teléfonos inteligentes crecen. Ante el temor a perder la licencia de Android como le pasó a ZTE cuando fue penalizada (el veto a esta empresa se levantó tras un acuerdo), Huawei buscaría con esta maniobra más independencia de los proveedores estadounidenses. Un movimiento que tendrá un fuerte impacto en todo el sector tecnológico.

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